No sé por qué razón este hombre misterioso me busca, si el otro día no dejó que culminara mi trabajo. Me preguntó que intenciones tendrá.
—Te molestaría si tomamos asiento? —Preguntó.
—No, claro que no —Dije amablemente.
—Muy bien —Sonrió para después tomar una de las sillas para que me sentara.
Nadie nunca había sido tan amable conmigo, lo cual es extraño que un mafioso como el sea tan amable con una simple prostituta.
—Gracias —Dije un poco nerviosa —¿Cual es su nombre?.
—Mi nombre es Manuel Rosales señorita y el suyo? —Dijo para después hacerle un gesto al camarero para que se acercará a nuestra mesa —Que vas a pedir? —Dijo mirándome fijamente.
De lo nerviosa que me encontraba tarde para responderle — No quiero nada, gracias.
—Por qué? Acaso me tienes miedo?
—No, no es eso.
—Vamos, solo quiero invitarte unos tragos —Dijo.
Yo asentí y el termino por pedir dos cervezas al camarero.
—No respondiste nunca a mi pregunta —Me laanzo una mirada maliciosa.
—Cual? —Me hice la loca.
—Cual es tu nombre? —Dijo apoyando su cabeza sobre su manos.
—Ahh, mi nombre es Lilith —Mire para ver dónde se encontraba Daniela.