— La próxima semana estaré viajando a Sacarac — me anuncio mi madre que estaba sentada en la mesa desayunando.
— No pensé que te fueras a ir tan rápido — la miro incrédula — Ahora me dejaras abandonada — hago un falso drama riendo.
También me he sentado a desayunar, hemos preparado pan con crema de leche. Mi mama como todos los días se ha preparado su gran taza de café, yo no bebo, así que tomo jugo de naranja.
— Ay, por favor. Mira quien lo dice — da un sorbo a su café —. Señorita me voy por dos años — se cruza de brazos y me sonríe.
— ¿Por cuantos días te iras?
Saboreo a comida, es simple pero muy rica.
— Por dos semanas, he arreglado todo para estar aquí antes de tu cumpleaños.
Mi madre es muy atenta con esos detalles, nunca se le pasan las fechas importantes.
— Perfecto, te estaré esperando entonces.
— Deberías decirle a Nicole que te acompañe durante estos días.
— Si, posiblemente le diga que venga, o yo voy a su casa. Así aprovecho y visito a su familia.
Oh, no; pero si voy tendré que encontrarme con Ferd allí. Desde que leí su carta me pone incomoda pensar en verlo o conversar con él. Antes se había distanciado
de mí y echado nuestra amistad a un lado ¿Y ahora viene con esto? Me parece irritante no saber que se trae entre manos. Sé que soy una mujer adulta; pero eso
no quiere decir que aun no dudo de cosas como estas.
— ¿En qué piensas hija? Te ves distraída — mi madre me ve con los ojos entrecerrados. — ¿Ya no tienes hambre?
— No, no es eso. Pensaba en que el martes es el día de Oremurt, y he quedado con Nicole para salir con otras personas, supongo que con algunos viejo amigos y conocidos de ella.
— Es cierto. Uf, menos mal que me voy el lunes, sino el transporte se pondrá pesadísimo. Me alegra que vayas a salir, te vas a añejar en la casa si no sabes por allí.
— Tienes razón — me rio.
Espero no tener que encontrármelo mucho por estos días.
Ya han pasado 5 días desde que termine mi trabajo en ZH Company. Los días han sido largos y he aprovechado de colocarme al día con mi madre y Ni sobre nuestros conocidos y amigos, me gusta mucho saber de personas de las que tenía tiempo sin oír de ellas; pero es cierto, no he querido salir, no sé a dónde ir, tampoco quiero andar por allí errante haciendo nada. Pensándolo bien, podría
visitar a algunos de esos amigos, no es mala idea. Al fin y al cabo, me decidí por tomar estos últimos meses para descansar, como unas pequeñas vacaciones.
— Aprovechare para visitar a algunos de mis amigos, tengo bastante tiempo.
— Eso está muy bien. Es mejor que sepas de ellos por ti misma. — asiente y se levanta. — Debo ir a preparar mi equipaje para el viaje, ¿Podrías encargarte de los platos?
— Si, tranquila.
Termine mi desayuno y me levante de la mesa. Tome los platos y los lleve al fregadero para lavarlos. Esto no me llevo mucho tiempo, dos personas solas no ensucian tanto, Esta semana estará en casa, pero la otra ira a la ciudad de Sacarac, donde trabaja de dos a tres semanas y vuelve una para descansar en su casa. Ese trabajo lo consiguió después de que me fuera de casa, fue gracias a
una amiga en el extranjero que la recomendó, y ahora este se convirtió en susustento; pero lo que más admiro de ella es que también se está esforzando por crear su propio negocio y ser su propio jefe. Mi madre es de aproximadamente un metro cincuenta y cuatro centímetros de altura, de piel morena y cabello n***o y rizado, siempre lo ha llevado corto y redondeado. Bastante bonito. Siempre ha sido una señora elegante y le gusta mantenerse actualizada en todo. Me hace felíz que alguien tal dulce como ella sea mi madre. No nació en este país, ella emigro a la edad de quince años desde
Biacom nuestro país vecino junto con su madre y hermanas; decidió establecerse en Kalos y formar su vida aquí. Al principio no fue fácil para ella, mas poco a poco
fue progresando, años después aquí sigue.
Son las cuatro de la tarde, el timbre del teléfono llama mi atención.
¡Es una llamada!, ¡De Ram!
Tomo el teléfono rápido y contesto.
— ¡Hola! — contesto nerviosa. — buenas tardes, ¿Con quién desea hablar?
Me escucho como una secretaria. Que tonta.
— Uau… Hola ¿Diana? Suenas como una recepcionista — ríe — ¿A qué empresa estoy llamando? — bromea conmigo, mientras coloca una voz gruesa falsa de señor.
Que vergüenza.
— Ah, hola Ram. Estoy bien, disculpa que no te había contestado el mensaje, no había tenido tiempo… mejor dicho, se me había olvidado.
— Tranquila, no esperaba que lo hicieras. Me alegra que estés bien.
De acuerdo, no es la respuesta que esperaba por mi comentario. Bueno, no importa.
— ¿Tu cómo has estado?
— Muy bien, hoy tengo el día libre y aproveche para saber cómo estabas.
— Me alegra; gracias por preocuparte.
No estoy acostumbrada a esto, prácticamente estoy hablando con un completo extraño al que me presentaron hace años, así como si nada. No puedo negar que ha sido muy cortes conmigo; pero no sé. Me da risa esta situación, una risa nerviosa.
— ¿De qué te ríes? — pregunta, y noto un poco de picardía en su voz.
— De nada, en serio — miento sin pensarlo mucho. — Por cierto, te lo he querido preguntar.
— ¿Qué cosa?
— ¿Por qué tienes mi número de teléfono? — me quedo a la espera de su respuesta.
Hay un silencio momentáneo, y no estoy segura pero escucho un ligero murmullo, talvez sea una interferencia en la llamada por señal.
— Me lo ha pasado Nicole — por fin responde como si hubiera acertado a la opción correcta y gritado bingo.
— Ah…
Me lo imaginaba. ¡Oh Nicole! Ya verás cuando nos encontremos. Me la imagino moviendo sus brazos hacia arriba en un gesto de “ya fue” y parpadeando rápido
con cara de inocencia. La conozco bien.
— ¿te ha molestado? — suena un poco preocupado.
— No, que va. No hay ningún problema, solo quería saber. Gracias por decirme.
— Hace unos días hable con Nicole y me dijo para ir a la feria de Oremurt.
— Si, será en estos días — digo distraída.
— ¿Vas a ir Diana?
— Umm, hasta los momentos sí. Ella también me invito para que fuera, ya tengo dos años sin ir, estoy emocionada por ver que hacen este año.
— Genial, entonces allí nos veremos. Este año han estado arreglando con muchos adornos la plaza central, tienes que verla.
Desde que llegue no he visto la plaza, por la fecha ya la deben de estar adornando con motivos navideños, luces, plantas y cualquier cosa llamativa. Me anima pensar en eso, me gustan estas fechas.
— Claro, allí estaré. Deseo ver como luce Oremurt de cerca.
— ¿Todavía no has salido a dar una vuelta?
— No, me he quedado en casa.
Ha este punto de la conversación ya me encuentro tirada en la cama jugando con unos lápices que deje sobre la cama, mientras hablamos los paso entre mis dedos y los muevo distraídamente.
— Vaya, no puedo creerlo — se ríe. — Te estas perdiendo de las cosas buenas.
— ¿Ah, sí?, ¿Cómo que por ejemplo? —lo reto para ver si me sorprende con algo que no sepa.
— Bueno, como por ejemplo … Ir al Picacho, visitar la ciudad de Todragi, ir al cine, al rio. No sé, hay cientos de lugares a los que podrías ir.
Me rio fuerte.
— O sea, solo llevo unos pocos días de regreso, dudo mucho que mediera tiempo de hacer muchas de esas cosa que me dices, ¿No crees?
— Si, tienes razón. Pero hay que comenzar con algo ¿Cierto?
— Que asertivo — rio. — el martes comenzare yendo a las ferias de Oremurt, ese será el primer paso, ya las otras cosas van a ir surgiendo.
— Espero que así sea.
— Así será, te lo aseguro — y por alguna razón de verdad me siento segura con mi afirmación.
La conversación se tornó agradable y seguimos hablando animadamente. Di cientos de vueltas en la cama mientras hablaba y escuchaba a Ram hablando conmigo. Hablamos de todo un poco, de mi trabajo, del viaje, de experiencias
viejas de ambos; nos dimos cuenta que teníamos varios conocidos en común aparte de Nicole y Ferd, eso me alegro.
Sin darme cuenta habían pasado dos horas hablando, ¡Dos horas! Que rápido paso el tiempo y eso que me pareció como si hubiera sido hace nada que comenzamos nuestra conversación. Veo la pantalla del teléfono para verificar la hora, eran las seis y treinta y cinco, fueron más de dos horas.
— Oye Ram ¿Te diste cuenta de cuánto tiempo llevamos hablando?
— No, no he visto la hora.
— Pues llevamos dos horas y media hablando.
— ¡¿Qué?! Rayos, lo siento. Me he entretenido tanto que no me he fijado en la hora.
— No hay problema, igual no estaba ocupada.
— Buena suerte para mí.
— Por favor, que humilde. — le digo con arrogancia.
— Estas son cosas que no ocurren todos los días.
— Tienes razón. Bueno, entonces hasta luego.
— Hasta luego.
Ya estoy a punto de cortar cuando lo escucho.
— Espera, ¿puedo escribirte de vez en cuando?
Ah que viene eso, claro que puede. No hay quien se lo impida, como si ya no tuviera mi número.
— Por supuesto, para eso tienes mi número ¿No? — volteo los ojos como si pudiera verme.
— Cierto. Gracias.
— Bueno, la dejo señorita Diana. Gracias por esta grata conversación con este simple mortal.
— Cuanta formalidad.
— Es bromeando.
— Lo sé. Feliz noche.
— Feliz noche para ti también, que duermas bien. Estaremos en contacto.
Corta la llamada y queda el silencio, ¿Que ha sido todo esto? Tenía tiempo sin hablar tanto con alguien por teléfono, creo que ni para hacer negocios he durado
tanto. Pero debo admitirlo ha sido muy grata esta conversación con él, no me imaginaba que fuera tan abierto y parcialmente humorístico. Lo imaginaba más
serio.
Siento una sonrisa tonta en mi cara. Estoy feliz de haber conversado con alguien de esta manera. Espero que pronto llegue el día martes, quiero encontrarme con
otras personas conocidas y ver como luce mi nuevo entorno después de dos años de ausencia, ¿Me gustara? Creo que sí.
Me preparo para dormir después de un día de no haber hacho prácticamente nada, bueno, nada productivo podría decir. La verdad todavía no tengo sueño, más bien estoy inquieta, talvez si veo la televisión se me pase y me termine dando sueño. Me dirijo a la sala donde está el televisor pantalla plana que se ha comprado mi mamá mientras yo no estuve, ¿Me pregunto que habrá hecho con el otro que teníamos antes? No era tan bueno, pero era bastante comodo.
Comienzo a pasar canales, no sé qué ver. Son demasiados canales. Paso los de caricaturas, no están dando ninguna que me guste, en los de películas solo
están pasando unas muy viejas que no me llaman la atención, no quiero ver
canales de cocina, ni noticias. Sigo pasando canal trascanal y llego a los de ciencia e investigación. Me quedo viendo uno sobre el universo, estos programas
siempre me han llamado la atención. Pasa más de una hora, programa esta entretenido, están hablando sobre las estrellas y su muerte, y de como un día
nuestro sol se extinguirá; de niña recuerdo que aquella idea me daba miedo y no dormia tranquila creyendo que dentro de poco el sol explotaría y fin.
Siento que me comienza a dar sueño. Me levanto y apago el televisor; mi madre lleva rato dormida, así que intento no hacer mucho ruido cuando voy a la cocina a
tomar un vaso con agua. Verifico que todo este apagado antes de ir a mi cuarto, cuando veo que todo está bien ya estoy lista para acostarme.
Reviso el teléfono son las diez y media. Veo mejor y, tengo un mensaje.
Ha sido genial hablar contigo hoy, espero que pases una feliz noche Diana. Sé que ya nos habíamos despedido, pero ahora si es de noche.
Ram Mare.
Le contesto antes de dormir, apenas veo del sueño.
Feliz noche, nuevo amigo.
Diana Caballero.