El ser en medio del círculo mágico se volteó despacio, su par de ojos oscuros quedaron fijos en Yaris, parecían dos tenebrosos agujeros negros que lo tragarían en cualquier momento. “¿Dónde está?”, preguntó, dirigiéndose a Yaris mientras salía del círculo. Su voz era distorsionada, como si varias personas hablaran al mismo tiempo en diferentes tonalidades que dificultaban identificar si se trataba de un hombre o de una mujer, pero al escudriñar detenidamente su fisionomía en el momento en que fueron secuestrados Yaris fue el primero en darse cuenta que se trataba de una mujer, una bruja y muy antigua, de más de trescientos años. Su poder es descomunal y diabólico, la muchedumbre en su voz se debe a que ha absorbido las almas de sus camaradas y enemigos, cientos de almas de hechiceros mo

