Capítulo veintiuno Hoy era miércoles. Tenía Una duda enorme que me había estado rondando la mente por toda la noche. ¿Cómo es que una persona que te dice «No te vayas nunca» y después de una hora te grita que todo se acabó? O ¿Cómo puede decir una persona que nunca se irá y luego se aleja de ti como si no te conociera? Había intentado hablar dos veces con Alex hoy en el colegio y me había ignorado. Lo había llamado y me dio a la contestadora. Le mandé un mensaje diciéndole que su polo estaba acá y dijo que me lo quede porque si no él lo quemaría. Estaba deprimida, Tirada en mi cama embutiendo me de galletas con Nutella y otras con crema de maní...y crema de malvaviscos. Debía ir a comprar cosas para la despensa si no quería morir por sobredosis de azúcar. Podría volverme diabética

