— Yo no besé a Charlotte. —Fue la primera cosa que Harvey dijo apenas se subió al auto. — Lo sé, muchacho —Mark suspiró mientras arrancaba—. Sólo dale unos días, Louis estaba muy asustado. — ¿Por qué? — Él es bastante vulnerable a las enfermedades, hijo —el rubio respondió—. Escribe en el GPS la dirección de tu casa. Cuando el joven terminó de hacerlo, se quedó mirando al hombre, para que continuara hablando. — Louis siempre ha sido muy enfermizo y odia el invierno y esas cosas. Es un muchacho alegre, pero le teme mucho a las enfermedades. —Continuó—. Cuando era más pequeño, estuvo a punto de morir por pulmonía, ahí es donde aparezco yo. — ¿Eras su doctor? — Soy su doctor —sonrió Mark—. Louis tenía poco más de diez años cuando le pasó eso, y adivina. — ¿Qué? —Musitó el rizado

