- Esto no es un sueño, Luis. Esto se trata de la realidad y tú estás en ella de tal forma que cualquier acto ejecutado por ti, tendrá consecuencias indefinibles en este momento, pero que no deseo conocer. Hace cinco meses, mientras dormía, tuve la visita de un ser extraordinario. Era una persona de gran estatura, con brillo rodeándole y vestido por una gran bata blanca desde el cielo hasta los pies y sus manos. Me pidió calma y justo cuando iba a preguntar quién era, puso un dedo largo en mi frente dándome una visión sobre el futuro. Todo lo que has hecho y dicho yo lo he visto, pero no podría saber hace cuánto tiempo. El hombre que te ha recibido se llama Matías, como seguramente ya te lo habrá dijo, y no es precisamente un hombre, al menos no en el sentido estricto de la palabra como tú la conoces. En tu tiempo, a los sujetos como él se les llamaba androides y eran muy diferentes. Hoy son parte de nuestro mundo y los han ubicado incluso en el mapa evolutivo, considerándolos una propia especie. Están en todas partes, las calles, el comercio, la educación, trabajo y en el gobierno. Desde ahí han logrado obtener todo lo que se necesita para darles ese carácter humano y te aseguro, como a muchos les ha sucedido, que no te darías cuenta hasta que te casaras con uno y no pudieras tener hijos. Incluso ellos mismos tampoco lo saben.
Bueno, el caso es que el ser que me visitó me encomendó la tarea de preparar todo lo que te he dejado para que te sea entregado y lo distribuyas en el mundo. Yo no estoy seguro de por qué eres tú y tampoco sé exactamente que deberás hacer, pero si algo tengo claro es que no será del agrado de muchos y la finalidad es crear un mejor horizonte. Quién sabe, tal vez en esa línea de tiempo no habré muerto tal y como me prometieron que sucedería.
Hoy es el viernes 15 de octubre del año 2313 y a continuación verás cuantas cosas han ocurrido desde el momento en que te trajeron hacia acá. Observa la pantalla en todo momento y de esa forma será seguro que regresaras con todos los datos necesarios para tu objetivo.
La pantalla se apagó. Matías volvió a su lugar y me dijo que esperáramos algunos minutos antes de continuar para calmarme y buscar concentración.
- ¿Cuántos años tienes? - Pregunté directo.
- Consciente, 158. Se supone que mi edad estática es de 64, por lo que yo diría que 222 años.
- ¿Tú sabías que eras un androide?
- No. No lo sabía y quizá nunca lo hubiera sabido si no fuera por Patricio. Él me libero de un estado del que no se si sería bueno salir, pero que al final estaba condenado.
- ¿A qué te refieres?
- Cada 35 años me reinician. En 17 años será la quinta. Olvidaré todo, no sabré que ocurrió...
De inmediato hice cuentas en mi cabeza y pensé en su edad, los reinicios y la fecha en que le entregó Patricio la memoria (decidí así llamarle al cubo, y a Matías le causo gracia).
- Entonces, ¿Hace cuánto se grabó esto? - Quise saber.
- Pues mira, Patricio murió hace un año, lo que es una lástima porque hubo un tiempo en que creímos que ese me saje te lo daría a ti mismo. Pero llegó hace nueve, el mismo en que lo hizo.
- Entonces estamos en el año dos mil siento setenta y tres...- Dije titubeando.
- Bueno, eso podrías haberme preguntado.
Ciertamente lo pude haber hecho, pero estuvo bien hacerlo así, porque me ayudó a bajar un poco la presión de todo ese asunto.
- ¿Puedes mostrarme lo demás?
- Profecías -
Lo que escribiré a continuación son las revelaciones que me fueron entregadas la tarde del 21 de febrero del año 2313, presentadas de la misma forma, primero en orden por continente, por país y por año.