—Así es cariño —sonríe —nunca has sido mi amante, y me gusta que lo sepas, me gustaría que nos casemos, claro que no tiene que ser ahora mismo —ella asiente sorprendida —eso es cariño, me gusta verte sorprendida. —Es que aunque no es la primera vez que me proponen matrimonio me siento de esa manera, no sé sí lo puedes entender, de todas formas para mi esto es maravilloso, y me hace sentir tan feliz, que me da miedo que está vez las cosas no nos salgan bien. —¿A qué te refieres? —gruñe viéndola levantarse de la silla y entrando a la sala de estar —¿hay algo que no sé? —inquiere nervioso. —Nada, es que a veces siento que todo esto es tan irreal —él la toma de las manos —hasta hace poco eras un hombre casado y ahora mismo estás por terminar todo lo del divorcio y eso no puedo ocultarlo, me

