Ver a su protegido sollozando acurrucado con las rodillas a su pecho le provocaba un dolor que jamás había sentido antes. Su pecho subía y bajaba con fuerzas a causa de su respiración, un desesperación se adueñó de sus emociones haciendo que reclamara a su Señor por permitir que pasara por tal cosa de nuevo, cómo podía consolarlo? Quería poder persuadir a la mujer que no dejara a su hijo, para evitarle ese dolor, pero nada podía hacer. No podía sentirlo ni oírlo, quería gritarle que se encontraba a su lado y no lo dejaría, pero ese esfuerzo será en vano, ya que Leo no quería conocerlo o ese pensamiento estuvo presente hasta que la voz quebrada del joven sollozante hablara. - Si de verdad eres mi guardián, yo… yo te necesito Chris. Chris siente como recorre un fuego por todo su cue

