Isaac.
—No se por que demonios hice eso —Dije azotando la mesa de mi oficina con mi puño.
Ahora Lilith debe pensar que soy un cretino, no quería decir eso, no quería tratarla así, debería devolverme a disculparme pero ¿Qué le digo? Cómo puedo hacer que me perdone? ¿Qué debería hacer para disculparme? ¿Y si no acepta mis disculpas? ¿Y si me odia?
—Soy un completo imbécil —Dije desplazando todo lo que se encontraba en mi escritorio.
Me levanté de golpe de la silla para dirigirme a disculparme con Lilith, no me importaba si seguir molesta conmigo, no me importa si me odia, yo solo quiero que me perdone y poder confesar mis sentimientos hacia ella.
Salí corriendo de mi oficina para hallarme con ella.
—Donde está? —Pregunte con intrigado.
—¿De quién hablas?—Preguntó Isabella —La única persona que te debería importar sigue aquí acostada, no entiendo a quien más podrías estar buscando con tanta desesperación.
—Disculpa, Isabella, es solo que por mi comportamiento poco ético de hace rato quería discúlpame con la hermana de la paciente, la señorita Lilith —Explique.
—¿Segura que esas son tus intenciones? O hay alguna intención de por medio entre ustedes dos? Puedes contarme cualquier cosa de todos modos te entendería su esa mujerzuela te llaga a llamar la atención, entiendo que después de todo este largo tiempo sigas dolido por nuestra ruptura y quieras buscar cariño en una mujer que se parece a mí, pero vamos Isaac, ella no me llega ni a los talones, debe tener herpes entre sus genitales. —Dijo con vanidad.
—Tu no conoces a Lilith, te agradezco que te ahorres tus comentarios, tu eres la menos indicada para hablar o creer que no ví tus historias en f*******: con tus amigos con los que salías a diario en fiestas, me tomas como un tonto pero se la razón por la queme terminaste se muy bien que no podía soportar tus hormonas y querías probar la boca de otra nacionalidad o me equivoco? —Pregunte atacando la venciéndola en su propio juego.
—Te termine si en verdad quieres saber la verdad, porque no siquiera tu logras complacerme, porque eres un poco hombre y si volví fue porque pensé que la historia entre nosotros sería distinta, pero ahora veo la verdad y es que sigues siendo el mismo hombre siempre y ahora mucho peor, uno que escoge una puta sobre mi —Exclamo.
—Si tienes algún problema conmigo resuélvelo fuera del hospital, no frente a la paciente —Dije apartando la mirada.
—Claro, por qué ella te importa demasiado, no? —Preguntó con un tono agresivo.
—Si vuelves a hacer un comentario sobre el tema, me diré a seguridad que te saque.
—Atrévete a hacer esto y te prometo que haré que esa mujer no tenga más tu bendición, puedo hacer que seas reemplazado de tu puesto, soy una de las doctoras más importante del país, mi opinión pesa más que las tuyas, Isaac. —Replico.
—Claro la abandonaras al igual que a mí, que poco profesional eres, sigues siendo igual de cruel como te recuerdo—Atestigüe.
—Tan cruel como cuando tú le mentiste a la hermana de esta bastarda, o caso tu crees que no se la verdad, tu que eres tan profesional diste un resultado falso.
—¿Cómo sabes tú eso? —Pregunte algo sorprendido.
—Doctor ¿Acaso están peleando por mi culpa?
—Ni, cariño el doctor Isaac y yo solo estamos conversando respectiva tu caso y hemos terminado teniendo puntos de vista diferentes, pero eso no significa que estemos peleando por tu culpa, tu eres un ángel de Dios jamás serías culpable de nada mi cielo. —Contesto Isabella acariciando su cabello.
—La doctora Isabella tiene razón Sallie, permítenos mejor irte a buscar un jugo para que pases tus medicamentos con más facilidad—Agregue.
Isabella y yo salimos de la habitación en busca de galletas y jugo.
—Si no podemos llevarnos bien, al menos te pido que ni tengamos esta discusión frente a la paciente, sin importar la razón por la que sea es poco ético, y te agradezco que el hecho de que sea hermana Lilith vayas a hacer algo en contra de ella.
—Por favor, enserio crees que soy capaz de hacer eso? —Dijo.
Preferí no responder la pregunta de Isabella, continúe hasta llegar a la máquina de dulces.
Pague los dulces de Sallie y me dirijo nuevamente a la habitación pero está ver solo.
Al entrar a la habitación Sallie se encontraba sentada llorando.
—¿Qué pasa querida? ¿Por qué lloras?
—Es que por culpa de las insinuaciones de mi hermana la doctora me odia. —Confesó Sallie.
—Eso no es verdad, princesa, la doctora y yo te queremos mucho y queremos que te recuperes pronto. —Dije abrazándola.
—Pero es que por culpa de mi hermana usted también me va a odiar, Doctor —Dijo lamentándose.
—Aunque mi relación con tu hermana sea la peor del mundo, te prometo jamás descuidarte, eres como todas mis pacientes eres muy importante para mí.
—Lo quiero mucho doctor —Dijo Sallie abrazándome.
Al final del día no pude resolver mis conflictos con Lilith pero al menos pude darle un poco de esperanza a su hermanita que al mismo tiempos también es sumamente importante para mí.
Ya en otro momento lograre solucionar mis disputa con Lilith y poder confesar esto que me ha estado molestando desde que la conozco, este amor tan intenso.
—¡Doctor es urgente lo necesitamos! —Dijo un camillero.
—Discúlpame Sallie prometo volver pronto —Dije levantándome de la cama para ver que sucedía.
Afuera le pedí explicaciones a los camilleros lo que sucedía.
—Una mujer ha entrado en emergencias, cabello marrón y una tez bronceada, no hemos podido saber su nombre aún pero se nos ha informado que tiene un familiar internado en el hospital.
Me preocupe demasiado por eso, pues en mi cabeza solo retumbaba un nombre.
¿Lilith?