Capítulo 12
Jeon JungMin.
El nombre se repite en mi cabeza varias veces mientras NamJoon conduce, adelante voy con él y atrás están mi madre con EunWoo, EunHa y Hoseok van en otro auto. Nos habían enviado una dirección, más bien a mí me había escrito aquella mujer. Mi celular va en mi mano, no dejo de darle vueltas intentando calmar mi ansiedad, pero no puedo, esa mujer dijo tener a Jane, dijo haberla conseguido, pero NamJoon duda porque no es posible que quiera entregármela de la nada.
Llegamos a una fábrica vieja, solitaria y oxidada, las paredes lucen como si estuvieran a punto de caerse con cualquier toque o hasta el mínimo viento, bajo del auto con los demás, NamJoon les ordena a sus hombres que se mantengan alerta pero mi celular suena y no dudo en responder.
— Acabamos de llegar.
— Tú y tu madre pueden entrar, el resto espera afuera.
— Bien—acepto sin pensarlo—Sólo si me prometes que tienes a mi hija.
— Será mejor que te apresures a entrar, así lo comprobarás—y cuelga.
— ¿Qué te dijo? —Hoseok se acerca.
— Sólo podemos entrar mi madre y yo—miro a EunHa y luego a NamJoon—Cuenta cinco minutos desde que entremos por esa puerta—señalo—Si tardamos más de lo normal ve por nosotras.
— Eso haré—asiente—Tengan cuidado.
Asiento y comienzo a moverme con mi madre, pero EunHa toma mi mano, Hoseok le da una pistola y ella me la da a mí. La coloco en mi espalda presionándola con mi pantalón y cubriéndola con mi suéter. Camino a la puerta entrando con mi madre, adentro hay máquinas llenas de polvo, algunas sillas rotas y otras en buen estado, pero sucias, las ventanas se encuentran igual y las puertas ni hablar. Al caminar escucho nuestros pasos y el crujir de algunos cristales en el suelo.
— ¡Omma! —ambas volteamos en ese instante. Jane corre a mí y yo me agacho recibiéndola con los brazos abiertos.
— ¡Jane! —la aprieto contra mi pecho besando su cabeza—Dios mío, estás bien, estás bien—reviso su linda carita, la pobre está sollozando y me parte el alma aún más de solo imaginar mi vida sin ella— ¿Estás bien? —intento revisar sus brazos, pero ella asiente y vuelve a abrazarme.
— Estaba asustada, omma.
— Lo sé, tranquila, estoy aquí—me levanto con ella en brazos besando su mejilla.
— Grace—mi madre llama mi atención. A unos tres metros de nosotras hay una mujer que sonríe ladinamente con sus manos unidas detrás de su espalda, la mujer se acerca e instintivamente llevo mi mano a mi espalda donde tengo la pistola, pero la mujer de n***o se detiene, su cabello es oscuro como la misma noche, tiene una piel no tan pálida, sus labios son delgados y sus ojos son...marrones, esa mirada se me hace familiar.
— ¿Jeon JungMin? —hablo sin quitar mi mano de mi espalda. Jane aferra sus manitos a mi cabello como costumbre.
— ¿Tu cerebro no te da una pista de quien puedo ser? —avanza y se detiene a un metro. Mi madre y yo intercambiamos una mirada, ninguna de las dos sabemos que decir primero—Eres Ryu SeAh—dice a mi madre—Pasaste once años encerrada en la cárcel por robarle a la familia Kim, originalmente eran veinte años de prisión, pero Min YoonGi pudo sacarte antes con sus influencias.
— Espere, ¿Cómo sabe todo eso? —la interrumpo— ¿Quién es usted?
— Soy la madre de IU y JungKook.
— No, eso es imposible, su madre está muerta, murió en prisión...
— Se supone que estoy muerta, pero creo que de ser así esa niña no estaría en tus brazos ahora—señala—Jane es muy parecida a él, es evidente que es su hija—me mira—Has sido fuerte por ella, Grace.
Mi mente intenta procesar todo, esta mujer conoce lo que pasó con mi madre y conoce lo que sucede conmigo. Salvó a mi hija y...no puedo dejar de decirme que es imposible, la madre de JungKook falleció en la cárcel cuando él era adolescente.
— ¿Por qué se ocultó? Sus hijos la extrañaron, JungKook sufrió mucho por usted, él se encargó de eliminar a todos los que la traicionaron, él...
— Sé todo, Grace—asiente—Y durante todos estos años he dejado que la familia Kim crea eso, JungKook no supo que estaba saliéndome de todo eso, sí, vendía drogas para sacar a mi familia adelante, hice cosas de las cuales me arrepiento ahora—nos mira—Pero la verdadera razón por la que estuve en prisión fue por querer dar una lista con los nombres de mis clientes, entre esos estaba la familia Kim.
— ¿Usted quería delatarlos? —interviene mi madre— ¿Por qué?
— Me sorprende que me lo preguntes, SeAh, ¿No fuiste víctima de un castigo injusto que te separó de tu hija por años? ¿No te perdiste parte de su crecimiento y desarrollo? —mi madre baja la cabeza—Yo también fui encerrada injustamente.
— Ellos la metieron a la cárcel porque sabían de su plan, ¿Al hacerlo usted no caería también? —JungMin me mira—JungKook dijo que era usted quien vendía las drogas.
— No me importaba ir, estaba cansada de ese mundo y no quería que esas personas lastimaran a mis hijos—niega con la cabeza—La señora Kim vino a verme un día, me amenazó y advirtió que pensara bien lo que haría, el señor Kim había dicho que podía perdonarme la vida si aceptaba pasar una noche con él—levanta una de sus cejas—Preferiría seguir hablando de esto sin mi nieta presente.
Miro a Jane quien sigue aferrándose a mí. Respiro profundo asintiendo y abrazando a mi pequeña.
La madre de JungKook se ha escondido todos estos años debajo de la fábrica, ella ha construido su propia guarida, su propio terreno, tiene personas trabajando para ella como JungKook tenía a los suyos, aquí hay hombres y mujeres de mi edad o un poco más, todos parecen enfocarse en algo en específico, Jane mira todo con curiosidad, los chicos escuchan todo lo que JungMin les dice, NamJoon y Hoseok son reconocidos por ella, JungKook me había dicho una vez que los padres de éstos trabajaron para su madre, JungMin no dejaba de decirme que estaba en buenas manos con esos chicos.
Estábamos en una sala de reunión algo vieja pero iluminada por bombillos en el techo.
Jane no quería despegarse de mí y yo no quería que siguiera escuchando aquello, salgo de allí quedándome en el pasillo con ella. Me siento en el suelo con ella y limpio sus mejillas sucias por las lágrimas que al caer las dejaron pegajosas.
— Omma, ¿Te duele? —toca con cuidado mi frente.
— Estoy bien, descuida—acarició su manito depositando un beso en ella— ¿Te sientes bien? ¿Te duele algo?
— No—niega con la cabeza. Recuesta su cabeza en mi pecho estando sentada en mis piernas, la acurruco como una bebé acariciando su cabello—Omma, no vuelvas a dejarme así.
— Lo siento, cielo—apoyo mi barbilla en su cabeza—La próxima vez me esconderé contigo, aunque espero que no haya próxima—suspiro— ¿Por qué no te quedaste arriba, Jane?
— Estaba escuchando ruidos—baja la cabeza jugando con sus dedos—Estaba asustada, tenía miedo de que te lastimaran, intenté ser valiente como en los juegos de la escuela, pero...
— Jane, escúchame—tomo su barbilla teniendo su atención—Eres valiente y fuerte, cielo, pero en algunos momentos necesito que esa fuerza y valentía la escondas, ¿Sí?
— ¿Es malo ser valiente? Tú fuiste valiente enfrentando a los malos.
— Yo entrené por un tiempo, Jane.
— Yo quiero entrenar.
— Eres muy pequeña, no puedes hacerlo, cuando te diga que te quedes escondida debes hacerlo.
— Pero...
— Si las personas malas te ven querrán hacerte daño, todos nosotros intentamos protegerte y sé que odias que alguien más tenga que cuidarte, pero cuando se trata de tu familia no está mal obedecer—sus ojitos brillan—Eres mi hija, eres lo más importante que tengo en este mundo, jovencita—beso su frente—Haría cualquier cosa para mantenerte a salvo—la abrazo fuertemente.
— ¿Appa también haría cualquier cosa para protegerme? —trago con dificultad— ¿Él también diría que soy importante?
La puerta a mi lado se abre, NamJoon se agacha diciéndole a Jane que se quede con su abuela y su tía EunHa, cuando voy a preguntar que sucede él se adelanta.
— Los chicos encontraron a alguien merodeando tu casa.
— ¿Qué? —me levanto sin soltar la mano de Jane— ¿Quién es? ¿Son ellos?
— No—EunWoo interviene—Parece que es JungKook.
— ¿Quieres venir conmigo o quieres quedarte?
Jane me mira con atención, NamJoon espera mi respuesta y sólo quiero ir donde JungKook, ese maldito idiota va a pagármela por haber entregado así a mi hija. Ya es hora de que alguien le arregle su memoria.
— Jane, quédate con tu abuela—miro a mi madre—No la pierdas de vista.
— Descuida, estarán bien—dice JungMin—Trae a mi hijo aquí, Grace, encontraremos una solución.
— Ten cuidado—mi madre toma a Jane quien me mira preocupada. Beso su mejilla prometiéndole volver pronto, EunHa se apunta y sale conmigo de allí, vamos detrás de los chicos.
— ¿Qué vas a decirle? —me pregunta EunWoo cuando subimos al auto.
— Ya vas a ver—es lo único que digo mientras abrocho el cinturón.