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1089 Words
Han pasado 2 meses  desde que Chris fue enviado a cuidar al joven solitario, llamarlo de esa manera lo entristecía pero era la realidad que quisiera cambiar haciendo que dejara su tristeza de lado, su madre casi no se encontraba en la casa y aunque quisiera hacer que entrara en razón sobre lo solo que se sentía su hijo con su ausencia. A veces se ponía a pensar si esta tenía un guardián con ella, si tampoco lo escucha o lo ve siquiera para que pudiera aconsejarla. En ocasiones se le ocurría si podría acompañarla y ver qué es exactamente más importante que compartir con su propio hijo, pero no quería dejar a Leo solo en ningún momento, su misión era cuidarlo, aunque en las noches solo podía observarlo mientras dormía, el tiempo solo pasaba de manera lenta ya que como guardián no podía dormir. Chris acompañaba a Leo en todo lo que hacía, no intento volver a conversar con él, para no provocar que más sentimientos creciera dentro de sí aunque estando a su lado todos los días era imposible que esto sucediera, solo se mantenía en silencio a su lado, por las noches notaba que Leo se ponía triste y mientras dormía siempre caía una lagrima de sus ojos que el intentaba limpiarla, pero no podía tocarlo, no porque no quisiera sino porque mientras que Leo no decida conocerlo, no puede sentirlo, varias veces intento limpiar esas lagrima pero sus dedos solo traspasaba la piel de este haciendo que un sentimiento de frustración creciera en su pecho, preguntándose si llegará el día en que éste sintiera curiosidad de esa voz que le hablaba mientras dormía. Aunque las últimas noches no lo haya llamado tampoco él se animaba a iniciar una conversación. No quería presionar al joven, no es como si lo obligara a necesitarlo, así como el Señor ha dicho, no podían obligarlo a que lo conozca. Acaso estaba destinado cuidar de su protegido el resto de su vida sin que este lo conociera nunca?   A Leo le estaba yendo bien en el trabajo, con su madre poco y nada conversaba, ahora que se encontraba ocupado todos los días, no sentía tanto la necesidad de su compañía como lo hacía cuando estudiaba, los fines de semanas intentaba distraerse, en ocasiones iba con su amigo Kai a ver una película, o jugar fútbol, hacía lo posible por no quedarse en la casa, y solo, desde que Luis desapareció no esperaba que viniera otro ángel a cuidarlo.    Leo y Kai se encontraban en un parque cerca de su casa donde tenía una cancha de fútbol, el lugar no era muy frecuentado ya que no contaba con área de juegos para los niños, pero para ambos era suficiente donde poder correr tras la pelota. Mientras se pasaban el balón conversaban sobre el trabajo, de cómo le había ido desde el primer día, Kai quedando en silencio por un momento nota a su amigo algo distraído, quería preguntarle sobre sus sueños pero temía que este se sintiera incómodo. Aclarando la garganta intenta iniciar la conversación.   - Leo, qué ha pasado con ese sueño raro que habías tenido?? - A cuál sueño te refieres? – Pregunta aunque supiera de a cuál quería conversar. - La de la voz esa… - Paso lo mismo que aquella vez, solo desapareció.- responde sin darle importancia, tal así no sería una larga conversación que lo pusiera triste. - No te da curiosidad de saber por qué te sucedía esas cosas?? - La verdad, si pero creo que es mejor así como están las cosas… - A mí no me pasa esas cosas. - Comenta Kai - Pareciera que las cosas raras me persiguen. – Dice lanzando un suspiro. - Lo raro busca a los raros y tú querido amigo eres uno de ellos!! – Bromea recibiendo un golpe por parte de Leo. - Yo no soy raro, soy un guardián. Me pregunto si tú tienes uno, puede que sea uno igual que tú, ni siquiera sabes jugar fútbol. -  Qué harías si te volviera a hablar, podría pasar. - Le diré que te haga una visita, por lo molesto que eres, deja de hablar y pasa el balón. - Si, podría hacerle una visita, mientras duerme… - Bromea Chris girando alrededor de este, sabía que no podía sentirlo pero le divertía el solo hecho de ser parte de una broma. - Oye no!! Acaso quieres que muera del susto!?   Leo ríe a carcajadas del rostro aterrador de su amigo. Siempre que compartían era la única persona que lo hacía sonreír.   Si pudiera verte así de feliz todos los días. Al parecer la torpeza de tu amigo te divierte . *******   En cuanto Leo vuelve a su casa se da una ducha antes de ir a la cama jugó mucho al fútbol con su amigo después de mucho tiempo. Acostándose en la cama mirando hacia el techo recordó el sueño que había tenido aquella vez, un suspiro de tristeza escapa de sus labios.   - Si tan solo pudiera soñar de nuevo contigo… - Leo, con quien quieres soñar?? Estas hablando de mí?? Quieres hablarme??. No seas tonto Chris! no creo que se refiera a mí, quizás extraña a su guardián Luis, donde  uno podría ir cuando se es libre??  Las cosas aquí en la tierra son muy complejas   Leo lentamente va cayendo del cansancio a un profundo sueño, Chris siempre lo observaba mientras este se dormía, aunque haya dejado de intentar que Leo lo escuchara, siempre estuvo pegado a él, para protegerlo de cualquier cosa que podría lastimarlo, lo que llamaba la atención de su protegido es que en ningún momento desde que fue enviado para cuidarlo, había escuchado de una persona que le gustara o llamara su atención, para la edad que tiene  es comprensible que estuviera en una relación, a quién siempre tiene a su lado o por lo menos mientras se pudiera era ese torpe amigo.   - Podría ser que su guardián se enamoró de él?? La verdad es bastante difícil no involucrarte con tu protegido, pero creo que mientras él no pueda verte es más fácil no cometer esos errores, aunque quisiera poder hablar con él y que me escuchara, creo que por mi bien y la de él es que no pueda verme.   - Chris, estas allí?? - La voz de Leo interrumpe sus pensamientos, Chris se acerca más a este para observarlo sorprendido, se encontraba profundamente dormido, aunque Leo lo haya llamado, Chris no le respondió.
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