Leah
Salgo de la oficina realmente molesta, ¿Quién se cree él para cuestionarme? Y mi hijo esta por encima de el trabajo y de él. Solo tuve la cortesía de avisarle, pero el muy idiota creyó que le pedía permiso.
Llego a la escuela de Logan, y la maestra me explica, que no me preocupe, que solo tiene un poco de fiebre, lo llevo al medico, y me comenta que esta bien, que solo es fiebre de “crecimiento” probablemente se le quité en el día y si crece mucho le dolerán los huesos, así que le mandan unas vitaminas que le ayudarán a sentirse mejor. Aprovechamos para que le hagan un chequeo general, ha crecido 4 centímetros desde la ultima consulta. Es mucho según me dice el médico, será alto.
Mi hijo se levanta hasta la mañana siguiente con toda la pila, cuando lo llevo a la escuela, le explico a la maestra lo que sucedió y ella recibe al niño con gusto.
Llego al trabajo y ya esta mi jefe recargado sobre mi escritorio.
—Buenos días señor—Le digo. Sonríe ligeramente al verme maquillada.
—¿Es todo lo que dirás?
—Si—Le respondo dando la vuelta, pero el me detiene del brazo, justo como el primer día, me giro para soltarme, pero el movimiento solo me acerca a él, puedo ver sus ojos muy cerca, a pesar de que es mucho mas alto que yo, medirá 20 centímetros mas que yo.
—¿Y ahora soy señor?
—Siempre lo ha sido
—Ayer me dijiste Aaron—La verdad es que no lo recuerdo, y no me interesa recordarlo.
—Suelteme—Le digo con voz fría, y él solo retrocede, y se va a su oficina.
A medio dia, el sale de la oficina
—Nos vemos mañana—Se va sin darme ninguna instrucción, ese hombre es demasiado bipolar, pero que se vaya mejor, así estoy tranquila.
Al día siguiente llego y el no esta aquí lo cual agradezco. Comienzo a trabajar, y llega sin saludar ni nada, solo entra a su oficina y trabaja, estar trabajando con sin hablar es lo mejor para ambos. Voy al baño y cuando regreso justo se va cerrando la puerta de la oficina. Pasa un tiempo mientras trabajo en un reporte.
—Buenos días Leah—Me dice Caroline acercándose al escritorio.
—Hola señorita White—Le respondo
—Dime Caroline—Me dice de manera muy amable, pero solo le sonrío—Oye, sobre lo de mañana, ¿Conseguiste niñera?
—Si, realmente siempre he tenido quien me apoyo, la vecina del piso de abajo, es increíble con él
—Me alegra—Me dice ella—Y me gustaría saber también ¿Cómo te has sentido este tiempo?
Lo pienso un momento antes de responder, a lo que ella sonríe abiertamente
—Bien, con sus altibajos, pero bien
—Me da gusto Leah—Me dice.
—¿Esta disponible? —Dice señalando la oficina de Aaron.
—Si—Le digo—¿Quiere que la anuncie?
—Por favor—Me dice, entonces me levanto toco la puerta suavemente y no responden, abro la puerta y me impacta una escena no muy agradable, Aaron esta entre las piernas de una chica, con su falda en la cintura, y las enormes tetas de fuera. Mientras él la embiste, hasta que sus ojos me encuentran
—Carajo—Dice el cuando me ve en la puerta.
—Lo siento—Le digo y cierro la puerta. Y me giro para ver a la señorita Caroline—Ehm… creo que no esta tan disponible
Siento mi cara arder. Caroline me mira curiosa, y parece entender porque mi reacción.
—¿Esta con alguien? —Yo me pongo mas roja mas—Ese cabrón no entiende.
Dice visiblemente molesta, abre la puerta de golpe y solo escucho
—Tu fuera—Caroline autoritaria—Estas despedida
—¿A si? Los demandaré por acoso—Dice la voz de la otra chica
—Leah, ¿Puedes venir? —Dice Caroline, voy a la oficina y con la mirada en el piso, lo que menos quiero es ver la cara de Aaron, después de ver la que tenia hace no mas de 5 minutos—Leah, ¿Puedes decirme si lo que viste parecía acoso?
La volteo a ver sorprendida, y me quedo muda, miro a Caroline que me mira tranquila, después a la chica que me mira con suplica y al ultimo a Aaron que esta ya esta como si nada hubiera pasado.
—¿Perdón? —Pregunto tratando de salir de la bizarra situación. Caroline sonríe
—Si, me refiero a que si mientras este—Señala a su hermano de manera despectiva—Se cogía a la señorita de forma voluntaria o involuntaria, es decir ella ¿Lo estaba disfrutando?
Me pongo extremadamente roja y Aaron parece divertido con la situación.
—Yo pues… ehmm—Comienzo a trabarme al contestar.
—¿De verdad crees que la estaba violando? Yo creo que incluso estaba a punto de llegar a su orgasmo…—Dice Aaron con orgullo y burla. Paso saliva, porque odio estar en esta situación.
—La verdad, es que no me siento muy cómoda…
—Es solo sexo, por dios Leah—Dice el aturdido—Solo responde, por favor, ¿Crees que la estaba obligando?
El por favor que emplea no pasa por alto a Caroline, que lo mira sorprendida y luego a mi, tomo aire.
—No, creo que la señorita lo estaba disfrutando—Le digo y bajo la mirada de nuevo, mientras siento una punzada extrañamente molesta al decir eso.
—Eres una traidora, algún día ellos te darán la espalda—Dice la chica antes de salir molesta de la oficina. Aaron ríe mientras Caroline lo fulmina con la mirada. Comienzan a decir algunas cosas y decido salir de ahí.
—Leah—Me detiene la voz de Aaron justo cuando voy a salir. Me giro a verlo y aun me mira divertido
—Dígame, señor—Le respondo tratando de no ponerme roja.
—¿Podrías traernos un café? Por favor—Yo asiento y salgo por un café para ambos, en este mes, he aprendido como les gusta tomarlo a los dos. Cuando regreso a la oficina están discutiendo acaloradamente, pero trato de no prestar atención solo dejar el café.
—Leah, siento mucho ponerte en esa situación—Me dice Caroline y su rostro es amable, me sonríe y le regreso la sonrisa
—No se preocupe—Le digo
—Entonces, ya esta, me puede volver a encontrar así—Lo volteo a ver enfadada
—Preferiría que no—Su mirada sigue siendo divertida, y siento como mi cara comienza a ponerse roja, decido salir de esa oficina.
Cuando dan las 5: 50, a listo todo para salir de la oficina e ir a recoger a mi pequeño. Entro a su oficina para dejarle los últimos detalles, me de mas instrucciones y poder irme, la verdad es que esto se ha vuelto algo rutinario, el ya no hace preguntas incomodas ni nada por el estilo. Después de recibir las instrucciones me mira a los ojos y neto como sonríe de la misma forma que lo hizo en la mañana.
—¿Por qué te pusiste tan roja? —Me pregunta y lo miro confundida—Solo debías contestar con un si o no.
—Me incomodó estar en esa situación—Le respondo tomando unos papeles que me extiende mientras me encojo de hombros. Y solo se lo comento porque no quiero que vuelva a suceder.
—¿Cuál situación? ¿Interrumpirme cuando cogía? ¿O que mi hermana te cuestionara eso?
—Ambas—Le digo
—Ya…Pues a mi me excito que me encontraras así—Suelta el así como si nada, y yo abro los ojos hasta casi salirse, y siento mi cara tan caliente, él comienza a reír a carcajadas—Dios eres tan pudorosa, o ya se ¿Eres virgen?
—Señor, le agradecería que no toquemos temas personales—Le digo tratando de bajar el color de mi cara
—Tu me encontraste con una mujer, ¿Qué mas personal que eso puede haber? —Yo alzo las cejas como marcando algo obvio, porque tiene razón pero mi mente me traiciona y la imagen que vi, pasa a estar con él en esa misma posición. Y me pongo roja solo de pensar por una fracción de segundo en estar así con él. Miro su cara y pasa de una sonrisa a sorprenderse—Mujer pero que cosas imaginará tu cabeza.