Molly El día de la boda llegó y con él todos los nervios se hacen latentes en mi cuerpo. Me encuentro en la habitación terminando de arreglarme y esperando a que mi madre venga y me dé un poco de ánimos. Hace poco Olivia estuvo haciéndome compañía y hablamos de todo un poco para alivianar mis nervios, pero tuvo que irse porque Emma se había ensuciado el vestido. Ahora que estoy sola en la habitación comienzo a sentirme ansiosa. ¡Carajo! ¿Esto de casarse se siente así? Es una sensación extraña y a la vez inexplicable. Siento como si tuviera mariposas dando vuelta en el estómago, mis manos sudan y mis nervios aumentan conforme avanzan las horas. El vestido que diseñé es sencillo, nada extravagante, pero es un diseño único; lo cual lo hará satisfactorio a la vista de los invitados. Amé l
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