Con Locura y Desesperación. Anna. La luz que se refleja por la ventana, me acaricia levemente despertándome del maravilloso letargo al que me rendí la noche anterior, a mi lado yace inconsciente el pecado hecho perfección. Cierro los ojos para recordar su tacto, sus besos y mis manos navegan por cada recoveco de mi cuerpo, siguiendo la línea imaginaria que fue trazada por sus mágicas manos. Una sonrisa traviesa se escapa inevitablemente de mí boca y el deseo que renace desde las cenizas hace que muerda mis labios, queriendo revivir con lujo de detalles cada momento de una noche inolvidable. Me sorprendo de lo bien que nos fue, para ser primerizas en esto, parecíamos unas profesionales, me cuestiono cómo fue que aprendí tanto, uno que otro video erótico ayuda pero... digamos que supe

