1
Prologo
Christopher
Han pasado varios meses en los que no sé nada de Olivia. Pareciera que se la hubiera tragado la tierra porque todavía no doy con su paradero. En este tiempo las cosas han cambiado mucho. Molly y yo nos vemos más seguido; además, compré un pequeño departamento cerca de su universidad para poder verla cuando lo desee. Suena osado que haya llegado a estos extremos, lo sé, pero esa niña me tiene completamente loco.
Ayer volví a casa porque debía resolver un asunto importante en la oficina, pero esta misma noche regresaré junto a Molly.
Según lo que me ha contado, su madre se ha estado recuperando bastante bien; hasta tiene un mejor estilo de vida y eso me alegra porque Molly se ha podido concentrar poco a poco en sus cosas.
Sonrío de solo pensar en la vida que hemos estado forjando juntos durante estos últimos meses.
Llegó a casa y a la primera que veo es a Martha en la cocina.
—Buenas tardes, Martha.
—¡Señor, qué alegría verlo!
Sonrío.
—Gracias, Martha. ¿Cómo han estado las cosas por aquí? —pregunto tomando asiento en una de las sillas de la cocina.
—Muy bien, señor. No hay ninguna novedad.
—Y Olivia, ¿no ha llamado?
—No, señor. La señora no llama desde hace varios días.
—Mmm, entiendo… —me quedo pensativo por un momento hasta que ella me interrumpe.
—¿Está vez se quedará, señor?
—Me iré por la noche, vine por cuestiones de trabajo, pero debo volver a solucionar los asuntos que dejé pendiente en New York.
—Entiendo. ¿Le preparo algo de cenar?
—No, tranquila. Comeré algo en el aeropuerto, no te preocupes. Cuando termines lo que estás haciendo puedes retirarte.
—Muchas gracias, señor.
Me levanto del asiento y subo a mi habitación. Me siento un extraño en mi propia casa, muy poco he estado aquí desde que Olivia se fue y realmente se siente incómodo.
Me quito la ropa y tomo una ducha. Escojo un atuendo cómodo para el viaje y empacó un poco de ropa para llevarme conmigo. Veo mi closet y me doy cuenta de que casi no tengo ropa en él porque me la llevé al nuevo departamento. Debo comenzar a traerla antes de que Olivia regrese. Es mejor que encuentre todo como estaba para poder convencerla de mi relación con Molly.
Me recuesto en la cama y le envío un mensaje a mi sexy pelirroja.
“Hola, hermosa estoy pensando en lo mucho que quiero follarte y devorar tú coño?"
A los pocos minutos recibo una respuesta de su parte:
“Hola, sexy y yo justo estaba masturbándome imaginando nuestra noche de lujuria antes de irte. Quiero que vengas a terminar el trabajo y me hagas gemir tu nombre cuando lo hagas"
Sonrío e inmediatamente mi entrepierna se despierta.
Decido hacerle una videollamada por Facetime y tras responder, veo una imagen que me deja descolocado y caliente.
—Joder, Molly… —susurro.
—Juro que, si estuvieras aquí, Chris estuvieras dentro de mí dándome duro como tú solo sabes hacerlo.
—Pronto, nena… déjame ver lo que quiero —pido.
Ajusta la cámara y comenzamos a tener sexo telefónico, ¡el mejor que hemos tenido hasta ahora!
—Cariño eso estuvo… de maravilla —comento.
—Estuvo genial, pero si estuvieras aquí hubiera sido mucho mejor.
—Lo sé, princesa. Dentro de unas horas salgo para allá. Espérame con una braga diminuta, sabes que me encantan.
—Está bien, amor, lo haré. Solo no demores tanto.
—Así lo haré…
Cuelgo la llamada y me levanto para limpiarme. Termino de recoger algunas cosas que me faltan y bajo. Me iré temprano para comer algo antes de subir al avión.
Cuando llegó a la planta baja escucho ruido en la cocina y veo la hora. Le dije a Martha que se marchara, qué tanto hace en la cocina, pienso. Pero al llegar a la cocina me llevo una gran sorpresa, no es Martha, sino Olivia.
—Oliv… —susurro.
Ella se gira a verme y ¡joder! Se ve increíblemente hermosa. ¡A dónde fue para regresar con este aspecto de diosa!
—Hola, Christopher de haber sabido que estabas aquí hubiera esperado a que te fueras, porque imagino que esa maleta es por eso… —¡Mierda! ¡Me descubrió!
—Yo…
—No te preocupes, mejor para mí me ahorras lo que vine a decirte. Quiero el divorcio, Chris. Hasta aquí llegó lo nuestro.
¡Pero, ¿qué carajo acaba de decir?! Esto es inaudito, jamás le daré el divorcio. Esto tachará mi imagen ante las demás personas. Está loca si cree que voy a acceder a ello. No sé qué mierda se le metió en la cabeza, pero debo quitarle esa idea de la mente.
—Olivia, no digas tonterías. Sabes muy bien que a pesar de todo hemos sabido mantener una buena imagen pública y me has dejado continuar con mi vida por aparte, ambos necesitamos nuestro matrimonio por el bien de los negocios.
—Eso ya no me interesa, Chris y los estúpidos estándares que tiene la sociedad tampoco. Quiero el divorcio es la segunda vez que te lo digo y no me lo hagas repetir. No son tonterías, me cansé de esto, de esta relación sin sentido, no soy feliz y tú tampoco. Ambos hemos sido infieles y es mejor dejar las cosas así.
—Espera un momento, Olivia. ¿Acabas de decir, hemos sido infieles? ¿Qué quieres decir con esto?
—Que te he sido infiel durante varios meses, Chris y ya no lo voy a ocultar. Vive tu vida con Molly porque claramente ya estás viviendo con ella. Me enteré de esto hace tiempo, así que no se te hará difícil aceptarlo. A fin de cuentas, ya tienes una vida con ella y yo espero seguir viviendo la mía con la persona que amo.
¡Pero, ¿qué…?!
—¡¿Y se puede saber quién carajos es ese hombre al que amas?!
—Tu sobrino, Mathew Brown.
¡Maldición! ¡Esto debe ser un puto juego! ¡¿En qué momento Olivia se revolcó con Mathew?!
—Esto es por lo de Molly, ¿no es cierto? ¿Me estás dando una cucharada de mi propia medicina?
—No, Chris, lo de Math y yo es desde antes de tu aventura con Molly.
¡Y el muy jodido tuvo el descaro de golpearme por revolcarme con Molly! ¡Es un maldito hipócrita!
Capítulo 1
Años atrás…
Molly
Cuando Mathew me dijo que su tío vendría acompañado de su esposa no imaginé encontrarme a un hombre apuesto ojos claros y con un cuerpo de infarto. A pesar de ser un señor que me triplica la edad, se conserva demasiado para aparentar menos.
Su esposa es muy hermosa, pero él definitivamente se lleva mi admiración. Fácilmente, puede tener a cualquier mujer que desee. Lástima que tiene esposa y que yo estoy con Math, de lo contrario no me importaría domarlo a mi antojo.
Mi nombre es Molly Jackson, tengo 18 años y vivo con mi madre. No tengo hermanos y mi padre falleció hace años. Contamos con un sustento económico que mi padre dejó guardado en caso de muerte y eso me ha permitido formarme en las mejores escuelas. Me he esforzado mucho por llegar a ser quién soy y no pienso parar hasta lograr lo que quiero. Iré a la universidad y me especializaré en diseño de modas; deseo ser reconocida a nivel mundial y ayudar a que mi madre obtenga el tratamiento que tanto se merece. Ella padece de cáncer de pulmón y a pesar de tener los días contados existen métodos que pueden ayudarla a permanecer unos años más a mi lado, así que espero realizárselos muy pronto.
Desde hace varios años tengo una relación con Mathew Brown, el chico más guapo e inteligente de la escuela. Además, es en quién más confío. Es una persona maravillosa y siempre cuida de mí aún en los peores momentos; así como yo cuido de él y le brindo mi apoyo cuando lo necesita.
Ambos hemos pasado por diversas situaciones, hace poco él perdió a sus padres y lo dejaron bajo la responsabilidad de su tío. Mientras que, por mi parte, descubrí la enfermedad de mi madre y vivo abusos verbales constantes de parte de Erick, mi padrastro. La vida en mi casa es un completo caos, pero debo obligarme a estar allí por mi madre. Ella no se merece que la deje sola en sus momentos más difíciles. Además, después de la muerte de mi padre su estado emocional se vio afectado y dejó de ser la misma de antes.
(***)
Los meses han pasado y desde que conocí al tío de Math no he parado de pensar en él. Lo veo pasearse por la casa y me dan ganas de correr a hacerlo mío. Es osado, lo sé, pero tiene algo que me atrae como loca.
Por las noches fantaseo con él, imaginando que me folla a merced de mis peticiones y eso aumenta mi deseo. Le acarreo la culpa a las hormonas que me tienen desequilibrada, mucho más ahora que estoy embarazada. Además, Mathew no se atreve a darme sexo salvaje por temor a hacerle daño al bebé, cosa que me parece absurda. Por eso, me atrevo a tener fantasías y masturbarme para darme placer. A fin de cuentas, no creo que el señor Christopher se fije en mí, ¿o sí? Nunca se sabe, aunque si llegase a pasar, estaré completamente perdida.
Me encuentro en el sofá de la sala de estar leyendo un libro en la parte más fogosa de la historia. Comienzo a desear lo prohibido y me toco pensando en Chris. Imagino que él acaricia mis pechos, besa mis labios y lame con apremio mi clítoris… Acelero los movimientos con mis dedos, arqueo la espalda hacia atrás y gimo en voz baja, pero cuando estoy por llegar al clímax escucho el ruido estruendoso de un vaso estrellarse contra el suelo.
Abro los ojos rápidamente para saber de qué se trata y veo a Christopher, el tío de Mathew, observándome con los ojos inyectados de deseo. ¡Mierda! Saco los dedos lentamente sin apartar la mirada de sus ojos y él en ningún momento deja de mirarme o dice algo respecto a lo que acaba de ver.
Lo observo saborear sus labios y algo dentro de mí se enciende. Vuelvo a llevar los dedos a mi clítoris y hago movimientos circulares en él. Inclino la cabeza hacia atrás y comienzo a gemir. Cierro los ojos y me dejo llevar por el placer que siento al tocarme, de pronto escucho una voz ronca cerca de mí proferir:
—No pares… continúa como lo estás haciendo hasta ahora, te ves fantástica.
¡Joder! Sus palabras erizaron por completo mi piel y un orgasmo se hizo latente al sentir su respiración cerca de mi oído. Acaricia mi cabello con una mano mientras la otra la lleva directamente hasta donde están mis dedos masturbándome.
—¡Ahhh! —gimo a modo de susurro.
—Molly, déjame ayudarte… quiero hacerlo… deseo tocarte con mis dedos y que te corras en mi boca… por favor. —comenta jadeante.
Abro los ojos y nos vemos por unos segundos devorándonos con la mirada. Asiento tontamente mientras saboreo mis labios y a los pocos segundos siento el calor de sus dedos en mi sexo. Arqueo la espalda, inclinando la cabeza hacia atrás y gimo.
—¡Ahhh!
—Shhh, no grites, pequeña, van a descubrirnos.
Besa mi cuelo y mete sus dedos en mi interior.
—¡Ohhhh!
—¿Te gusta? —susurra.
—Sí…
—¿Quieres más? —inquiere, moviendo sus dedos de manera circular dentro de mí.
—¡Ohhh! ¡Sí! ¡Quiero más!
Saca sus dedos y se levanta rápidamente hasta llevar su boca a mi coño.
—¡Jo-der! —grito entrecortado.
Aprieta mis muslos y mete más su lengua dentro de mí. ¡Maldición esto se siente exquisito! Tenías razón, lado perverso, el tío tiene sus trucos y la lengua es uno de
ellos. La trabaja muy bien, me encanta lo que me hace en estos momentos, no puedo creer que tengo su cara metida entre mi sexo. ¡Dios! Esto es demasiado placentero.
—¡Ohhh! ¡Ahhh! ¡Sí! ¡Ahh!
Aumenta sus movimientos y a su vez los orgasmos comienzan a llegar uno tras otro. No resistiré por mucho tiempo.
—No puedo… ¡Ahh! ¡No puedo más…!
—¡Quiero que te corras en mi boca, Molly! ¡Hazlo! —vuelve a meter su lengua y hace movimientos circulares en mi clítoris. A los pocos minutos suelto un grito satisfactorio indicándole que acabo de correrme como me lo pidió, justo dentro de su boca.
¡Mierda! ¡El tío de Mathew acaba de devorar mi coño! ¡Soy una puta! Cómo permití que esto pasara. ¡Joder! El deseo me nubló la razón y acabo de cometer el peor error de mi vida, si Mathew se entera, de seguro no querrá volver a verme nunca más. Lo acabo de traicionar justamente con la única familia que le queda viva en este mundo, soy una idiota... Pero a quién voy a mentir si me encantó y era lo que quería.
El señor Christopher saborea los fluidos de mi sexo y chupa sus dedos como si estuviera disfrutando de una rica comida. ¡Este señor se las trae! Muerdo mi labio inferior en un instinto desquiciado y observo como sube mis bragas hasta llevarlas a su posición. Justo cuando creí que no habría nada más que me haría enloquecer, me dedica una sonrisa y vuelvo a mojarme como una tonta. ¡Esto no puede estar pasándome a mí!, pienso.
Trato de acomodar mi vestido antes de que alguien irrumpa en la sala, pero justo cuando estoy por levantarme dirijo la mirada hacia la entrepierna del señor Paterson y me quedo completamente inmóvil. ¡Jo-der! Yo me siento satisfecha por el increíble sexo oral que acaba de darme y él tiene un gran problema sin solucionar. Miro su polla debajo de su pantalón y luego dirijo la mirada hacia él. Este me sonríe y profiere:
—Puedes hacerte cargo si gustas, no me opondré. Y, si no quieres tampoco habrá problema, no te preocupes…
Cómo se le ocurre decirme eso si justamente estoy pensando en chupársela toda y devorarla a mi antojo.
Me acerco a él y la toco. Muerdo mi labio inferior al sentirla dura y erecta, comienzo a bajar su cremallera con una sola idea en mente, aprovechar esta oportunidad por completo porque justo ahora estoy excitada de nuevo y necesito sexo del duro y del bueno. Luego lidiaré con las consecuencias, en este momento disfrutaré de solucionar el problema que tiene el señor Paterson en medio de sus pantalones.