Capítulo 12

2182 Words
Mi corazón esta acelerado por el susto que me he llevado. Ahora frente a mi tengo a Ferd. Pensé que se habría ido a casa o estaría conalguien más después que se separó de nosotras cuando llegamos. — ¿Te has perdido? — me dice mientras me dedica una amplia sonrisa. — ¿Tú que crees? — respondo cruzándome de brazos. — Ya veo… por suerte te he encontrado en medio de toda esta gente. — ¿Por qué te fuiste por allí solo? — Vi algunas cosas que me interesaron y decidí irme por allí. — Bien. Me siento rara estando sola con él, lo peor es que no veo a ninguno de los del grupo cerca. Será mejor llamarlos. Saco el teléfono de un pequeño bolso que llevo en la espalda para marcar el número de Nicole, lo intento dos veces. No contesta, está apagado; no puede ser, ¿Cómo va a andar por allí con el teléfono apagado? — ¿Todo bien? — pregunta en voz baja. — Si, bueno no del todo. Estoy llamando a Nicole; pero al parecer tiene el teléfono apagado. — ¿Y eso es un problema? — levanta ambas cejas, en una expresión que no se descifrar. Debe estar pensando que no quiero estar junto a él. — No, solo quiero que sepa que estoy, que estoy contigo. — Hagamos algo. Caminemos por los alrededores y así vemos si los encontramos, ¿Te parece bien? — Si, vamos. No me ha quedado de otra más que aceptar e ir por los alrededores y buscar a los demás. Pronto será la hora de los bailes, veo que muchas personas se han reunido en la parte baja de la plaza aérea para esperar, mientras muchas otras están sentadas en las bancas charlando animadamente. Muchas personas toman fotos y es increíble la cantidad de vendedores ambulantes que hay, más que en años pasados, que yo recuerde. Ferd camina a mi lado con su cara seria, mientras tanto yo voy en busca de los demás. Es como si se los hubiera tragado la tierra. Pasamos frente a la reconocida iglesia de la ciudad, no había tenido oportunidad de detallarla bien. La han pintado de blanco y noto que también le han reconstruido partes que con el paso de los años se habían deteriorado. Antes solo la pintaban y ya, ahora realmente le colocaron énfasis para que se vea mejor. Mientras sigo viendo la renovada edificación, escucho la nerviosa voz de Ferd romper el silencio que lleva rato acompañándonos. — ¿Cómo te ha ido en estos últimos días? — dice llevándose una mano a la parte posterior de la cabeza. Luce incómodo. — He estado bien, no he hecho muchas cosas últimamente. Tome la decisión de agarrar estos meses como vacaciones. — Eso es bueno, no te acostumbres a no hacer nada. — ¿Ya te paso? — le pregunto burlona. Su mirada se oscurece. He dicho algo que lo ha molestado. — Eh, algo así — su ánimo ha cambiado por completo. — Disculpa si he dicho algo que te haga molestar, si quieres puedes contarme— le ofrezco una sonrisa amable. No quiero que se sienta mal por mí culpa. — No pasa nada. Hace días que he querido hablar contigo — noto que se sonroja. — Ya sabes. Sobre la carta. Mis alarmas se encienden ante sus palabras. — Umm. Está bien. — Hace como aproximadamente siete meses tuve un empleo similar al tuyo en el extranjero, como te exprese en la carta. Esos fueron los mejores tres años que he pasado; no todo era fácil, pero me sentía tan útil, que mi papel era importante. Comencé como un empleado más, luego mediante mi esfuerzo llegue a ser secretario y por último, asistente persona del jefe, su mano derecha, ¿Sabes? — veía como su rostro brillaba ante aquel recuerdo placentero para él — Día a día trabajaba con afán, hasta que llego alguien más. Mi puesto no era para siempre, y por más que me esforzara y diera todo de mí, eso jamás me convertiría en el jefe. Cualquiera es remplazable en el mundo laboral… Cuando regrese, me sentí abatido. Ya no tenía el empleo por el cual luche tanto, también debía comenzar desde cero y conseguir mi propio camino al éxito, ese camino la mayoría de las veces es solitario; es por eso que espero que también puedas confiar en mi si necesitas ayuda. Guarda mi número si deseas hablar conmigo o algo. Durante ese tiempo estuve en silencio escuchándole con atención, se veía dolido, perdido en este nuevo mundo que también él había comenzado a transitar por su cuenta. Ciertamente ya no es la misma persona de hace unos años. — Veo que has pasado muchas cosas por lo que me cuentas — digo por fin — Gracias por tu deseo de querer ayudarme Ferd. Tome mi teléfono y guarde su número de contacto. Aproveche de sentarme en una banca de la que se levantó un grupo de personas, los zapatos me estaban matando de tanto tiempo de pie. — ¿A qué te dedicas ahora? — Últimamente, estudiar inglés y prepararme para ir a la universidad. — ¡Que genial!, ¿Qué piensas estudiar? — Psicología. — Vaya, no me lo habría imaginado. Siempre pensé que buscarías algo como ingeniería en sistema o programación, algo así. Ferd se ríe a mi lado. — ¿Por piensas que estudiaría algo como eso? — Pues, porque te gustan la computadoras y casi todo aparato tecnológico, así que pienso que se te daría bien, o al menos que es una de las cosas que te gusta. — Podría ser, pero no sé qué tan bien se me da. Durante un rato conversamos, hemos dejado la búsqueda de los demás y aprovechamos para reconectar nuestra pasada amistad, ¿Recordara como habíamos quedado antes? Sacudo ese pensamiento de mi cabeza, no quiero pensar en eso en este momento, lo que importa es el aquí y ahora. Escucho que suena una interferencia en los parlantes haciendo que me duelan los oídos. Se estabiliza el sonido. Están a punto de dar un anuncio: — ¡BUENAS TARDES OREMURT! — ¡BUENAS TARDES! — contesta la multitud frenética. — ¿ESTAN PREPARADOS PARA LO QUE SIGUE? — ¡SI! Comienza a sonar música tecno, el sonido se esparce por todas partes con gran energía. La fuerza de las cornetas es tal que siento como todo mi cuerpo vibra, las personas alrededor comienzan a entregarse al ritmo, mientras más personas se dirigen al centro de la plaza. Caminamos hacia la estatua nuevamente, y ahí están, por fin encontramos al resto del grupo. Hanny se ve obstinada mientras habla algo con su novio. — ¡Ya quiero irme! — grita como una niña malcriada haciendo una pataleta. — Por favor, cálmate — susurra Miguel que luce apenado y serio. Todos intentamos hacer como que no hemos visto o escuchado nada. Siento pena agena por él. Andrea está moviéndose rítmicamente con la música, luce divertida, Nicole conversa con Ram, el resto de los chicos están conversando y riendo entre si por lo que alcanzo a ver. Cuando nos acercamos Nicole viene corriendo hasta hacia mí. Se ve preocupada . — Gracias a Dios estas bien — suspira aliviada — No me di cuenta de cuando nos separamos y… La detengo. — Tranquila — la calmo — Tu hermano me ha encontrado. Hace rato estuve en este mismo lugar intentando encontrarlos, luego el apareció y fuimos a buscarlos; y por fin los encontramos. Veo que Nicole le lanza una mirada ¿Furica? No se interpretarla con exactitud, creo que es algo de familia. Veo que no está contenta. — Me alegra que estés bien Diana — dice por fin. — Ey, vamos a acercarnos más, el grupo de baile está por comenzar su presentación — interrumpió Andrea. Creo que ella es una de las que más emocionada esta en este momento. Se le ve por la sonrisa que carga en su rostro. Han cambiado la música por una con un ritmo más urbano, la parte de debajo de la plaza aérea está más llena que hace un rato, al irnos acercando el especio se hace cada vez más apretado; pero es la única manera para poder ver el espectáculo. A la tarima suben un grupo de chicos y chicas, los hombres van vestidos con unos pantalones como de algodón n***o anchos y ajustados en los tobillos, sus camisas son moradas con blanco y azul eléctrico, uno de ellos lleva una gorra volteada hacia atrás de color azul eléctrico. Las mujeres van como un micro short negros y camisas con los mismos tonos de sus compañeros masculinos, todas llevan una cola alta de caballo y un maquillaje bastante llamativo. Veo como todos comienzan a tomar sus posiciones en el escenario que se ha preparado. Están a punto de iniciar. Las personas aplauden emocionadas dando la bienvenida. Las chicas se posicionan adelante y los chicos detrás. El volumen de la música sube y comienza la actuación, los pasos son rítmicos y enérgicos. Las chicas se mueven de manera sexy y los chicos de manera extravagante, saltan, se menean; la gente se emociona, grita, silba, vitorea, estallan en emoción ante todo aquel espectáculo. Es impresionante. Siento como la el ritmo de la música recorre mi cuerpo, no puedo evitar rendirme ante aquello moviendome de un lado al otro. Cuando termina el espectáculo, todo está más oscuro. Y hacen algo que no recordaba. ¡El encendido de las luces! Todos comenzamos a contar en cuenta regresiva. ¡CINCO!, ¡CUATRO!, ¡TRES!, ¡DOS!, ¡UNO! La gente enloquece de emoción. Ahora se ve mucho más brillante que cuando llegamos que solo eran unas cuantas luces. Ahora todo está brillando, hay un hermoso arco de luz en cada entrada de la plaza, las luces caen guindando desde las ramas de los árboles, los postes tienen luces de colores. Todo luce magnifico, hermoso. Todos los presentes están maravillados sin duda alguna. La música no se detiene, han bajado un poco el volumen — ¡Estoy felíz ! — suelto a todo pulmón y me pongo a bailar. — ¡Sí ! — grita Nicole a mi lado, la cual me sigue. Todos terminamos bailando con todo el cumulo de personas a nuestro alrededor, danzando de un lado al otro. El lugar está lleno, más apretado que hace un momento, nos vemos obligados a juntarnos, estoy perdida en el ritmo de la música. Sin darme cuenta tengo los ojos cerrados, disfrutando el momento, sintiéndome libre, sin ataduras o problemas que me pesen, ¿Quién dice que pasar un rato diferente no puede cambiar como nos sentimos? Vivir sin disfrutar no es una opción que quiera escoger para siempre. Abro los ojos. Frente a mi tengo a Ram que me observa, esta rojo, puede que sea por el calor. También está bailando, se ve despreocupado y divertido. — No sabía que fueras buena bailando. — me dice sonriente. — Ahora conoces algo más de mí. — ¿Puedo? — dice tomándome de la mano. Baila conmigo, por favor. Asiento con la cabeza y una sonrisa tímida. Comienza a girarme una y otra vez, puedo sentir como el vestido vuela en el aire en cada vuelta que doy. Veo una expresión de asombro en su rostro y como su boca forma una O mientras me ve. Ante su mirada siento como me sonrojo, no estoy acostumbrada a esto; pero se siente tan bien. — ¡Uau! — suelta con admiración. — ¿Qué? — Nada, solo admiro lo hermosa que eres. Me pregunto si será de esta manera con todo el mundo. Muchas personas se han comenzado a ir, veo la hora, un cuarto para las ocho. Es bastante tarde tomando en cuenta lo del transporte, por suerte hoy me quedare con los Bell, el resto de los chicos que nos han acompañado viven aquí mismo en la ciudad o no muy lejos. Comenzamos a despedirnos de los que se quedan, entre ellos Miguel, que vive en una urbanización cercana. los demás viven camino a Colinas de Cayenas, pero mucho antes de donde vivo, y Hanny, su hermana Ram, y las otras chicas viven en Romaca, otro urbanismos a las afueras de Oremurt. Los acompañamos hasta el puente que está al otro lado de la ciudad para despedirnos de ellos. Todos estamos cansados y sudados de tanto bailar. Hanny aun luce obstinada, creo que es su cara habitual, Andrea sin duda lo ha pasado genial y Ram, se ve cansado y divertido. — Cuídense mucho, que tengan una felíz noche. — Igual ustedes. Avisen cuando estén en sus casas. — Sí, lo haremos. Por ultimo Ram se acercó a mí y se despidió con un beso en el cachete. — Me alegro haberte visto. Que tengas una felíz noche. Allí nos separamos, junto con Nicole y Ferd, caminamos el largo camino hasta su casa. Estaba cansada y felíz. Con los zapatos en mi mano, fui caminando por la carretera, completamente felíz.
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