Para estos apartados, los previos al mensaje real, no quiero aportar tanto para que quien tenga estas líneas de frente no se desanime y haga pausa a la lectura, pero aun así debo hacer las anotaciones debidas para no dejar pasar la base del propósito.
Matías habló y lo cito textualmente, al pie de la letra con las señas en su forma de hablar.
- Patricio tenía treinta y dos años cuando llegó conmigo, o más bien, hasta aquí. Estaba desarreglado, cansado, con manchas de lodo y rastros de sangre en varias partes del cuerpo y la ropa, pero eso sí, con una fuerza desmedida que lo alentaba a no detenerse y sobretodo no soltar el paquete que cargaba en unas manos a todas luces lastimadas. - Pausa para inhalar con un toque de añoranza. - Como buen guardián, tomé un arma de las que siempre tengo a la mano, aunque no sea legal y me acerqué hasta ponerla en su cabeza, por la parte trasera, para que me gritara que no lo matará. Me rogaba llorando y aunque yo sabía cómo se las jugaban los que después me dijo que lo perseguían y bajo el peligro de que algo malo sucediera, la retiré poniéndolo de pie. - Otra pausa, pero esta vez la voz llevaba un tono de misericordia, casi lástima. - Esa noche fue la primera de muchas que pasamos aquí para platicar sobre todo y siempre algo distinto, pero también siempre sobre ti.
En ese momento me sentí con la libertad de preguntar por qué o para qué agregando que necesitaba saber cómo despertar, pero decidió ignorar.
- Desde muy joven, cómo me presumió bastante, fue un chico listo y aunque intentó hacer que le hicieran caso, no lo logró. Su trabajo entonces siempre lo hizo por cuenta propia, aunque no voy a decirte qué hacía ni como porque yo soy un simple hombre que ignora muchas cosas, aprendí a vivir al día y nunca tuve tiempo de prepararme. Algunos fuimos creados para servir, no para otra cosa.
- Me estoy desesperando. Dígame de una vez por todas que sucede. - Le pedí de nuevo, pero está vez dejé que mi enojo se mostrara.
- Patricio trabajo mucho tiempo con la junta general. Ahí hay tanta información como se puede haber y tienen disponible para algunos el conocimiento, pero lo usan para mal. Patricio estaba decidido a cambiar las cosas y volviendo al primer día, nunca olvidaré que me dijo que vendrías. Según él, al final del campo, casi donde termina la tierra que tengo bajo mi cargo, un hombre aparecería y debía traerlo hasta acá para que después de que dejara de tener miedo, le contara esto. Patricio tenía mucha fe en ti y dejó lo que voy a mostrarte.
Matías de levantó de su silla y de la misma caja que él aseguró era del mismo Patricio, saco un objeto en forma de cubo con una ranura en una de sus caras. Mientras le daba vueltas entre mis dedos, no le encontré parecido a nada y fue solo cuando el viejo me lo quito de las manos y lo coloco en una abertura de la mesa, que me di cuenta de que era un dispositivo de almacenamiento. Una imagen apagó el fuego y un hombre que apareció en ella dijo mi nombre.