Una vez que perdimos de vista a Hashim, me apresure a revisar a Asha. - ¡Maldito!, te dejo la cara marcada, es un salvaje, pero juro que esto no se va a quedar así – - Mi lady por favor no diga nada, no quiero que la escuchen y se vaya a meter en problemas, mire nada mas como le dejo el cuello, por poco y la mata, es un hombre muy peligroso, nadie estará a salvo hasta que sea derrocado de alguna manera. – - Aún no sé cómo hacerlo exactamente, pero te prometo que no permitiré que vuelva aponer un dedo sobre ti de nuevo – El chef nos llevo una infusión de canela y manzanilla para calmar los nervios y mando a llamar al doctor para que fuera a mi habitación a revisar nuestros golpes. Asha y yo nos dirigimos con miedo por los pasillos, en verdad no queríamos encon

