Tomo un desayuno ligero junto con mi madre, luego lavamos los platos para
dejar toda la cocina en orden. No he dejado de pensar en el día de ayer, fue más
de lo que esperaba, aunque aún sigo algo triste porque mis amigos más cercanos
no aparecieron por ninguna parte; pero eso ya no importa. Será un cumpleaños
que no olvidare. Hoy me quedare en casa para descansar, mi madre también se
quedara, igual no tiene que salir, todo en la casa está en orden.
Hoy hace un tiempo excelente, el sol brilla con fuerza y el cielo está despejado.
¡Perfecto para lavar la ropa!
Busco en mi cuarto la cesta de ropa sucia y la llevo
hasta la lavandería, enciendo la lavadora y comienzo a dividir la ropa blanca de la
de color. Siempre me ha gustado primero lavar la blanca, luego la de color y por
último los pantalones, se puede decir que es mi manera de llevar el orden. Cuando
por fin termino de lavar y exprimir la ropa, viene la otra parte. Tenderla. Salgo al
patio hacia la parte que esta el tendedero, afuera siento los penetrantes rayos del
sol sobre mi piel dándome una sensación de gusto. Como los gatos cuando se
estiran al tomar el sol, por suerte dan a mi espalda y puedo ver con tranquilidad lo
que hago. Una por una voy colocando la ropa en la cuerda asegurándola con un
gancho hasta que he terminado.
Ahora sí, esta todo limpio.
— Debería bañarme — digo para mí misma.
No lo pienso mucho y voy directo al baño para darme una ducha y seguir
pasando este agradable día.
Después de almorzar me fui al cuarto para leer un libro que hace años quería
leer La Materia Oscura. Lo he descargado por internet en formato PDF, no lo
conseguí en ninguna tienda después de mucho tiempo buscándolo, así que este
se convirtió en el método más factible para poder leerlo sin problemas. Leo
aproximadamente una hora y media, comienzo a sentir los parpados pesados
mientras veo como se desvanecen las palaras ante mis ojos.
Escucho que tocan la puerta.
¿Cuánto tiempo llevo dormida?
Todavía me pesan los parpados. Intento
parpadear rápidamente para des despejar mi vista.
— ¿Si? — digo en un bostezo.
— ¿Puedo pasar? — escucho la voz amortiguada de mi madre afuera del cuarto.
— Claro, pasa.
Abre la puerta y entra. Se me queda viendo y me da una sonrisa. Estoy envuelta
en las sabanas y rodeada de almohadas, ¿En qué momento hice todo esto sí solo
estaba leyendo?
La miro desde la comodidad de mi cama y ella se sienta a un lado.
— Te traigo una propuesta — me dice evidentemente felíz por lo que me va a
decir.
Oh…
— ¿De qué se trata?
— Te cuento. Mi amiga, la señora Carmen está sola con su esposo por allá en
Sacarac. Él está un poco enfermo porque es un hombre bastante mayor;
entonces nos han invitado para que pasemos las navidades con ellos ya que
nosotras también estamos solas, ¿Qué te parece? — sus ojos brillan al
contarme.
— Me parece una buena idea. Tengo años sin verlos a ambos.
— ¿De verdad?
— Si, por supuesto. Así no estamos aquí solas y aburridas.
— Entonces tenemos que comenzar con los preparativos, cariños. Hacer las
maletas, dejar todo preparado en la casa y bien cerrado, llevar la ropa que
queremos utilizar y todo eso. — ahora está más emocionada que al principio.
— Guau, — de verdad estoy impresionada — ¿Y cuándo nos vamos que estas
tan apresurada?
— La semana que viene.
— ¿Qué?, ¿Tan rápido?
— Sí, porque veinticuatro y veinticinco de diciembre caen día lunes y martes, al
igual que treinta y uno de diciembre y primero de enero.
— Ok. Genial.
De la nada llega un recuerdo a mi mente.
¡Rayos! Le he dicho a la señora Bell que trataría trabajar con ella esta temporada,
y ahora esto es un imprevisto. Se lo comunico a mi madre.
— Mamá , acabo de recordar que le dije a la madre de Nicole que posiblemente
trabajaría con ella esta temporada en la peluquería.
— Oh, vaya. Deberías hablar con ella si piensas venir conmigo a la ciudad.
— Si lo sé, será mejor que lo haga. Ella me dijo que el trabajo había decaído
bastante; pero aún no he tenido la oportunidad de pasarme por allí.
— Mmm, créeme, te llevaras una sorpresa. — me dice con los labios fruncidos.
— ¿Por qué lo dices?
— Tienes que verlo por ti misma cariño.
— Vale, iré mañana para hablar con ella.
Me emociona la idea de ir a Sacarac, prácticamente no tengo mucho tiempo
desde que regrese de allá; pero me encantaría poder ver a algunas de mis amigas
de mi antiguo empleo y dar una vuelta por la ciudad sin tener que estar pendiente
de ninguna cita o negocio, o llevar un inventario de las tiendas. También me
emociona no tener que pasar las Navidades solas en la casa con mi madre, es
bueno para ambas hacer cosas diferentes.
Al día siguiente salgo de la casa temprano por la mañana para ir a hablar con la
señora Bell, la madre de Nicole. Duro un tiempo considerable esperando un
autobús, ¡Algún día tendré un carro y no sufriré esto! Subo y emprendemos el
camino a Oremurt.
Me bajo en una famosa esquina llamada La parada del oso, allí hay una
panadería a la que todos le dicen Panadería el oso; pero la verdad es que tiene
otro nombre que ni siquiera yo sé cuál es, y estoy más que segura que la mayoría
tampoco lo sabe. Camino por la acera en la que me he quedado y paso tres
puestos, una tienda de víveres, una papelería y una frutería. Justo al lado etsa la
peluquería con un cartel afuera donde dice:
Salón de Belleza Bell.
Esta escrito con letras amarillas y tiene la imagen de una mujer con un largo
cabello y otras imágenes más pequeñas de diferentes cortes de cabello y colores
llamativos. Me acerco a la entrada y me percato de que ahora el frente tiene
vidrios, antes era de madera; en los vidrios hay imágenes de un candidato político
a todo color con la palabra ¡VOTA! Escrita en la parte superior, no puedo evitar
fruncir el ceño, ¿Qué es esto? Se ve horrible esa imagen allí.
Mi disgusto se hace más grande cuando entro y veo el terrible estado en que
esta la peluquería donde hace unos años había trabajado. El piso esta mohoso,
carece de brillo, solo hay una silla roja de peluquería, una peinadora y un espejo,
los muebles se ven sucios, hay telaraña por todas partes y en general, el lugar
está en ruinas. Al fondo se ve un bombillo que falla, una puerta dañada y se
escucha ul sonido de un viejo radio con parrandas navideñas.
No me extraña que el lugar decayera, pienso en mi interior mientras el alma se
me va al suelo por el estado en que se encuentra este lugar.
— Diana. Has venido, que sorpresa — aparece la madre de Nicole que está
acostada en uno de los muebles largos donde esperan los clientes su turno.
— Hola, ¿Cómo ha estado?
— Muy bien, algo aburrida. Como veras no hay nadie.
No me sorprende para nada que eso pase.
— ¿Qué te trae por aquí amiga? Me tienes abandonada.
— Vine para hablar contigo.
— Ah, ¿Ya te has decidido?, ¿vas a trabajar aquí por la temporada navideña?
— Eh… no, me han surgido otros planes. — admito — Voy a pasar la Navidad y
el fin de año en Sacarac con mi madre y unos amigos de la familia.
— Eso es muy bueno — noto algo de tristeza en su voz.
— ¿Usted si va a trabajar este año?
No sé porque le pregunto eso.
— Sí, no quiero perder la temporada.
— Pero, señora Bell. Este lugar esta horrible — siento vergüenza por mis
palabras, pero tenía que decirlo.
— Lo sé — dice en voz baja y luego suelta un suspiro.
Se sienta en la silla de peluquería y la gira, yo me siento en los asientos largos
de espera. Siguen siendo igual de cómodos.
— ¿Qué ha pasado? Este no es el lugar que recuerdo.
— Durante un tiempo me enferme — me dice — Tuve una reacción alérgica a un
químico, luego llego otra enfermedad y esta me incapacito para trabajar
durante muchos meses. Durante ese tiempo no vine — hace una pausa y
comienza a jugar con un mechos de su cabello. — Cuando estuve mejor,
seguía teniendo temor de volver a enfermarme y deje el trabajo de lado, este
lugar quedo abandonado, solo venia mi hermana de vez en cuando y lo
convirtió en un centro para reuniones políticas, después de todo no se estaba
utilizando el espacio. Muchas clientas me llamaban; pero yo me negué a venir
o a atenderlas, y así todo lo fui dejando pasar. Nada es como antes.
— Ya veo
.
Por un momento las dos nos quedamos en silencio.
— Se me ocurre una idea, ¿Qué te parece si te ayudo a limpiar antes de irme?
— Me parece una buena idea.
Me fui de allí más contenta con el compromiso de ayudar a la mamá de Nicole esta misma semana. No puedo permitir que simplemente decaiga su negocio por el que tanto a trabajado, y no solo eso Ella es como una segunda madre para mi, me ha apoyado, ayudado, me enseñó que tengo algo de destreza para ser peluquera y siempre a confiado en mi como si fuera su propia hija.