Zen y yo salimos de la aldea a tempranas horas del día, uno de los elfos se encargó de llevarnos hacia la ciudad de Morrissey Allí el gremio nos dejó instrucciones escritas al lugar donde iríamos y las precauciones, además a nos dejaron armaduras mágicas completas para evitar quemadura graves, pero lo que no esperamos es que alguien más nos acompañaría, una persona mitad elfo y enana. No sabía que decir, ella tenía el cabello rojo y ojos negros, era un poco baja, pero parecía más elfo que nada, a pesar de verse un poco gordita, tenía cara ancha y rasgos fáciles finos como un elfo. —Hola, yo las acompañaré en esta misión, mi nombre es Dalia. Zen la saludo como si fuera normal, pero ella le sonrió. No sé sentí cierta incomodidad, pero que mas daba. —Hola, yo tratare tu problema con

