Todos los colaboradores, estuvieron de acuerdo en apoyar a Diego, ninguno quiso renunciar, su jefe, siempre los había apoyado y todos coincidieron en que era momento de retribuir. Rápidamente, se pusieron de acuerdo, para que, al siguiente día, comenzaran los trabajos de limpieza, iban a luchar juntos, para salvar la fábrica. Cuando los trabajadores se fueron Sofía y Diego se quedaron de pie, mirándose uno al otro, Diego todavía no podía creer que ella estuviera ahí, que hubiera dejado todo, por llegar a apoyarlo. —Gracias por estar aquí, no sabes lo que significa para mí, que hayas dejado todo por venir. ¿Cómo está mi hijo? No debiste dejarlo solo. —¿Sabes que durante años he soñado con escucharte decir “mis hijos”? —Sin embargo, me ocultaste su nacimiento, yo hubiera encontrado la m

