—Tienes razón, supongo que después de todo cumplí tus deseos —se ríe —sí no estoy mal lo hicimos la primera vez que estuvimos juntos —la joven se sonroja —eso es, donde pongo el ojo pongo la bala —ella se ríe contagiada por su entusiasmo. —Pues eso parece —se siente un poco incómoda al ver la lejanía que hay entre ellos a pesar de estar tan cerca. —Cambia esa cara mujer, puede que no sea hijo de tu adorado Daniel pero es mío y eso es algo que hay que celebrar —se acerca y levanta su barbilla —deja que se lo cuente a tu papá, ya sé… vamos a hacer una fiesta para celebrar a Damian y a nuestro hijo. —Camilo hay que hacer las cosas con calma, no quiero que hagamos un escándalo hasta no estar seguros de que este bebé sí se va a lograr —esas palabras borran la sonrisa de Camilo. —No lo digo

