Me despierto, escucho ruidos en la sala y un poco de música. Reviso la hora,
son las cinco y cuarto de la madrugada, intento despejar un poco mi vista frotandome los ojos con cuidado; cuando aclaro un poco mis pensamientos recuerdo que día
es hoy ¡Lunes! Mi madre se debe estar preparando para salir de viaje, me
comento que salía temprano para evitar llegar tan tarde, ya que el trasporte no es
fácil y muchas veces se hacen grandes colas para entrar en la capital a inicio de la
semana. Me levando con algo de pereza y salgo del cuarto, afuera escucho mejor,
la radio está encendida están pasando una publicidad sobre repuestos
automovilísticos y luego colocan una canción romántica vieja, las luces están
encendidas, siento que me queman los ojos, estoy encandilada. Con los ojos entrecerrados voy hasta su cuarto y ahí la consigo, se está vistiendo.
— Buenos días ma — se me escapa un bostezo — ¿Cómo amaneces?
— Buenos días hija — dice con sorpresa.
Seguro no me esperaba despierta a esta hora de la madrugada.
— Amanecí bien, como puedes ver me estoy preparando para salir, ¿Te he
despertado?
— No, para nada — suelto otro bostezo más largo que el anterior — he
escuchado un ruido y la música, recordé que día era y salí para despedirme
de ti
.
— Tan linda cariño. Gracias — me sonríe mientras se coloca el pantalón —
Igual te hubiera ido a despertar, si no te despedías tú lo haría yo. Aunque
las veces que he hecho eso casi nunca lo recuerdas
.
— Es cierto — parpadeo lentamente — Siempre después de que me
despierto me siento en la cama y pienso si fue un sueño o no.
Ambas nos reímos. No ha pasado ni una semana y ya estaré tiempo sin verla de
nuevo.
La observo como se termina de arreglar, me he sentado en su cama para estar
más comoda, espero no dormirme sentada. Lleva un hermoso pantalón n***o
pimienta y una camisa lila oscuro que cae un poco más larga en la parte de la
espalda, esta está adornada con flores blancas y rosadas creando una pequeña
especie de mini paisaje. Luego procede a peinarse y maquillarse; el cabello lo
peina como de costumbre, se aplica su crema especial para rizos, lo peina hacia
atrás y luego con una peineta de afros le da forma a su cabello, el cual siempre
queda redondo como un pequeño arbusto bien podado. Cuando llega el momento
de maquillase veo cuando se aplica el polvo compacto de manera uniforme y
delicada, luego procede a colocarse mascara para las pestañas dándoles mayor
volumen y una mirada coqueta; por ultimo veo cuando saca de su estuche su
inconfundible labial rojo sangre, se lo aplica hábilmente sobre sus labios y listo,
está completamente arreglada.
— ¿Cómo me veo? — da una vuelta para que la detalle bien.
— Te ves fantástica mamá , hasta más joven te ves.
— Muchas gracias. Tú también eres hermosa como tu madre.
— Ay, por favor. En estos momentos ando como una bruja — le digo
señalando mi cabello que se encuentra todo alborotado y enredado.
— Bueno, bueno. Eso es ahorita. Sabes que eres hermosa.
Levanto un pulgar en señal de aprobación y sonrió para ella. Me gusta verla
felíz .
— ¿Ya has hablado con Nicole para que se quede contigo?
— Todavía no he hablado con ella, lo hare más tarde.
— Vale, cualquier cosa estaremos en contacto. En la nevera queda comida, en
el mueble de allá hay una reserva de efectivo, acá están todos los
alimentos, si necesitas hacer mercado ya sabes a donde ir…
— Si mamá , tranquila. Ya no soy una niña, puedo cuidarme sola.
— Para mí siempre serás mi niña — se acercó y me dio un beso y un abrazo.
— ¡Mira la hora que es!, ¡Debo salir ya!
Tomo su cartera y su maleta, verifico que no le faltara nada, me pregunto
nuevamente por su aspecto.
— Estas bien, te lo aseguro.
— Confió en ti Diana.
— Por supuesto que sí. Me avisas cuando estés en camino o hayas llegado a
Sacarac.
— Esta bien, te estaré pasando mensajes
Nos abrazamos un momento y salió de la casa, espere que saliera por la
entrada principal, desde la cual me lanzo un beso, yo la despedí agitando la
mano. Oía como caminaba por la calle; cuando ya no escuche sus pasos
apague las luces de afuera y luego una por una las e adentro. Regrese a mi
cuarto y me acosté de nuevo a dormir.
El sol está brillando con fuerza, ¿Qué hora es? Busco el teléfono entre las
sabanas, no sé dónde está, sigo registrando hasta que doy con él, por poco o
tumbo.
¡No puede ser! ¡ son las nueve y media de la mañana!
He dormido más de la cuenta, el sueño se me espanta de una. Veo que
tengo un mensaje de mi madre:
Ya he llegado a la ciudad. El viaje fue rápido y tranquilo hasta acá. Por favor
cuídate hija. Esteramos en contacto. Te amo, besos y abrazos.
Mamá .
Contesto de una:
Hola mamá , buenos días. Me he quedado dormida un largo rato, me alegra
que hayas llegado con bien hasta tu destino. Te deseo un felíz inicio de
semana y mucho éxito. También te amo.
Diana.
Me levanto y hago mi rutina de costumbre. Cuando estoy lista me dirijo a la
cocina para preparar algo de desayunar, el estómago me ruge, estoy
hambrienta. Busco en la nevera y consigo harina de trigo, harina de maíz,
queso, mantequilla y jugo de limón. Fuera en la alacena consigo pan, azúcar,
sal y otros condimentos; me decido por hacer unos panqueques con la harina
de trigo, son deliciosos con mantequilla y queso. Desde que llegue no había
tenido la oportunidad de cocinar, pero ahora que estoy sola lo puedo hacer
más tranquila.
Cuando tengo todo preparado me siento a desayunar y aprovecho de
escribirle a Nicole:
Hola Ni ¿Cómo estás? Sabes que hoy mi mama se ha ido de viaje por su
trabajo y me preguntaba si ¿te gustaría quedarte estos días aquí? Por favor,
avísame.
Diana.
Envió el mensaje, espero que me responda.
Mientras tanto me dedico a
comer mi desayuno, el cual me quedo muy bien; luego de esto lavo los platos y
dejo todo organizado. Reviso el teléfono y aun no hay respuesta de Nicole.
Debe estar ocupada
Han pasado las horas, ya son las dos de la tarde y no tengo repuesta aun, he
pasado el día leyendo y viendo televisión despreocupadamente, la casa está
limpia y mi cuarto ordenado, no tengo otra cosa urgente que hacer. Me decido
por llamarla.
El teléfono repica varias veces antes de que conteste la llamada. Por fin logro
colocarme en contacto con ella.
— ¡Diana! — escucho su voz cantarina — ¿Cómo te va?
— Bien, ¿No has leído mi mensaje?
— Eh, no. — dice en tono bajo — ¿Qué mensaje?
— Esto, mi mamá se ha ido hoy por su trabajo, ya sabes. Dura 2 semanas y
quería saber si deseas venir a mi casa y quedarte aquí por esos días, ¿Qué
me dices?
— Umm, pues no sé, ¿Para cuándo quieres que vaya?
— Me hubiera guastado que hoy.
— Oye, hoy no podrá ser. Si me hubieras dicho más temprano me habría
preparado.
— Si te avise temprano, alguien fue la que no vio el mensaje.
— Ups, si es verdad — ríe — Soy una amiga terrible.
— Ahora que lo dices, esos me hace recordar algo de lo que no me habías
contado.
— Eh, ¿Qué cosa?, ¿Algo sobre mí?
— No — me quedo en silencio para que piense.
— Ay, por favor. Dime de que trata.
— ¿Por qué le diste mi número a Ram?
— Ah — dice ella alargando la a. — Con que de eso se trata.
— Si. O sea, no me lo habías dicho.
— Tampoco pensé que te molestara.
— No me molesta — admito y me da un poco de vergüenza.
— Entonces ¿Por qué me reclamas?
Es cierto, lo pude haber hecho el primer día que recibí un mensaje de él,
aunque en ese momento yo tampoco le había hecho la pregunta de quién se lo
había dado, sino que fue varios días después.
— ¿Por qué no me lo habías dicho? No estoy molesta; pero no me esperaba
que ese chico que prácticamente es un extraño, tuviera mi número.
— Estoy segura de que sin te lo hubiera dicho no aceptarías.
Tiene razón, lo más probable es que me negara. Y ahora que lo pienso eso
hubiera sido realmente tonto, cuando hable con él me di cuenta de que es alguien
muy agradable.
— Tienes razón.
— Tranquila Diana, lo he hecho porque — hace una pausa.
— ¿Por qué?
— Porque pensé que te gustara tener nuevos amigos y personas con las
cuales compartir. Así como mañana y saldremos, seria aburrido que
prácticamente no conocieras a nadie.
— Ah, es cierto. La salida de mañana a la feria. Bueno, está bien, te perdono;
pero la próxima vez avísame.
— Claro, claro, lo hare, lo prometo.
— Eso espero.
— Si, ya. Tranquila — soltó el aire como aliviada de terminar con esa
conversación — Mañana la paceremos genial ¿Ya has pensado que vas a
utilizar?
— Pues no, algo sencillo, como siempre.
— No, no, no y ¡NO! — dijo fuertemente por el teléfono — No vas a ir como si
nada Diana, este año debes lucirte, eres una mujer hermosa, luce esas
bellas piernas que tienes.
— Está bien, veré que tengo en mi armario.
Técnicamente tengo un armario a reventar de ropa, lo difícil es escoger que
colocarse.
— Trajiste muchos vestidos hermosos, ¿Qué tal si usas uno mañana?
— Vale, te pasare fotos para que los veas cuando me los esté probando.
— ¡SI! — escuche su chillido de alegría apartando el teléfono de mi oído.
— ¿Cómo haremos mañana?, ¿Vendrás a mi casa o nos quedaremos en la
tuya?
— Yo vivo más cerca, quedémonos en la mía.
— Perfecto. Mañana terminamos de acordar detalles.
— Está bien. Que tengas una feliz tarde nena.
Termine la llamada y ahora solo me quedaba ir a ver mi armario para buscar
algo que usar mañana.
Tras horas revisando y enviando fotos a Nicole, nos decidimos por un vestido
azul cobalto con n***o que había comprado hace un tiempo y no lo había utilizado porque no encontraba una ocasión para hacerlo; tampoco estaba segura de que
precisamente esta fuera una ocasión especial para usarlo, igual no tengo nada
que perder. Deseo pasarla bien, tal como le dije a mi nuevo amigo, mañana será
el primer paso. Ahora solo me faltan unos zapatos, buscando consigo mis tacones
negros de patente, son de altura mediana, me lucen muy bien, y junto con el
vestido hacen que me vea muy hermosa. Pase toda la tarde haciendo esto, me
pareció bastante divertido.
En la noche fue inevitable no sentirme sola, durante mucho tiempo estuve
acompañada y siempre había alguien conmigo, no me importaba tanto en el día,
pero en la noche era otra cosa. De por si Colinas de Cayenas era un lugar
silencioso durante todo el día, bueno, en la noche era peor. Solo se escuchaban
los murciélagos, gatos peleando y grillos; de resto no había nada. Me sentía sola
en casa.
Debería escuchar música, eso me distraerá.
Coloque la lista de reproducción del teléfono. Había descargado varias canciones
para escuchar y aprendérmelas. Una llamada Vida Hay, de una película que vi
hace años atrás, siempre me encanto su hermosa letra y la dulce voz de la mujer
que la cantaba. Me gusta escuchar casi todo tipo de canciones y leer sus letras
con detenimiento, es uno de mis pasatiempos favoritos.
Creo que debo dormir, ya no sé qué más hacer.
Estoy aburrida.
¿Y si le escribo a Ram? No estoy segura si le gustara que le escriba, son la
nueve de la noche, ¿Estará despierto?
Estoy dudando demasiado, a él no le ha importado escribirme a altas horas de la
noche. Discuto conmigo misma
Vamos hazlo.
No sea tonta, esto es lo que le reclamaste hoy a Nicole
Le escribo.
Hola Ram ¿Cómo estás? ¿Qué tal ha estado tu día? Espero que estés bien. Yo
estoy bien, preparándome para mañana, ¿Y tú? Disculpa la hora en la que te
escribo, espero no molestar.
Diana Caballero.