La mañana siguiente fuimos con Asha a recorrer la periferia del pueblo junto con el constructor, comencé hablándoles de mis ideas y lo que pretendía solucionar con eso, el también aporto muchas buenas ideas, en cuanto a orientación, localización, tamaño, material, etc. De manera que se usara eficientemente el espacio y los recursos. Las personas que nos escucharon estaban muy entusiasmadas, se acercaron muchos a darnos las gracias, incluso con lagrimas en los ojos, la familia de Asha estaba a nuestro lado, asesorándonos sobre las principales necesidades que tenían y cuales debían ser cubiertas primero. Fue una mañana muy productiva y bastante gratificante, ver que al fin podía ayudar a mi gente me hacia sentir muy bien, en ese momento el desagradable percance con Hashim había dejado de se

