Un tropiezo que lo cambia todo.

4611 Words
—Y no te gusto cuando estabas dentro. — Pregunta Eduardo —mientras Elías escucha atentamente. — Si claro que me gustaba, de hecho, no tenía ninguna queja, todo era como lo imaginaba las habitaciones súper ordenadas las sábanas del mismo color, los baños relucientes, y claro la disciplina era super estrictas ... — ¿Y entonces que paso? —pregunta Estefany. — Un día durante una formación, me desmayé ... Estuve varios días indispuesta no podía hacer prácticamente nada, y lo peor era que mi resistencia empeoraba, cuando hacíamos campamentos en las colinas, me agotaba mucho lo superiores estaban preocupados porque no sabían que tenía, ya que los exámenes no arrojaban nada anormal. Y un día dije que si no iba hacer todo perfectamente como lo venía haciendo no quería estar allí. — Pero ellos tienen personal de oficina, pudiste optar por estar allí, ¿o no? pregunta José —En un principio si me lo plantee, pero analice el trabajo y no quiero estar en una oficina detrás de un computador, con uniforme mientras que otros están en la acción. — ¿Y por eso pediste la baja? me dice Estefany, yo optaría por ese puesto, sin tanto peligro. — No era lo que yo quería... — ¿Y luego que hiciste? — me pregunta Eduardo. —Bueno empecé a meter papeles en varias universidades al azar. Y me aceptaron en esta. —¿Y no pensaste en la universidad del ejército? En Aroa hay una cede — Si estudie administración, pero no me apasionaba. Soy de seguir mis reglas, no me gusta que nadie me diga que tengo que hacer y eso es algo que no les gusta a los jefes. — Y me doy cuenta que soy un enredo, en el ejército tenía que seguir órdenes. Estoy loca pienso. — Bueno, pero tienes conocimientos que te pueden ayudar a emprender tu propio negocio. — dice Elías. Me sorprende el hecho de que aún este al tanto de toda la conversación, aunque no hay dicho una sola palabra. — Así es, me gusta tener siempre un plan B le digo. — Tu plan, A siempre debería ser Dios, y luego los tuyos — me dice. — Bueno no es que no crea en Dios, pero siempre hay que tener un plan. — Vamos llegando a Yumare — dice Estefany, ya podremos sentarnos. En la parada de Yumare, bajan varios pasajeros y tomamos los asientos del fondo para estar todos juntos. Elías se sienta junto a mí, pero no cruzamos palabras. Claro llama mucho mi atención porque es bastante guapo, pero es cristiano, y eso de verdad no va conmigo eso de ir todos los domingos a iglesia para nada tiene que ver conmigo, el fin de semana es para descansar y pasar todo el día en una iglesia no es el tipo de descanso que me gusta, quizá seremos un poco cercano en lo que concierne a la carrera, además nos vamos a encontrar seguido en todos lados. Y seguro en Aroa por ser un pueblo tan pequeño. El trayecto entre Yumare y Aroa fue bastante rápido. —Bueno chicos nos vemos mañana. — dice Eduardo, se despide y todos les respondemos a una voz chao, nos vemos. — ¿Para dónde van ustedes? — Pregunta José. —Bueno yo voy aquí cerca en la calle 1 —dice Elías. — Yo igual. — dice Estefany. — Mi papá pasara por mí, lo esperaré aquí. — Les digo. —Bueno nos vemos ¿mañana, te vas con tu papá o en el bus? — Aún no lo sé, de cualquier manera, nos vemos en la universidad ¿Te parece? — Adiós — dice Elías ¿Te vienes Estefany? — ¡Si! espérame voy en el mismo camino, Clara nos vemos mañana. Me quedo esperando a mi padre y mientras veo como se alejan Estefany y Elías, me pongo a pensar en la gran imaginación de Estefany ¿Cómo puede pensar que entre Elías y yo pueda haber algo más que una amistad? Y eso a duras penas, porque no tenemos nada en común. —Hola hija, ¿Me esperaste mucho? — Me pregunta mi padre. — No, acabamos de llegar. — ¿Como estuvo ese primer de case? — Bastante bien, de hecho, hice algunos amigos todos son de aquí de Aroa. — Eso es muy bueno, así siempre estarás en compañía. — Si, supongo. — ¿Como que supones? — Sabes que no soy muy sociable, y eso termina alejando a las personas. — Bueno mejora eso, para que puedas conservar a tus amigos. — Lo intentaré. — Digo y sé que es todo un reto. — Inténtalo hasta que sea natural. Todos necesitamos amigos con los cuales contar, mira yo conservo a mis amigos de la infancia. — Creo que esos eran tiempos diferentes. — Si, pero, para hacer amigo la primera regla es ser un amigo. — No comprendo bien esa analogía ... — Es simple, si quieres tener amigos y consérvalos tienes que ser esa amiga que todo quieren, una en la que puedan confiar, a la que puedan visitar, en pocas palabras un amigo esta siempre en las buenas y en las malas. — ¡Parece sencillo! — ¡Si! Si lo quieres lograr, de lo contrario no podrás y terminaras sola otra vez, y recuerda siempre esto, solo tú tienes el control. — ¿Y qué hay de Dios? — Bueno él te ayuda. — Titubea papá. — No pareces muy convencido. — Me gusta mantener el control. — ¿Y funciona? — Creo que, en vez de arquitectura, viste clase de religión. — No quería molestarte. — No lo hiciste, solo no me gusta ser parte de los fanáticos. No quise seguir con el tema, porqué sé que a mi padre no le gusta ese tema. Y la verdad a mí tampoco. No sé porque lo dije en primer lugar. Apenas llegamos a casa me inunda el olor de la comida de mamá. —Hola mamá, huele rico ¡Muero de hambre! — Es tu preferido. Lasaña. — Voy a bañarme y bajo a comer. — Ok, te esperamos. Voy a mi habitación y escucho a mis padres hablar sobre mí. — Creo que esa universidad es religiosa. — ¿Porque lo dices? — Por como hablo Clara hace un rato... — ¿Y de que hablaron? —De amigos, pero luego salió Dios en el tema. — Pero eso no tiene nada de malo, es más sabes que mi familia siempre ha sido católica. — Sí ya lo sé, pero no quiero que mis hijos sean así, es más tu sabe cuál es nuestra religión. — Si lo tengo muy presente, pero que hay de malo quiera ver otra cosa. ¡Prefieres que ande en fiesta, tomando alcohol ¿eso es lo que quieres? —No tampoco, tú siempre vas más allá de lo que realmente quiero decir. — Y tú quieres tener siempre la razón. — Clara ven a comer — grita mi madre. — Un minuto y bajo. Cuando bajo la mesa está servida, y todos esperando que mi hermano y yo nos sentemos. — Quería comentarles, que en dos semanas nos vamos para el campo nuevamente. Así que vayan haciendo los ajustes necesarios. — dice papá. —Yo, no me puedo ir al campo, sería muy difícil con la universidad. — Bueno, pero yo les dije que no podíamos estar aquí siempre, el contrato de alquiler vence en dos semanas y no pienso renovarlo, quiero atender mis tierras y estar junto a mamá. — Bueno yo empezaré a buscar un lugar pequeño que pueda alquilar. — digo firmemente. — Pero yo lo que quiero es disminuir gastos. —Yo puedo trabajar y estudiar no tengo problema, sabes que no. — Si lo sé, sé que eres toda una Betancourt. — Hija, pero no vas a tener mucho tiempo libre, no nos veremos casi. —Ya me organizaré, mientras buscare algo por ahí, ¿tú que piensas hacer Javi? — Podemos alquilar algo juntos así yo tengo dónde llegar cuando no esté en San Felipe. —Me parece bien, entonces tenemos un plan. —Si, resuelto el problema. —Bueno me tranquiliza el que vallan a estar juntos. — No somos unos niños mamá —dice Javi. — Lo sé, pero siempre serán niños para mí. —Salgamos un rato hermana. — ¿Para dónde? — Unos chicos harán obras en la plaza. Puede estar divertido y si no lo está nos venimos rápido. ¿te parece? — Dale, me cambio y nos vamos. — Pero no es que vayas a tardar una eternidad ¡O te dejo! — Ay no, no estes presionando. Me arreglo rápidamente y bajo llevo un pantalón de mezclilla n***o, una blusa blanca me aplico un poco de maquillaje, perfume y listo, cuando bajo ya mi hermano me estaba esperando. — Ah que bueno, ya las panas vienen a buscarnos. — Ok, pero si papá los ve, seguro que no me dejara ir. — Ya pensé en eso, nos están esperando en la esquina. — Bueno vamos. — Clara no quiero que estes tomando alcohol. — Si mamá, no tienes que recordármelo a cada rato. —Te lo digo porque mañana tienes que ir a la universidad, es más deberías estar descansando. — Vamos — dice Javi antes de que digan que no vallas. — ¡Eso me molesta! A ti no te dicen nada, pero a mí, me colocan todo tipo de reglas. —Eso es lo mejor de que nos mudemos solos, tendremos nuestras propias reglas y tu no tendrás que estar pidiendo permiso para salir, lo que, si es que tenemos que buscar un trabajo de medio tiempo, para el alquiler. — Estaba pensando en vender algo, podemos montar una dulcería, yo creo que empezaré a estudiar en las noches y tendré el día disponible para trabajar. — Yo podría trabajar los fines de semana aquí y buscar algo de medio tiempo en san Felipe ¿te parece? — Listo mañana mismo empezamos a buscar un lugar, tenemos dos semanas para encontrar algo. — Y si no encontramos algo en estas dos semanas podríamos hablar con algunos de los tíos para quedarnos unos días con ellos. — Si, es una opción el siempre han ha dicho que podemos contar con ellos. Luego los llamo y pregunto a ver qué me dicen. — ¡Mira hay vienen los muchachos! Nos montamos en la moto, y vamos hacia la plaza., cuando llegamos vemos que es las ferias de dulces tradicionales. Incluso alcohol artesanal. Veo a Elías con unos chicos con unos chicos, pero no lo saludo. — Mira ese chamo como que te conoce, porque te está viendo. — Si estudia conmigo. Pensé que sería la única de aquí, pero somos varios. —Por eso es que los quieren cambiar para acá. — Si supuestamente hay una sección completa para arquitectura, pero estudiaremos en las noches. — ¿Todos los días? — Pregunta Juan mi compañero de fiestas ... Somos un grupo grande y la única mujer soy yo, cosa que no es muy bien visto aquí en el pueblo, pero no le doy importancia además mi hermano Javi siempre anda con nosotros claro a él no le dicen nada mi papá piensa que corro más peligro que el por ser mujer, además qué no le gusta que hablen de mí, no es que a mí me guste, pero no puedo hacer nada para cambiar todo esto, además no estoy haciendo nada indebido. Elías se va pronto con sus amigos yo me quedo con mis amigos mucho más , cuando son las 11:15 decido que es mejor volver a casa . —Javi yo me tengo que ir, mañana tengo levantarme temprano. —Yo te llevo. — Me dice Alex. —¿Javi tú te vas? — Si, vamos. — Si vamos, salimos el viernes para el club. —Dice Juan. Cuando llegamos a casa, mi papá está molesto esperándome en la sala. — ¿Cuándo será el día que tú me hagas caso Clara? ¿porque llegaste con Alex te he dicho que debes de andar con ellos. — Ay papá, por favor no otra vez con eso ellos son mis amigos. — Solo tú eres la que tienes que andar en todos lados con ellos. Sabes que ellos tienen fama de busca pleito. — ¿Cuándo te han buscado problemas a ti? ¿O a cualquiera de la familia? Deja que ellos hagan su vida. Cada vez que salgo tengo que encontrarte molesto. — Sabes que me molesta que hablen de ti, me llamo tu tío Julián que te vio en la plaza con ellos. —¡A, pero no te dijo que Javi también estaba! Tú sabías que yo estaría allá y que estaba con ellos, y por si no lo recuerdas ya soy mayor de edad, y por favor recuérdaselo a tus hermanos también, que vean por la vida de sus hijas y a mí que me dejen en paz. — ¿Que está pasando aquí? Sus gritos se escuchan en toda la casa. — Mis tíos que no se cansan de estar hablando y mi papá que les gusta creerles. — ¿Y ustedes no se cansan de estar peleando? Y peor aún, por lo mismo de siempre — Hola familia ¿y la reunión es por qué? — Dice Javi al entrar, se tardó hablando de algo con Alex. — Porque salí, con ustedes y mi papá le encanta creer en lo que sus hermanos dicen. Es más, me voy a dormir, porque mañana tengo clases y no tengo tiempo ni ganas de seguir escuchando regaños. Todo el tiempo es lo mismo, ya estoy cansada de todo esto — Clara, ven acá que no he terminado de hablar contigo. — Ay papá deja que Clara salga, lo que vas a lograr con toda esa habladuría es que se vaya. — Javier, tu como hombre debes saber que esos muchachos no son sus amigos. — ¿Que estas tratando, de decir? Clara es la mejor y sabe cuidarse, de verdad no te atrevas a decir lo contrario de ella, y no creas todo lo que te diga tus hermanos. — Yo sé que ella es una mujer ejemplar, pero su carácter es excesivo. Lo que no me gusta es que estén hablando de ella, ahora que van a vivir solos me preocupan. — ¡Confía en nosotros! De verdad no hay nada de qué preocuparse. Como me molesta que cada vez que salgo tengo que recibir un regaño, porqué mis tíos no les da la gana de dejarme en paz, y lo peor de todo es que mi papá en vez de confiar en mi hace todo lo contrario. No sé qué hacer para que esta situación cambié. —Veo la hora, ya son la 12 :15 es súper tarde y tengo que levantarme temprano, me saldrán unas enormes ojeras. Me despierto antes de que mi alarma suene, me levanto me arreglo rápidamente y me voy desayunare algo cuando llegue a la universidad, aún estoy muy molesta como para tener ver a papá tan temprano. Seguro ahora lo encontraré molesto, siempre es lo mismo con él, pero eso pronto cambiara cuando me mude de casa es lo mejor que puedo hacer, salgo de casa en silencio y mientras camino pienso en todo lo que pasó con papá. La parada del bus no es lejos de mi casa, así que decido caminar al llegar ya están Eduardo y José, me llaman para que me una a ellos. — ¡Que madrugadora! —dice José. —Si, acostumbro levantarme temprano es un José. que aprendí cuando estuve en el ejército. — Cierto, había olvidado que eres un ex militar. — Dice José, haciendo la clásica parada militar — Si, pero lamentablemente tuve que pedir la baja, y fue una decisión muy difícil. — ¿Y que dijo tu papá? —Al principio se molestó, pero era porque pensaba que era una locura, además estando allá no podía salir de fiestas que es algo que ellos no les gusta que haga, pero luego terminó aceptando que no era por un capricho, sino porque ya no estaba rindiendo como en un principio. —¿Y ahora, si te deja salir de fiesta? —No, aun se enoja cuando salgo, pero igual lo hago. — o sea que eres la típica joven rebelde. — Bueno yo no lo diría así, sé que en algún momento se le pasa el enojo y todo vuelve a la normalidad. — Sabes yo era así cuándo era más joven en realidad no le daba importancia a lo que dijeran mis padres, pero llega el momento que todo ese mundo de fiestas ya no llama tu atención. ¿Será que algo así me podrá suceder a mí? Me pregunto, pero la verdad no lo creo además solo salgo en ocasiones, claro a diferencia cuando estoy de vacaciones. — Hola, hola chicos, me quedé dormida tuve que salir corriendo de casa. — dice Estefany. — Solo falta que llegue Adriana y Elías. — Dice Eduardo. — Ya debe estar por llegar cuando salí de casa, él estaba hablando con el pastor de su iglesia y bueno Adriana la vi montarse en un carro, imagino que se nos adelantó. — Si, esa debe ser su prima, ella siempre viaja a San Felipe seguro le pidió el aventón. —comenta Eduardo. Y me doy cuenta que siempre está buscando la manera de justificarla. — ¿Ustedes se conocen desde hace tiempo? — pregunta Estefany. —Si, desde niños, nuestras madres son amigas desde antes de que nosotros naciéramos. Adriana y yo siempre compartimos ahora también compartimos una carrera. — Y quizá sus vidas la pueden compartir. —Comenta José. — No vale para nada, solo somos amigos. — ¿Clara estas bien? — Me pregunta Estefany. Nunca se le escapa nada, ¿O será que se me nota, mucho que ando cargada de tantas cosas —Si, solo tengo un poco de sueño, ¿no dormí bien? — ¿Fuiste anoche para la feria? — Si un rato con unos amigos y mi hermano. Y recuerdo que Elías también fue ¿Sabes a quien vi allá? —No, ni idea ¿A quién viste? — A Elías, y tú me habías dicho que era cristiano. — Efectivamente va todos los domingos a la iglesia. —Es que me pareció extraño, ver a un cristiano en ese evento claro no andaba solo. — ¿Pero se quedaron allí? — No lo sé, luego no los vi más. —El que sea cristiano no significa que no pueda ir a comprar a las ferias, ya que no me involucro en las demás actividades, solo voy a comprar dulces o lo que estén vendiendo y luego me voy. — Dice Elías en mi espalda. —Bueno lo digo porque ustedes critican ese tipo de eventos. —No, no son los eventos como tal, sino lo que hacen, ejemplo fumar, ingerir bebidas alcohólicas entre otras cosas y no lo criticamos, reconocemos que ante los ojos de Dios no está bien y por eso no asistimos. Ayer fui compre mi comida y luego me fui a ver fútbol. Afortunadamente llego el bus, y dejamos el tema ya me estaba incomodando porque no suelo hablar mucho con Dios, con elección de cuando voy a misa, que no es algo que haga muy seguido no soy de estar en una iglesia todos los domingos. — Estefany y yo nos sentamos juntas los chicos se sienta en los últimos puesto que eran los que quedaban. — Sabes algo creo que ustedes dos van a terminar juntos. —¿Cuáles dos? — Tú y Elías. —Está loca, yo con un cristiano, jamás sería muy aburrido somos como el agua y el aceite. — Polos opuestos se atraen. —¿Y porque no puedes ser tú la que termine junto al? Es una posibilidad porque hasta viven cerca. —No, porque yo tengo novio y no quiero tener otro... No serias la primera persona que termina con una persona a la que cree no se parece en nada. —No en mi caso, además él es como creído sin contar que pareciera no tener claro lo quiere. — ¿Por qué lo dices? —Porque empezó la carrera de arquitectura, trabaja en la música, pero se desvive por un balón. — Yo creo que es multifacético. — A mí me cae mal. Y no hay posibilidad de que estemos juntos como tú dices. — Eso jamás pienso para mis adentros, no llevaré una vida aburrida para que los demás sean felices. — ¡Ese es un buen apodo! Así le diré, me caes mal. — Pero, si a ti no cae mal. — No, pero, pero así rompo el hielo para que se integre más al grupo, y de esa manera te hago la segunda. — ¡Pero cual es el empeño en que yo tenga una relación con el! Además, seguro tiene novia en su iglesia. — Bueno le preguntare y saldremos de duda, aunque yo no le he visto con nadie. —No, no lo hagas ... De verdad no le preguntes eso por lo menos no para querer unirme a él. — Ay ajá, bueno está bien, ya veremos si el tiempo me da la razón. — Mira, ya vamos a llegar y durante todo el camino hablando de Elías y ni siquiera estoy interesada en él. — Sabes, una vez conocí a una chica que decía eso mismo del que ahora es su esposo. — ¿Pero que empeño en yo tenga algo con él? La verdad no creo que llegue a pasar eso amigos quizá, pero de ahí que nazca algo más de verdad que no creo, y si eso no te parece suficiente, tengo entendido que ellos no pueden relacionarse con personas no cristianas. — ¡En eso tienes razón! Bueno está bien creo que solo podrán ser amigos. — O simplemente compañeros de clase, sabes yo tengo la impresión de conocerlo desde mucho antes, pero no recuerdo de dónde. — Seguro lo has visto muchas veces, sabes que en Aroa todos se conocen. Y todos coincidimos en las tiendas de víveres. —¡Puede ser! Pero bueno no le doy mayor importancia. — Cuándo bajamos de bus, el olor de comida cerca de la parada es irresistible y le digo a Estefany. — Vamos a comer algo no desayune salí muy temprano de casa. — Y yo salí muy tarde y no me dio tiempo de comer, me levante muy tarde pensé que no llegaría a tiempo. —¿Que te gusta comer en el desayuno? — Le pregunto, porque yo siempre prefiero arepas o empanadas. — Lo que sea que mamá prepare. Me contaron, que en la universidad vende unas buenas arepas. — Bueno, vamos a probarlas. — ¿Para dónde van? —Pregunta José. — ¡A desayunar! — Le digo — Ajá. ¿Y por qué, no invitaron? — Porque están distraído, hablando. ¡Pero vamos! — Sabes Clara llegue a pensar que eras odiosa. — Me dice, José y es algo que escucho muy a menudo y ya no me sorprende. — Si, lo he escuchado eso varias veces. —Pero me di cuenta que te juzgué mal ¿van a desayunar? Les preguntan José a Eduardo y Elías. — Si, de eso estábamos hablando, por allá hay un puesto de comida. — Responde Eduardo. —Las chicas van a comer arepas, y según ella son las mejores ¿Que dicen las probamos? — Bueno, las arepas en el desayuno siempre son una buena opción. — dice Elías. — ¡Vamos entonces! — Dice Eduardo y si no son buenas ustedes la Pagán. — ¿Y si son buenas? — Bueno, en ese caso yo invito. — ¿Que esperamos entonces? — dice Estefany con su peculiar, sentido de humor y me pregunto ¿De dónde saca tanta energía? Cada uno pide la arepa de su preferencia, y pasamos un rato agradable y pienso que seremos un gran equipo, a pesar de que Eduardo y José sean mayores que todos los demás, pero su edad no es algo que importe porque cuanto más comparto con ellos me doy cuenta que son muy divertidos. — ¿Saben que hoy entregan la prueba diagnóstica de matemáticas? — Si y no estoy muy contenta con eso — Digo y sé que es muy posible que mi calificación sea realmente baja, sé que me dará vergüenza si dicen las notas en voz alta ¿Y trajeron el informé? — Yo no lo he terminado ¿No me digas que tu sí? — Me pregunta Estefany, dando una mordida a su arepa. — ¡Si! Lo hice ayer. —¿Y cómo es que te da tiempo de hacer la tarea, y al mismo tiempo ir a fiestas? — Organizó mi tiempo por orden de prioridades. Por cierto, si saben de un lugar pequeño para alquilar por fa me avisan ¡sí! — Yo no puedo, entre mi trabajo y las cosas de la carrera casi no me queda tiempo a veces creo que me volveré loca. Y claro que si de un lugar te avisaré. — Es cuestión de ver que momentos tienes libre aún en tu trabajo. Yo por ejemplo hago una lista de tareas. — ¿Y tú trabajas? — Me pregunta Eduardo. — Estoy por abrir una tienda de dulces y postres, pienso traer también para vender aquí necesito generar mis propios ingresos, ya ahora más que pienso mudarme. — ¿Y por qué, te quieres mudar de casa de tus padres? — Me pregunta José. —Bueno, no es que quiera, pero mis padres van a volver al campo para atender la granja, pero, para mi serio súper complicado porque está a dos horas de Aroa. — o sea que es como venir para acá, claro no veo de qué manera podrías viajar de allá. — Dice José. — Si exactamente, y es por eso que mi hermano y yo estamos buscando un lugar para vivir. Bueno en su caso para llegar los fines de semana porque él tiene residencia aquí. — ¿Y porque tú no haces lo mismo? Y te mudas para acá. — Me dice Eduardo. — Lo pensé , pero recuerda que están por cambiarnos para la aldea de Aroa , entonces quedaría en lo mismo, y peor porque allá estudiaremos de noche . — Si es verdad y hablando de eso vamos a clase. — Dice Eduardo y cuándo se está levantando pregunta ¿Adriana no ha llegado? No he sabido nada de ella. — Si, llegó hace rato, pero paso directamente a las aulas. Pensé que ustedes eran amigos —comenta Elías. — Ella es así, cuándo anda con su prima cambia, pero luego vuelve a la normalidad lo que hay que hacer es llevarle la corriente. —Responde Eduardo. — Es bueno saberlo, bueno vamos a clase. Nos dirigimos a clase y efectivamente estaba Adriana. Ella tiene un carácter muy extraño vamos a nuestros asientos. Y empieza la clase, y cuando la profesora pide el informe me sorprende que Elías lo haya hecho porque a simple vista no parece ser de los que entrega sus trabajos, Estefany lo entrego incompleto y los demás también lo entregaron menos, Adriana porque tuvo muchos pendientes y no tuvo tiempo, —fue lo que ella dijo y pensando en lo que nos ha comentado Eduardo
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD