Esos días la angustia y el remordimiento no me dejaban tranquila, pero también la ansiedad de saber más, en contra de los consejos de Asha, decidí planear cuidadosamente como seguir bajando a interrogar a Prágus sin que nadie me cachara, afortunadamente tenía un aliado más. El día acordado baje a visitar de nuevo al prisionero, llevaba una hogaza de pan y un poco de agua, por orden mía no le habían llevado nada en esos dos días, así que seguramente estaría mas dispuesto a cooperar conmigo, esto no me hacia sentir orgullosa, pero tenía que buscar la manera de obtener la información que necesitaba, había un espía en el reino de Soren y debía descubrir quién era. - Y bien Prágus, espero que estos días de ayuno te hayan servido bien para meditar sobre mi propuesta y estés mas dispuesto

