Despierto con la cara clavada en la almohada, no sé cuántas horas he dormido,
la habitación de Nicole luce igual a cualquier hora del día con las luces apagadas.
Siento como si me hubieran dado una paliza anoche; a mi lado envuelta entre las
sabanas yace mi amiga durmiendo plácidamente, puedo escuchar algunos
balbuceos que dice dormida. No deseo despertarla, y tampoco quiero levantarme
aun de la cama; mis pensamientos comienzan a vagar por los recuerdos de ayer.
Salir de casa, ver el centro de Oremurt con detalle, las personas, el ambiente, las
luces, todo. Todavía siento los pies cansados de tanto caminar y bailar. No puedo
dejar de sonreír, ha sido emocionante.
Abro los ojos nuevamente. Me he quedado dormida mientras pensaba. Me
estiro un poco en la cama. Ni sigue aquí, ¿Cómo hace para dormir tanto? Decido levantarme para ir al baño a
orinar, como en el cuarto no hay baño debo pasar por la sala hasta el de visitas.
Salgo en silencio para no despertar a nadie; no veo a nadie afuera. Creo que
estamos solos. Cuando llego al baño lo primero que hago es correr hacia el
inodoro.
¡Ah! Es relajante orinar cuando se tienen tantas ganas.
Cuando termino me acerco al lavado para lavar mis manos y mi rostro. Todavía
llevo algo del maquillaje de ayer, se ha corrido creando manchas negras en mis
ojos, parecidas a las de un mapache, y mi cabello, oh, mi cabello esta hecho un
desastre, todo enredado y sin una forma definida. Lavo mi rostro para quitar todo
resto de maquillaje y procedo a mojarme el cabello para peinarme.
Estoy lista.
He decidido quedarme todo el día con Nicole ya que no tengo nada que hacer y
ella tampoco. Todavía hay muchas cosas sobre las que no nos hemos colocado al
día.
— Sé que aún no te lo he contado — dice mirando distraída al techo. — En el
tiempo que no estuviste conocí a una persona. Bueno a un chico para ser
más específica.
¿Qué?
Casi se me sale el jugo que me estoy tomando cuando la escucho decir las
palabras “conocí a un chico”. Esto es toda una novedad, mi amiga contándome
de alguien que seguramente le gusta.
— Oh, vaya. Esto no me lo veía venir.
Veo que se sonroja, se ve muy tierna cuando eso le ocurre.
Estoy sorprendida.
— No me veas así.
— No puede ser, ¡Cuéntamelo todo! — estoy emocionada por escuchar lo que
me dirá.
— Bueno, te cuento — comienza con timidez. — después de que te fuiste,
como me sentía sola, fui y me apunte a un curso de inglés en la ciudad de
Todragi. Sabes que siempre he sido muy buena en esa materia; pero
deseaba mejorara mis habilidades y no perder el tiempo. Las primeras
clases fueron aburridas, ya sabes, lo básico de siempre que enseñan en los
colegios; ni siquiera conocía a alguien en ese lugar. Así pasaron como dos
semanas, ya hablaba con otros de los alumnos del curso, y hasta hice una
amiga llamada Jenny Mora, bastante simpática por cierto.
Hace una pausa.
— Vale, continua.
— Ella si conocía a más personas en el curso y me presento a unos amigos
suyos, David Herrera y Gabriel Serrano. David viene desde la provincia de
Caibo, y Gabriel de Merid. Ambos son súper agradables y buena onda.
Inmediatamente nos comenzamos a llevar bien.
Sonríe y me ve.
Siento que le está dando demasiadas vueltas al asunto, pero no quiero
presionarla. No está acostumbrada a contar este tipo de experiencias.
— Vienen desde lejos — digo impresionada — Es increíble.
— Si. Allí fue cuando todo se comenzó a colocar más interesante. Después de
las clases nos reuníamos los cuatro y pasábamos el tiempo juntos,
jugábamos juegos de mesa y pin pon, o salíamos a dar algún paseo por la
ciudad — cada vez se emocionaba más relatándome sus historia. — Los
días se volvieron más amenos; de pronto de un momento a otro comencé a
darme cuenta que una chispa surgía entre David y yo.
— Oh, ¿Así que fue con ese tal David?
— ¡Si! — soltó en un chillido agudo — No sé cómo explicártelo, pero era algo,
distinto. Sentía como un revoloteo en mi estómago, calidez al estar a su
lado, sus halagos, sus gestos. Tantas cosas — suspira y se deja caer en la
cama — Parecía mágico.
— ¿Y cómo es él ?, ¿A qué se dedica? — la curiosidad me carcomía por
dentro.
— Es… tan lindo. Es un chico un poco más alto que yo, ojos negros y
brillantes, cabello café oscuro, simpático, caballeroso, le gusta el inglés
como a mí. Actualmente estudia y trabaja allá en Caibo, ¿No es genial?
Caibo, esa ciudad queda bastante lejos. específicamente al occidente del país.
— Claro que lo es. Jamas pensé que me confesarías algo así.
Eso último sale desde lo profundo de mi mente. espero que no me haya prestado atención.
— Es que, ¡ah!, tenías que conocerlo.
— No te me desvíes de la historia, por favor.
— Vale, vale. — prosiguió con su relato — Comenzaron a pasar los meses; pero
ni él, ni yo, decíamos nada en cuanto a aquella atmosfera de atracción que
nos rodeaba. Es como que si simplemente la ignoráramos. Un día Jenny ,
que por cierto, se me había olvidado decirte que también es de Merid, me
menciono el asunto; de que ella veía como nos mirábamos y como
interactuábamos entre ambos, y todos esos pequeños detalles que muchas
veces a mí me costaba notar. O sea, hasta Gabriel lo había notado,
¿Puedes creerlo?
— Al parecer si puedo hacerlo — me rió .
— En fin, para el fin del año ya estaba culminando el curso. Aprendí bastante
y todo eso. Lo que más me pego es que mis nuevos amigos volverían a sus
provincias, y hoy en día es tan difícil viajar tan lejos, el corazón se me
encogio ante aquella idea. Teníamos nuestros números y todos esos
métodos de comunicación, pero ya no sería igual vernos cada día, cada
semana y meses.
— ¿Qué paso luego?
— Llego el día de la certificación, a todos nos entregaron nuestro respectivo
documento que certificaba la culminación del curso, hubo una pequeña celebración y listo. Los alumnos de otras ciudades debían volver a sus casa
por la noche según el acuerdo.
— ¡Oh!
— Si… después de la fiesta me reuní con mis amigos y nos tomamos fotos.
Mira.
Me entrego una foto en la que se estaba ella vestida espectacular como siempre
con un vestido turquesa, a su lado derecho estaba una chica con cabello castaño
claro largo hasta la cintura con un elegante vestido rojo, le seguía otro muchacho
de tez clara y cabello rubio, es no era David, claramente. Era el que estaba a su
izquierda con una gran sonrisa. Una foto muy bonita.
— Me encanta como estabas vestida ese día. Y tienes razón, ese chico David
es bastante guapo.
Los colores se le subieron a la cara y una sonrisa tonta se dibujó en su rostro.
— Después de la fiesta tenían que irse, fue un momento triste. Eso creo yo.
— ¿Y nunca llegaste a nada con él?
— No — admitió cabizbaja.
Suelta un sonoro suspiro, como si aquello le pesara en el alma.
— Solo me entrego una carta — dijo sonriendo de lado.
— Eso es bueno ¿Verdad?
— Creo que si — se encogió de hombros. — Esta es la carta.
Entre unos cuadernos acomodados en una repisa, saco una pequeña hoja de
papel. Me la extendió para que la tomara.
— Léela, está en inglés.
Nunca he sido tan buena en inglés como ella; debo activar mis dones de
traducción si deseo leer bien.
Me rio para mí misma.
Comienzo a leer.
Desde el primer día en que te vi, no pude evitar pensar. ¡Oh, por Dios! Es como
un pequeño y dulce ángel, delicado, armonioso, una pequeña muñeca de
porcelana. Eres la chica más hermosa que he visto, sinceramente no había visto a
alguien como tú, tan delicada, frágil, animada, valiente para hablar, educada. Lo
siento, tienes demasiadas virtudes como para nombrarlas todas, acabaría con mi
repertorio para alagarte. Este año una de las mejores cosas que me han pasado
es conocerte, el tiempo que hemos compartido en el curso ha sido genial, al
principio creí que no haría amigos ni nada, ¿Quién iba a querer juntarse con un
chico que vive desusadamente lejos? Y ¡Baam! Aparecieron ustedes, con su
alegría y carisma, eso hizo de mis días en esta ciudad más a menos y divertidos.
Y lo mejor conocerte a ti.
Con cariño David.
¿Qué?, ¿Eso es todo?
Doy vuelta a la hoja, y efectivamente,no hay más nada allí.
— Por favor, dime que esto no termina así. — levanto la vista para verla a ella.
— Lamentablemente sí. Querida amiga.
Esto es aún más confuso.
— ¿No hay historia de amor? — levanto las cejas.
— No, nada que ver. Solo algunos mensajes luego y más nunca supe de él.
Creo que es una de las cosas más frustrantes que he visto hasta el momento, no
sé si pensar que mi amiga se ha quedado en el aparato o si el sujeto del que se
enamoro es un simpe idiota.
Todo el día lo pasamos hablando del tema. A la final terminamos riendo, el mundo
no había terminado para nadie, hay cientos de personas en este mundo como
para perderse por una a la que no le interesamos ni nos valora como lo
merecemos. Con un corazón puro y un sentimiento de amor verdadero.