Diego sintió la sangre hervir en sus venas, su mente, no daba crédito a los que estaban viendo sus ojos, vio las imágenes detenidamente, una y otra vez, un dolor en el pecho lo embargó, estaba asqueado. Subió las escaleras de prisa, entró la habitación y Sofía no estaba, dejó caer el móvil en la cama, entró en la ducha y los ojos se le llenaron de lágrimas, ahí estaba ella, con un gesto de dolor en su rostro y tallando su cuerpo con furia. Abrió el cancel de cristal que lo separaba de ella y así, vestido como estaba, entró en la ducha, le quitó la esponja de la mano y la dejó caer al piso, la abrazó para hacerle sentir que sabía lo que le había pasado, y que no importaba, la amaba con todo su corazón. Sofía sin parar de llorar se acurrucó en su pecho, se abrazó de él, para sentir su cue

