— Todos quedamos en crear el grupo para apoyarnos en muestras debilidades académicas. — Le dice Eduardo, a Adriana.
— Yo no podré, además eso es como de niños de secundaria —dice Adriana y pienso “que patético".
— Quede con mi prima en ver unas cosas y luego me llevara para mi casa. Pero que les aproveche el tiempo. Pero lo dice sarcásticamente, que no puedo evitar responderle.
— ¡Claro que lo aprovecharemos! Y es por eso que entregamos nuestro trabajo a tiempo.
— Esta bien seremos solo nosotros entonces. — Dice Estefany antes de que Adriana responda.
—La verdad es que filosofía da mucha pereza, por eso es mejor que adelantemos trabajo. No sé por qué si estudiamos arquitectura tenemos que ver filosofía.
— ¡Porqué es una asignatura base! O sea que todos debemos manejarla sea cual sea nuestra profesión, a mí de verdad a mí me encanta.
— Bueno dejemos de hablar, y vamos porque tenemos poco tiempo. —Dice Eduardo.
Llegamos a la biblioteca me dirijo a buscar los libros que vamos a utilizar, y no dejo de pensar en dónde he visto antes a Elías, sé que lo conozco de antes pero no puedo recordar de dónde porque en Aroa, no lo he visto bueno no antes de ayer, y si lo he visto no lo recuerdo. Regreso con los libros y decido preguntarle si lo conozco desde hace tiempo, y así salir de dudas.
— Oye Elías, tengo la sensación de que te conozco de algún lugar.
— Si, estudiamos juntos en tercer año de secundaria, pero no, nos hablamos nunca, y después de años sin verte, te vi una vez, que fui a tocar un concierto al comando dónde estabas, pero no me reconociste, ¡Creo!
— ¿En serio? Ni siquiera recuerdo ese concierto.
— Me imagino, y es por qué nadie nos estaba prestando atención.
— Si suele pasar, mayormente uno va a esos eventos porque nos obligan.
— Es por eso no me gusta la carrera militar, muchas reglas, tienes que hacer todo “perfecto " además no tienes mucho tiempo libre.
— ¡Las reglas son importantes!
— Si, pero cuando son en exceso se vuelven tediosa. Claro entiendo que muchas personas les gusta vivir así.
— Oye Elías ¿Si te gusta tanto el fútbol, porque no lo hiciste profesionalmente? — Le pregunta Eduardo.
— Ese es mi sueño, pero no es tan fácil lograr que alguien te vea y te firmen. Pero igual siempre que tengo la oportunidad de jugar lo hago.
— Que bueno por lo menos tienes algo con lo que te puedes desestresar.
— Si es así. Bueno, aunque yo no me doy mala vida por nada. Cuando no puedo con algo solo dejo que Dios se encargue.
¿En serio? Me pregunto por qué ¿Como es posible vivir sin preocuparse por nada? — Dime el secreto porque ahora mismo tengo muchas preocupaciones. —Le digo.
—Si claro con gusto te digo cual es mi secreto, mi secreto es descansar en Dios, la quita toda preocupación de mi vida, solo el me hace vivir confiado.
— Sabes eso se escucha muy bonito, pero también muy poco probable.
— En eso tienes razón la única manera en que puedes probar esa tranquilidad, es rindiendo tu vida a Dios.
— Eso también lo podemos hacer nosotros los católicos — dice Eduardo, sabemos que Dios envía a sus santos para que cuiden de nosotros.
— La Biblia no habla de que Dios envía santos a cuidarnos, nombra ángeles a nuestro al rededor.
— Por ala ... Dejen de hablar de religión y hagamos el dichoso informe para que no se nos haga tarde. — Dice José, exasperado.
—Bueno, esté es el tema cada uno de los libros que les pase tienen el tema, pero reflejado de diferente manera, si hay alguna duda pregúntanos y entre todos buscamos la respuesta ¡sí!
— Me parece bien. — dice Elías.
Terminamos rápido los informes y decidimos ir a almorzar, para luego entrar a clase. Pensé que trabajar con Elías iba a ser pesado, pero me sorprende lo aplicado que es, lo que no termina de convencerme es que sea tan tranquilo, según mi papá una persona tranquila puede dejar morir a cualquiera. ¿Pero creo que su manera de ser? De pronto Estefany, me saca de mis pensamientos, con una de sus preguntas.
— ¿Y dónde piensas abrir tú tienda de dulces?
—No lo sé aún, tengo que ver primero dónde consigo un lugar en alquiler, y de ahí ver dónde puedo trabajar, que no sea tan lejos de dónde valla a vivir.
— ¿Y cuando vas a traer para vender, aquí en la universidad? — Me pregunta José.
— No lo sé, tengo que pensar en que traer.
— Puedes crear pequeñas muestras para regalar y así vas obteniendo clientes. — Me dice Estefany.
— ¡Es buena idea! No lo había pensado.
— ¿Y qué dulces preparas? — Me pregunta José, y creo que ya tengo un cliente.
— Hago de todo un poco, tortas, palomitas acarameladas, flan de diversos sabores, en fin, lo que se te ocurra en postre seguro que lo hago, y si no lo sé hacer lo investigó.
— Bueno, tráeme 5 bolsitas de palomitas acarameladas mañana. — Me dice Elías, mirándome fijamente con una sonrisa.
—Ok, cuenta con eso. — Le digo y le devuelvo la sonrisa, y me alegra tener un cliente nuevo.
— Mejor que sean dos saladas y tres acarameladas.
— Está bien, ya lo tengo anotado. — En ese momento llega la coordinadora de la carrera.
— Hola chicos, quiero que hablemos de algo importante, es sobre su carrera.
—Si digamos. — Dice Eduardo.
— Bueno, lo primero que quiero pedirles es que nombren a un vocero con quién me pueda comunicar para cualquier información de la carrera.
Y todos decimos como en un coro que sea Eduardo.
— Bien, por lo que puedo ver están todos de acuerdo en que sea usted, la pregunta es ¿Acepta usted?
— Si, bueno creo que no tengo opción, si mis compañeros confían en mi claro que lo haré.
— Bien, teniendo listo ese punto quiero informarles que ya está habilitada la cede en Aroa solo que tendrán que estudiar en el horario del nocturno ya que el diurno ya está completo ¿Tienen algún problema con ello?
— No para nada, por lo menos no para mí porque he estado trabajado en un horario muy pesado y así podría volver a mi horario habitual. — dice José.
— ¿Y los demás que dicen?
—Si, todos estamos bien con ese horario.
— Bueno habiendo llegado a un acuerdo, desde la próxima semana ya no tendrán que venir a clase aquí, sino que será allá, toda información que tenga para ustedes será a través de su vocero al igual si tienen alguna inquietud o queja. Si no tienen preguntas ... Me retiro.
—Bueno, esta semana empezaré a buscar un local dónde pueda trabajar.
— Yo pienso que deberías buscar que el lugar dónde vayas a vivir sea el mismo dónde puedas trabajar y así no tienes por qué pagar dos alquileres, bueno es solo una sugerencia. — Me dice Elías.
— De echo eso es una muy buena idea, gracias.
— ¡De nada amosa!
La última clase transcurrió rápido, y como apenas está empezando la semana los profesores estuvieron de acuerdo en darnos la semana libre para que hagamos el ajuste necesario del cambio de sede, a mí me servirá mucho porque podría ocupar el tiempo en buscar donde vivir. Javi ya está buscando, pero es bueno tener varias opciones para poder escoger. Luego que salimos de la universidad Elías es invitado a un partido de fútbol al cual no pudo resistirse y se fue con ellos.
— Saben me quede sorprendido con su informe. — dice Eduardo.
— Creo a todos nos sorprendió, es muy poco común que una persona a quien le apasione algún deporte se interese por una carrera muchas veces solo enfocan su vida al juego. — dice José.
— Pero eso es cuándo se hace de manera profesional, porqué jugar por jugar no es muy rentable a menos que tengas una buena entrada de dinero.
— Creo que en esos aspectos todos estamos igual, tenemos un pasatiempo que nos apasiona, pero no podemos vivir de él. — dice Estefany.
— La verdad si, aunque yo tengo mi guardadito para emergencias. — dice Eduardo.
—Si, pero cuando uno es casado todo es diferente, los gastos son más, y se hace un poco difícil ahorrar. — dice José.
— José ¿cuántos años tienes? dijiste que eras el mayor, pero no que tan mayor. — Le pregunto, siempre con mi curiosidad.
— Para muchos soy un viejo, tengo 50 años.
— ¿Y eso que decidiste estudiar ahora? — Pregunta Estefany.
— La verdad es que me gusta mucho estudiar, está es mi tercera carrera.
— ¿En serio? — dice Estefany sorprendida.
— Si y ustedes cuantos años tienen, a leguas se nota que son unas criaturas.
— Yo tengo 24 — Les digo
— 36 dice Eduardo.
— Eso quiere decir, que yo soy la menor, porqué apena tengo 20. — Y ya sé porque su energía, yo soy más bien como una vieja prematura. Y digo — Elías debe tener mi edad creo, porqué estudiamos juntos.
— ¿Y Adriana cuantos tiene? — Le pregunta Estefany a Eduardo.
— Ella y yo somos de la misma edad, y ella es como tú también ha estudiado varias carreras con la diferencia que no ejerce ninguna.
— ¿Y entonces con quién vive?
— ¡Con su prima!
— Que bien, se llevan muy bien para vivir juntas.
— Imagino que sí, porqué siempre andan juntas para todos lados.
— Bueno los cuentos están buenos, pero vámonos a esperar el bus porque no tenemos una prima con carro que nos lleve hasta Aroa.
Todos reímos con las ocurrencias de José, a pesar de que todos tenemos diferentes edades, nos hemos llevado muy bien aún con Elías que es tan relajado para todo. imagino que toda su familia es igual, mi familia es muy diferente porque todo lo queremos hacer rápido ganarle al tiempo en mi caso siempre estoy angustiada por todo lo que tengo que hacer y ya me acostumbré a vivir así. Estos días que tendré libre lo dedicare a buscar un lugar para mudarme cuanto antes o ver los que ya Javi ha encontrado. Cuando vamos llegando a la parada, Estefany grita.
— Hay viene el bus.
— Apurémonos, para que a ver si aún trae puestos disponibles. — pero sé que es muy poco probable.
José le da un silbido, para que se detenga y lo hace a la primera va un poco llena pero igual nos subimos, porque siempre en Yumare se quedan muchas personas y seguro nos sentamos y como andamos en grupo es más llevadero el viaje.
— ¿Y en Aroa también nos vamos a reunir también para ayudarnos en las asignaturas?? —pregunta Estefany.
— Si, tratemos de mantener eso, quizá no en la universidad por el horario en el que estudiaremos, pero según nuestros horarios podemos vernos, aunque sea dos veces por semana ¿Les parece?
— Esa es una buena idea Clara, porque si tenemos debilidad en diferentes materias.
— Por ejemplo, a mí me cuesta mucha matemática y todas las materias que son prácticas.
— ¿No te creo? —Me dice Eduardo.
— Si, soy más dada con las materias teóricas que con las numéricas.
— Bueno yo soy de todo un poco, pero siempre es bueno reforzar con los conocimientos de los demás.
—Si, eso es verdad y que bueno que aun cuando no tienes debilidades con ninguna asignatura quieras ser parte del grupo. — Le digo, mayormente solo les gusta salir bien ellos.
— Es que Eduardo, es genio siempre escucho en Aroa que eres el mejor en tu área de trabajo. — dice José.
— Bueno, me gusta hacer bien mi trabajo.
— Eres modesto ¿Y en que trabajas? — Le pregunto.
— Soy el encargado del área de topografía municipal.
—Que bien, y sabe que lo mejor de todo eso es que ya sabes muchas cosas que veremos en esa materia.
— Si de hecho conozco al profesor que nos dará esa asignatura, es muy bueno en su trabajo.
— Que bueno, ¿Y diseño de obras quien no las dará? — Pregunta José.
— Eso si no lo sé ... Miren que rápido llegamos a Yumare.
—Es porque venimos hablando y no estamos pendiente del camino o de lo incomodo que vamos aquí — Sonrió. De hecho, apenas hace la primera parada en Yumare quedan varios asientos vacíos y todos nos sentamos. El resto del camino seguimos hablando sobre la carrera de los compañeros que vamos a tener en Aroa, ya nos habíamos acostumbrados a los que conocimos el primer día de clase, y eso que solo estudiamos tres semanas juntos. Llegamos a Aroa justo a la 5 :10 es una buena hora lo bueno de estudiar aquí es que no tendré que viajar, y así nos evitamos el estrés de estar en la carretera todos los días además que podemos descansar por qué no tendremos que levantarnos de madrugada.
— Bueno chicos disfruten sus días libres, nos vemos el lunes.
— Adiós, Clara.
— Adiós chicos — Y en eso veo que viene Adrián en su moto, se detiene y hablamos un poco.
— ¿Que tal tus clases?
— Chévere, tengo el resto de la semana libre.
— ¿Y eso?
— Vamos a estudiar aquí, en las noches.
— Ahora si te va a costar salir, y más con tu papá que no te deja salir con nosotros.
— No poder salir en la semana, pero si en los fines de semana.
— Que bueno, mira Javi me dijo que están buscando dónde vivir.
— Si papá y mamá se regresan para la granja.
— Que bueno, van a atender sus tierras.
— Si, porque ya papá no quiere estar aquí en el pueblo, tú sabes que están acostumbrados al clima frío y aquí el calor es insoportable.
— Si en eso tienen toda a razón, sabes al final de la calle 6 están alquilando una pieza es pequeña, pero para ustedes creo que está bien.
— Si me interesa ir a verla, en estos días libres es lo que haré.
— ¿Si quieres te puedo llevar a si no caminas mucho?
— Si, claro me parece bien, estoy cansada.
— Claro, pero te expones a lo que tu tío pueda decir.
— Hace mucho tiempo que no me dejo llevar por lo que dicen mis tíos, porqué eso me estaba estresando mucho por todo lo que decían.
— La verdad es que nunca entendí porque les molesta tanto que te la lleves bien con nosotros, no tenemos grandes carreras universitarias, pero si nos ganamos dignamente nuestro dinero.
— Yo creo que es la edad, sabes que crecieron en una época dónde todo era más estricto.
— Si, en eso tiene razón. Vamos.
Y solo en minutos ya estaba en casa. — Gracias Adrián, entonces me pasas buscando mañana para ver la pieza que me dijiste.
— Si ¿Te parece a las 10?
— Si, esa hora esta perfecta.
— Hay viene tu papá yo mejor me voy nos vemos mañana.
— ¡Es que tu no entiendes que no me gusta que andes con esos muchachos!
— Papá, son mis amigos no les voy a dejar de hablar solo porque a ti no te caen bien.
—No es que me caigan mal, solo no me gusta que andes con ellos, solo piensan en fiestas.
— También trabajan mucho papá. ¿Y cómo con Javi no tienes problema en que ande con ellos?
— No voy a discutir más el tema contigo, ya métete a la casa.
— Esos es lo que iba hacer, pero tu decidiste venir a regañarme.
— ¡Tu todo lo ves como un regaño! Ya imagino como vas llevar tu vida ahora que vivas sola.
—Normal seguiré siendo la misma, solo que con mis propias reglas.
— ¿Cuáles si no te gustan las reglas?
— Yo nunca he dicho que no me gustan las reglas, lo que no me gusta es que prohíban cosas que me digas que hacer y que no hacer, que quieras verme como si aún fuera una niña que no se sabe cuidar sola.
— Porque eso es lo que parece, por cierto, se me olvidaba vino a buscarte Yuli.
—¿Esta aquí en el pueblo?
— Si, pero de una vez te digo que no vayas hacer lo mismo que ella de andar en cuanta fiesta hagan en el pueblo.
— Sabes que es lo increíble, que ella siendo menor que o tenga mayor libertad que yo, porque mi tía no le está reclamando por todo lo que hace.
— ¿Y tú crees que eso es bueno? Te aviso que mientras vivas bajo mi techo harás lo que yo diga.
— Ay papá, eso es lo que hago siempre solo que tu exageras mucho.
— Solo quiero lo mejor para ti, hija termina tu carrera luego después podrás salir todo lo que quieras, pero ahora solo te distrae de tu propósito.
—Claro que no papá, créeme que tengo muy claras mis metas, pero también quiero divertirme con mis amigos te aseguró que no hago otra cosa que bailar y claro que tomo uno que otro trago, pero no de la manera en que te hacen creer mis tíos, de verdad y puedes comprobarlo el día que tú quieras.
— Según tú ¿Como haría eso?
— Muy fácil llega un día dónde estemos y podrás ver que hacemos y que no.
— ¿Y cómo se yo, que no te comportarse de la forma de siempre cuando yo llegue?
— Tu no me dirás cuando vas a ir, ni siquiera tienes que hablarme cuando lo hagas solo nos observarás y sacarás tus propias conclusiones y no solo por lo que te dicen mis tíos ¿Te parece?
—Bueno, veré de qué manera lo puedo hacer. — Ahora entremos ya está oscureciendo.
— Si, y yo tengo hambre. Apenas entró saludo a mamá que está en la cocina. — Hola mamá ¿Como estás?
— Bien hija ¿Porque demoraron tanto a allá afuera?
— Porque estábamos hablando de la regla — Dice mi papá.
— ¿Como así?
—Bueno, de las reglas que debe seguir aun cuando viva sola.
— Aunque no viviré sola, viviré con mi hermano. — Le aclaro.
— Si lo sé, mis pequeños se me crecieron. — dice mi mamá, con voz llena de nostalgia.
— Si, el tiempo paso muy rápido. — Dice papá.
Y estábamos por empezar una plática, que sería agradable para todos, porque siempre es bueno poder hablar de los buenos tiempos. Pero papá cambia su expresión cuando le llega un mensaje, mamá le pregunta alarmada.
— Ramón ¿Que paso? Tienes las orejas rojas.
Y cuando, dirige su mirada hacia mí, sé que es algo que tiene que ver conmigo, pero repaso rápidamente las cosa que he hecho y no hay nada de lo que puedan utilizar en mi contra.
— Clara ¿Me puedes explicar porque es que te la pasas en restaurantes con hombres? Y de paso mayores que tú. ¡¿Es eso lo has estado haciendo en San Felipe!? Y nosotros de estúpidos pensando que estaba en la universidad.
Ni siquiera sé que decir, esto simplemente me impresiona la manera en la que un simple mensaje puede lograr que papá, pase de la risa a la ira en un segundo, pero él sigue y sigue reclamándome cosas sin sentido que le respondo, llena de frustración.
— ¿De qué estás hablando? ¡Dime! Estoy cansada de esta situación, ahora hasta ir a desayunar o almorzar con mis compañeros de clase está mal, solo por el hecho de que son mayores que yo.
— La verdad, es que ya no tengo paciencia contigo. No hay un día Clara, en el que yo no reciba un bendito mensaje, en el que me digan que estoy perdiendo el tiempo contigo.
Esas palabras se quedarían en mi para siempre ¡Mi padre piensa que soy un tiempo perdido? Eso me dolió, pero decidí que mantendría una postura firme, y que no lloraría por nada de lo que él me dijera, pero mi corazón se estaba cayendo a pedazos, justo en ese momento, cada palabra se clavaba como un puñal en mí, y mi madre solo estaba en estado de shock y no decía nada — pero yo estaba rígida, centrada en no llorar eso sería demostrar todo lo que me está doliendo y basta ya. Ya no seré la débil Clara a la que todos manipulan, y que me quieran decir constantemente como vivir mí vida. Mi padre parecía no terminar nunca, decía una cosa tras otra, hasta que mi madre dijo, con voz llena dolor “creo”.
— ¡Ya basta! Por lo menos deja que Clara, pueda hablar desde que llegó el dichoso mensaje no has parado de hablar.
— ¿Que me va a decir? Que solo estaban desayunando, cuándo Andrés me está diciendo que él te vio, y tiene a Jen de testigo, que las horas pasaban y tú ahí sentada de mucha risa con quién sabe quién.
_ ¡Que fácil! ¡¿No?! Hablar y hablar sobre algo que no sabes si es cierto, pero no me dejas explicarte que fue lo que pasó en realidad, y a todas está es que Andrés no tiene una vida, de la cual preocuparse, que tiene que estar de entrometido en la mía.
— Primero que nada, respeta a tu tío, porque si se toma el tiempo de decírmelo es porque se preocupa por ti.
— ¿Y acaso yo le pedí, que se preocupara por mí? Creo que debes recordar que ya nos soy una niña, soy mayor de edad y puedo tomar mis propias decisiones. Y eso es lo que haré de ahora en adelante, aunque no te guste a ti o a tus hermanos “perfectos”.
Me voy a mi habitación, porque no quiero seguir con este tema y lo que me gustaría es irme lejos, dónde nadie me conozca, dónde a nadie le importe lo que pase con mi vida, y mientras tengo un caos mental me acuerdo de Elías, y es que parece que su vida es perfecta, seguro es por eso que habla de Dios de la manera en la que la hace ¡pero yo no puedo decir lo mismo! No puedo decir que conozco a Dios porque no estoy segura, que es conocerlo, y es que es algo difícil de saber. Seguro pensaría como mi padre, que soy una pérdida de tiempo ¿Y yo? ¿Que pienso yo misma de mí? Toda la vida he querido ser aceptada, pero por más que lo intento lo que hago es fracasar, y creo que me creí la idea de que no debo ser aceptada, la idea de que debo estar sola — La puerta se abre lentamente, y veo a mi madre asomada.
— ¿Puedo entrar? — Me pregunta, con discreción.
— Ya estás dentro.
— Hija, sé que tú padre exagera un poco las cosas, pero...
— Un poco mamá — La interrumpo. ¡De verdad crees que es normal, la manera en la que me trata papá! Ni siquiera se detiene a pensar en cómo me hace sentir. Todo cambiará en el momento en el que deje de estar bajo el mismo techo que él, cuando de verdad no sepa nada de mí.
— Hija, eso lo dices ahora porque estás molesta, y créeme que te entiendo yo también fui joven, y también quería salir, pero entendí que no era lo mejor para mí, porque estamos expuestas a tantos comentarios que nos dañan.
— ¡No! Sabes lo que realmente nos daña, este ambiente tóxico dónde no tienes permitido nada, es una cárcel dónde no tengo derecho a vivir.
— No hables así hija, tú padre lo único que quiere es protegerte.
— Pero protegerme ¡De que, por Dios! Solo estaba desayunando con mis compañeros de clase, hablando de nuestra de la carrera. Ni siquiera sé por qué pierdo mi tiempo explicando lo que nunca entienden.
— Hija, desde que tuviste esa decepción con ... Bueno ya sabes, tu padre solo ha querido cuidarte de que eso no te vuelva a suceder.
— Eso es algo de lo que no me puede cuidar, porque nunca conocemos a una persona tanto para poder decir, él no me lastimaría no hay manera de saberlo. Y con todos esos regaños no me provoca seguir en esta casa, hace mucho que no podemos estar tranquilos, mira estábamos hablando tan bien, todos en la nostalgia de esos tiempos que fueron maravillosos, y el cambio en un segundo por un bendito mensaje, que ni siquiera sabe que tan cierto es.
— Lo que pasa es que ellos son tan unidos, que confía ciegamente en sus hermanos.
— Ahí está el error, no se puede confiar en alguien ciegamente — Y estuve a punto de decirle que ni siquiera en los padres, pero sé que sería un puñal y no porque me hieran a mí, voy a herir a los demás y menos a ella que siempre busca la manera de que las cosas se arreglen, ella solo quiere su familia feliz, la que tuvo alguna vez, pero no sé qué tanto quedé de ella.
— Ven, vamos a comer dijiste que tenías mucha hambre.
— Tú lo has dicho mamá, tenía, pero todo esto hizo que me se me quitará hasta el hambre y de verdad no quiero ni ver a papá.
— Iré terminar de preparar la comida, te llamo cuando todo esté listo — Dice y cierra la puerta, nunca acepta un no por respuesta, pero no puedo solo sentarme a la mesa y fingir que todo está bien, cuando no lo está ¿Hasta cuándo voy a seguir fingiendo, que todo está bien? Cuando estoy en realidad siento que voy a explotar, de tantas cosas que me guardo. Tantas cosas que podría utilizar contra sus hermanos “perfectos " pero soy tan ... Estúpida que no soy capaz de hacerlo, porque en el fondo sé que no me van a creer. Tomo mi teléfono y empiezo a ver mis fotos , cuando todo era tan fácil, no tenía grandes preocupaciones , lo único que en ese tiempo quería era ser como mis primas , pero nada de lo que hacía era suficiente para ellas , y dejo mi teléfono a un lado porque solo está , tocando justo dónde está la herida .Siento que me volveré loca en estas cuatro paredes , miro por mi ventana personas riendo en las acera de sus casa y yo ,aquí encerrada, con ganas de salir volando , queriendo que alguien me escuche y quizá que me ayude entender .Veo la cama de Javi todo el tiempo ordenada mientras él está en algún lugar tomando algo quizá , sin la preocupación de pensar que en casa lo está esperando un regaño una discusión ...El olor de la lasaña de mamá inunda la casa , pero mi orgullo es más fuerte y no saldré , por nada ni siquiera por esa lasaña .En ese momento llega un mensaje y cuando veo es de Estefany , no sabía que tenía mi número.
Estoy cerca de tu casa, ¿Te perece si nos tomamos un trago?
No estoy con mucho ánimo.
Bueno un trago es el remedio perfecto.
Tomo mi chaqueta y salgo.
— ¿Para dónde vas?
— A tomarme un trago con mi amiga.
— Por eso es dicen lo que dicen de ti, por no ser una señorita decente y de su casa.