El deseo de amar y ser amada era algo que nunca cambiaría, había pasado suficientes años de su vida sin sentirse querida ni deseada, y ya era momento de saber lo que era ser amada, amada de todas las formas en que un ser humano debía ser amado. Conocía el amor fraternal, aquel que solo brindan los seres que conforman la familia, y que nunca le faltó del todo gracias al amor de su pequeña hermana; pero no podía olvidar que ella era el único m*****o de su familia que le dio tal sentimiento; luego, estaba el amor que dan los amigos, quizás era lo único que no le había negado la vida, el amor puro y sincero que le ofrecían aquellas maravillosas personas que eran sus amigos; después venía el amor que daban los compañeros de trabajo y demás personas que te conocen, pero que aprecian ese poco de

