Vodka de fresa

1725 Words
Despierto y no sé dónde estoy. Recuerdo todo lo que ha pasado y me parece que fue todo muy rápido. Estoy en una habitación pequeña que solo tiene una cama, una tv, un pequeño armario y un equipo de sonido. Estoy algo confundido y asustado. Trato de levantarme, y la cama chilla. Segundos después entra Molly. --¿Joe? ¿estás bien? --¿Molly? Sí, estoy bien—noto que sangro un poco por la nariz y me duele parte del rostro. --Ay Joe, estás sangrando. —Sale de la habitación y vuelve casi de inmediato con gaza y alcohol. Se sienta junto a mí en la cama. --No,no,no,no Molly, eso me  va a arder mucho. --Si, Joe pero sino seguirá el sangrado. Solo será un segundo. --No, Molly, porfavo….—Me coloca la gaza con el alcohol en el rostro y grito del dolor. --¡No sabes cuánto lo siento Joe! ¡No debiste seguirme! --Pensé que estabas en problemas y quería ayudarte, ¿Dónde estamos? ¿Esta es tu casa? --Sí, —sus ojos están llenos de lágrimas— este es mi pequeño hogar. --Ya no llores, Molly, de verdad estoy bien. --Es que… todo es mi culpa. —le limpio el rostro. --La culpa es mía, tu no me obligaste a nada, en serio, además ya se me fue el dolor, de verdad. --No puedo creer aun que me hayas seguido, Joe. --Y yo no puedo creer que le haya visto la v****a a esa pelirroja—ambos reímos—¿Qué hora es? --3:52 am—dice después de ver su celular. —Si quieres puedes seguir durmiendo e irte cuando amanezca, por mí no hay problema. --¿No se molestarán tus padres? —Pregunto intrigado. --No, Joe... la verdad es que… solo yo vivo aquí. --¿Tú sola? ¿Por qué? --Aquí vivía con mi abuela, pero ella murió y me quedé yo sola. Así que no hay problemas, puedes quedarte. --Molly… pero aquella vez que no quisiste que te acompañara… dijiste que tu papá… --Te mentí—llora un poco--. Te mentí, Joe, hay muchas cosas que me dan mucha vergüenza contar… Mis padres están muertos… viví un tiempo con mi abuela hasta que murió… y volví a quedar sola. --Molly no tenías por qué mentir. Estuve muy preocupado por ti. No aparecías y no contestabas mis llamadas ni mis mensajes. --No quería saber nada de nadie por unos días… Joe, eres un buen chico y no quiero que te enredes en nada de lo que me envuelve. --Pero no puedes vivir escondida para siempre. Debes dejar que te ayuden. Yo puedo ayudarte y apoyarte en lo que necesites. --Tú no entiendes, Joe… --Claro que sí. Te busqué, te llamé, te escribí. Me metí a la oficina de la directora Pence para saber tu dirección, fui a tu casa… ---¿Viniste a mi casa? --Pues sí, pero no había nadie. Supongo que ni siquiera es tu casa. --Joe… estás en mi casa… ésta es la 128 de la Calle 7 de Parque Sur. Por un momento mi cabeza se detiene. Molly no mintió. En verdad vive en esa casa tan lúgubre y triste… ¡de hecho también estoy en esa casa! Todo me vuelve a dar vueltas de nuevo. No puedo creer que Molly haya pasado por una pérdida tan terrible como la de sus padres. --Molly… en verdad disculpa… no sabía que pasabas, por tanto. --No sabes por cuánto, Joe… Mis padres muertos, mi casa cayéndose a pedazos, un ex novio desquiciado y los únicos amigos que tengo son hombres borrachos que se la pasan en un bar. --Me duele la cabeza… --Joe, descansa un poco… Si quieres puedo aclararte cualquier duda en la mañana, me preocupa que Jaime te haya golpeado tan fuerte. --¿Tú te quedaras despierta? --Sí. No tengo sueño, no te preocupes, Joe, duerme tranquilo. Yo iré un momento al tejado a agarrar aire fresco y pensar un rato. --Está bien…--digo finalmente algo confundido y ella sale. Trato de tomar nuevamente el sueño, pero no puedo. Me levanto tras los chirridos de esta vieja cama y salgo de la habitación encontrándome con una modesta sala que tiene un pequeño y viejo mueble y al otro lado una pequeña cocina y una nevera. Pienso cómo será el día a día de Molly aquí sola. De inmediato se escucha algo alejada una cancion que parezco reconocer, just stop by crying is the sings of the time welcome to the final…. Trato de seguir de donde viene la música. Salgo por la puerta del fondo de la pequeña casa y me encuentro con una escalera que da al techo. Subo y ahí esta Molly sentada en medio del tejado semiinclinada rodeando sus rodillas con sus brazos mientras escucha the sings of the time en su celular. Voy y me acerco. --¿Puedo acompañarte? --Sí. Algo me decía que también me seguirías hasta aquí. —sonríe. --¿En qué piensas? —Pregunto mientras me siento. Suspira sin apartar la mirada del cielo. --En que las nubes grises no nos dejan ver las estrellas brillar. --No te preocupes. Las nubes grises son pasajeras. Hay noches que están, pero en su mayoría no. --Me gustan las nubes grises, pero solo en el día. Es algo loco, ¿No crees? —de repente noto que tiene una botella de vodka.—¿Quieres?—me ofrece y bebo un trago.—¿Nunca te has imaginado como sería la vida si solo hubiera noche? ¿o que siempre estuviera visible la luna? Creo que estaríamos más seguros de nosotros, más seguro de la vida, seguros de que nada estaría sujetos a cambios y solo seriamos notros y las estrellas que brillarían en la noche. --Yo creo que lo importante es brillar sin importar lo que pase a nuestro alrededor. Así como las estrellas que, sin importar los siglos, los cambios o las situaciones que pasen en ellas siguen brillando, nada las podría apagar. De repente nos quedamos un par de minutos en silencio, tan solo viendo el cielo y compartiendo la misma botella de vodka. --¿Cuándo cambiamos el café por el vodka? --Quizá ha sido la noche. Lo ha ameritado. —Me sonríe. Sus ojos parecen brillar en medio de esta noche que cada vez parece más oscura. --Joe, ¿Hoy es noche de luna? --Sí, pero hay muchas nubes y por eso no se ve. --Qué triste. --¿Por qué triste? --En unos minutos empezara a amanecer… y, no quiero. --¿Qué no quieres? --Que acabe la noche. Que acabe esta noche. —Baja su mirada algo triste. Me acerco un poco y, la beso. Ella se deja llevar respondiéndome el beso. Toma mi rostro y me besa. -- Creo que nos está afectando la botella, joe. —se levanta y yo también lo hago. Bajamos y voy hasta la habitación a buscar mi celular. --¿Qué hora es? —Pregunta Molly. --5:21 a.m.—digo después de ver el celular. --Falta poco para que acabe la noche. —dice triste. --Hagamos que no acabe—Molly me besa. Mis manos van hacia su cintura con fuerza y la empujo a la cama. Mientras nos besamos desesperadamente noto que su boca tiene el aroma del vodka de fresa. No logro evitar que mi mano llegue hasta sus firmes pechos mientras la beso. Me descontrolo aún más y sin darme cuenta le quito la suave franela que lleva puesta. Le quito el brasier y empiezo a acariciar uno de sus hermosos pezones mientras que nuestras lenguas se pelean sin control, —Molly gime—al mismo tiempo paso a sujetar con mi otra mano la parte trasera de su nuca y aumentamos el nivel de los besos. Me quito la franela con rapidez para poder sentir su candente piel junto a la mía. Mientras, Molly me abraza con sus piernas y me aprieta, sintiendo así mi fuerte erección y llevándome hacia ella una y otra vez. —“Joe, Joe” dice con dificultad—Me éxito aún más e intento desabrochar su pantalón con las manos temblorosas llenas de fuego y la cama chillando sin control. Por un momento pensé que quitaría mi mano, pero me ayuda a desabrochar el pantalón—su respiración esta descontrolada. —con rapidez bajo con fuerza su pantalón y logro quitarlo con ayuda de Molly. Logro ver así sus pantys y está mojada. —no entiendo el porqué, pero esto me excita mucho. Molly, se sienta en la cama, me tumba y se monta arriba de mi; tomando el control del juego. Me besa el cuello, me muerde—gimo del dolor. —Molly baja hasta mis pantalones, lo desabrocha y lo quita suavemente. —Me mira fijamente mordiéndose los labios mientras hace esto. Me siento, la miro con deseo y le tomo con fuerza su cuello hundiéndola en la cama. Sigo besándola ciegamente. Molly sigue apretando mi erección contra su v****a cada vez con más fuerza mientras que tomo sus hombros como apoyo y sigo besándola. —ya no controlo mis besos, el deseo me quema. Suelto unos de sus hombros y llevo mi mano hasta su v****a, sin saber qué hacer actúo por instinto o tal vez por deseos y la masajeo suavemente en círculos. —Mis dedos tiemblan, Molly gime sin control. --Joe,Joe—vuelve a gemir molly. --Dime, Molly—Digo en su oído mientras que una de mis manos adorna su cuello y la otra masajea su v****a. --agh—grita molly. Se acerca a mi oído temblando y casi sin poder hablar me dice: “Por favor Joe, hazme tuya". --Molly,Molly, déjame... aaa.. a... —no puedo hablar, el deseo me paraliza. --Joe,Joe,joe, por… fa…--grita mientras me clava sus uñas en mi espalda. Pierdo el control y sin darme cuenta mi pene está dentro de molly. Mis manos se sujetan fuerte de sus hombros, Molly abre sus piernas y me abraza con ellas retrayéndome una y otra vez. La cama chilla junto a nuestros gritos haciendo una perfecta sinfonía, llevando un perfecto tempo y sin alterar el compás de nuestro deseo. La última nota fue en matiz forte para luego ir perdiendo volumen y, finalmente quedar en un silencio de redonda arriba de sus senos.
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