Capítulo 13

1641 Words
Despierto con la cara clavada en la almohada, no sé cuántas horas he dormido, la habitación de Nicole luce igual a cualquier hora del día con las luces apagadas. Siento como si me hubieran dado una paliza anoche; a mi lado envuelta entre las sabanas yace mi amiga durmiendo plácidamente, puedo escuchar algunos balbuceos que dice dormida. No deseo despertarla, y tampoco quiero levantarme aun de la cama; mis pensamientos comienzan a vagar por los recuerdos de ayer. Salir de casa, ver el centro de Oremurt con detalle, las personas, el ambiente, las luces, todo. Todavía siento los pies cansados de tanto caminar y bailar. No puedo dejar de sonreír, ha sido emocionante. Abro los ojos nuevamente. Me he quedado dormida mientras pensaba. Me estiro un poco en la cama. Ni sigue aquí, ¿Cómo hace para dormir tanto? Decido levantarme para ir al baño a orinar, como en el cuarto no hay baño debo pasar por la sala hasta el de visitas. Salgo en silencio para no despertar a nadie; no veo a nadie afuera. Creo que estamos solos. Cuando llego al baño lo primero que hago es correr hacia el inodoro. ¡Ah! Es relajante orinar cuando se tienen tantas ganas. Cuando termino me acerco al lavado para lavar mis manos y mi rostro. Todavía llevo algo del maquillaje de ayer, se ha corrido creando manchas negras en mis ojos, parecidas a las de un mapache, y mi cabello, oh, mi cabello esta hecho un desastre, todo enredado y sin una forma definida. Lavo mi rostro para quitar todo resto de maquillaje y procedo a mojarme el cabello para peinarme. Estoy lista. He decidido quedarme todo el día con Nicole ya que no tengo nada que hacer y ella tampoco. Todavía hay muchas cosas sobre las que no nos hemos colocado al día. — Sé que aún no te lo he contado — dice mirando distraída al techo. — En el tiempo que no estuviste conocí a una persona. Bueno a un chico para ser más específica. ¿Qué? Casi se me sale el jugo que me estoy tomando cuando la escucho decir las palabras “conocí a un chico”. Esto es toda una novedad, mi amiga contándome de alguien que seguramente le gusta. — Oh, vaya. Esto no me lo veía venir. Veo que se sonroja, se ve muy tierna cuando eso le ocurre. Estoy sorprendida. — No me veas así. — No puede ser, ¡Cuéntamelo todo! — estoy emocionada por escuchar lo que me dirá. — Bueno, te cuento — comienza con timidez. — después de que te fuiste, como me sentía sola, fui y me apunte a un curso de inglés en la ciudad de Todragi. Sabes que siempre he sido muy buena en esa materia; pero deseaba mejorara mis habilidades y no perder el tiempo. Las primeras clases fueron aburridas, ya sabes, lo básico de siempre que enseñan en los colegios; ni siquiera conocía a alguien en ese lugar. Así pasaron como dos semanas, ya hablaba con otros de los alumnos del curso, y hasta hice una amiga llamada Jenny Mora, bastante simpática por cierto. Hace una pausa. — Vale, continua. — Ella si conocía a más personas en el curso y me presento a unos amigos suyos, David Herrera y Gabriel Serrano. David viene desde la provincia de Caibo, y Gabriel de Merid. Ambos son súper agradables y buena onda. Inmediatamente nos comenzamos a llevar bien. Sonríe y me ve. Siento que le está dando demasiadas vueltas al asunto, pero no quiero presionarla. No está acostumbrada a contar este tipo de experiencias. — Vienen desde lejos — digo impresionada — Es increíble. — Si. Allí fue cuando todo se comenzó a colocar más interesante. Después de las clases nos reuníamos los cuatro y pasábamos el tiempo juntos, jugábamos juegos de mesa y pin pon, o salíamos a dar algún paseo por la ciudad — cada vez se emocionaba más relatándome sus historia. — Los días se volvieron más amenos; de pronto de un momento a otro comencé a darme cuenta que una chispa surgía entre David y yo. — Oh, ¿Así que fue con ese tal David? — ¡Si! — soltó en un chillido agudo — No sé cómo explicártelo, pero era algo, distinto. Sentía como un revoloteo en mi estómago, calidez al estar a su lado, sus halagos, sus gestos. Tantas cosas — suspira y se deja caer en la cama — Parecía mágico. — ¿Y cómo es él ?, ¿A qué se dedica? — la curiosidad me carcomía por dentro. — Es… tan lindo. Es un chico un poco más alto que yo, ojos negros y brillantes, cabello café oscuro, simpático, caballeroso, le gusta el inglés como a mí. Actualmente estudia y trabaja allá en Caibo, ¿No es genial? Caibo, esa ciudad queda bastante lejos. específicamente al occidente del país. — Claro que lo es. Jamas pensé que me confesarías algo así. Eso último sale desde lo profundo de mi mente. espero que no me haya prestado atención. — Es que, ¡ah!, tenías que conocerlo. — No te me desvíes de la historia, por favor. — Vale, vale. — prosiguió con su relato — Comenzaron a pasar los meses; pero ni él, ni yo, decíamos nada en cuanto a aquella atmosfera de atracción que nos rodeaba. Es como que si simplemente la ignoráramos. Un día Jenny , que por cierto, se me había olvidado decirte que también es de Merid, me menciono el asunto; de que ella veía como nos mirábamos y como interactuábamos entre ambos, y todos esos pequeños detalles que muchas veces a mí me costaba notar. O sea, hasta Gabriel lo había notado, ¿Puedes creerlo? — Al parecer si puedo hacerlo — me rió . — En fin, para el fin del año ya estaba culminando el curso. Aprendí bastante y todo eso. Lo que más me pego es que mis nuevos amigos volverían a sus provincias, y hoy en día es tan difícil viajar tan lejos, el corazón se me encogio ante aquella idea. Teníamos nuestros números y todos esos métodos de comunicación, pero ya no sería igual vernos cada día, cada semana y meses. — ¿Qué paso luego? — Llego el día de la certificación, a todos nos entregaron nuestro respectivo documento que certificaba la culminación del curso, hubo una pequeña celebración y listo. Los alumnos de otras ciudades debían volver a sus casa por la noche según el acuerdo. — ¡Oh! — Si… después de la fiesta me reuní con mis amigos y nos tomamos fotos. Mira. Me entrego una foto en la que se estaba ella vestida espectacular como siempre con un vestido turquesa, a su lado derecho estaba una chica con cabello castaño claro largo hasta la cintura con un elegante vestido rojo, le seguía otro muchacho de tez clara y cabello rubio, es no era David, claramente. Era el que estaba a su izquierda con una gran sonrisa. Una foto muy bonita. — Me encanta como estabas vestida ese día. Y tienes razón, ese chico David es bastante guapo. Los colores se le subieron a la cara y una sonrisa tonta se dibujó en su rostro. — Después de la fiesta tenían que irse, fue un momento triste. Eso creo yo. — ¿Y nunca llegaste a nada con él? — No — admitió cabizbaja. Suelta un sonoro suspiro, como si aquello le pesara en el alma. — Solo me entrego una carta — dijo sonriendo de lado. — Eso es bueno ¿Verdad? — Creo que si — se encogió de hombros. — Esta es la carta. Entre unos cuadernos acomodados en una repisa, saco una pequeña hoja de papel. Me la extendió para que la tomara. — Léela, está en inglés. Nunca he sido tan buena en inglés como ella; debo activar mis dones de traducción si deseo leer bien. Me rio para mí misma. Comienzo a leer. Desde el primer día en que te vi, no pude evitar pensar. ¡Oh, por Dios! Es como un pequeño y dulce ángel, delicado, armonioso, una pequeña muñeca de porcelana. Eres la chica más hermosa que he visto, sinceramente no había visto a alguien como tú, tan delicada, frágil, animada, valiente para hablar, educada. Lo siento, tienes demasiadas virtudes como para nombrarlas todas, acabaría con mi repertorio para alagarte. Este año una de las mejores cosas que me han pasado es conocerte, el tiempo que hemos compartido en el curso ha sido genial, al principio creí que no haría amigos ni nada, ¿Quién iba a querer juntarse con un chico que vive desusadamente lejos? Y ¡Baam! Aparecieron ustedes, con su alegría y carisma, eso hizo de mis días en esta ciudad más a menos y divertidos. Y lo mejor conocerte a ti. Con cariño David. ¿Qué?, ¿Eso es todo? Doy vuelta a la hoja, y efectivamente,no hay más nada allí. — Por favor, dime que esto no termina así. — levanto la vista para verla a ella. — Lamentablemente sí. Querida amiga. Esto es aún más confuso. — ¿No hay historia de amor? — levanto las cejas. — No, nada que ver. Solo algunos mensajes luego y más nunca supe de él. Creo que es una de las cosas más frustrantes que he visto hasta el momento, no sé si pensar que mi amiga se ha quedado en el aparato o si el sujeto del que se enamoro es un simpe idiota. Todo el día lo pasamos hablando del tema. A la final terminamos riendo, el mundo no había terminado para nadie, hay cientos de personas en este mundo como para perderse por una a la que no le interesamos ni nos valora como lo merecemos. Con un corazón puro y un sentimiento de amor verdadero.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD