Sétimo capítulo
Ayer por la noche había terminado de leer «Broken» un libro que Leila me recomendó y me había roto el corazón. Me la pase llorando y casi no dormí nada y es que ¿Cómo pueden hacer tan cruel el final? ¿Matar a su enamorado y su hermano?
Nunca antes había llorado tanto y el resultado de eso fueron enormes ojeras y ojos rojos e hinchados hoy por la mañana.
— ¡Leila, debes hacer algo! Tú eres la experta en maquillaje... ¡Debes saber que hacer!—Ella me miró con lastima y negó con la cabeza.
—La base y el correcto han ocultado las ojeras pero los ojos rojos e hinchados no se quitaran con maquillaje...puedes usar lentes de sol—Me coloqué unos lentes de sol y negué con la cabeza
—Ni siquiera hace calor—Grité y me quité los lentes— ¿Qué hago?
—Evita mirar a los ojos a las personas, tonta, y para la próxima no te quedes hasta las cuatro de la mañana leyendo—Leila golpeó mi cabeza y salió corriendo. Minutos después oí la puerta principal cerrarse y un auto arrancar.
Me deje mi cabello suelto para que caiga a cascadas por los lados y cubra mi rostro. Bajé y agarré una manzana para correr al auto de Daniel y subir.
— ¿Por qué estabas llorando?—Los ojos se me llenaron de lágrimas al recordar la muerte de los chicos.
— ¡No puedo creer que murieron!—Daniel comenzó a carcajearse y yo me hice la ofendida— ¡Fue un horrible final!
- Jamás entenderé porque lloras por personajes ficticios...No existen ¿Entiendes?—Le pegué en el hombro y me quité el cinturón en cuanto llegamos al colegio.
Avancé hasta el instituto y entré rápido a la clase. Mientras las horas pasaban se me cerraban los ojos de sueño... ¿Cómo la historia podía ser tan aburrida? Si bien al inicio quería saberlo todo sobre este país las cosas cambiaron Es decir, No digo que me aburra la historia, sino la clase.
En el almuerzo decidí ir a mi mesa solitaria ya que la cabeza me dolía. No comí nada y coloqué mis brazos sobre la mesa, apoyé mi cabeza tratando de dormir.
Sentí como unos labios besaban mi cabeza y luego alguien se sentaba a mi costado, No fue necesario levantar la cabeza para saber quién era; Alex.
—Copo de nieve... ¿Estás bien?—Negué con la cabeza. Había cogido un resfriado gracias a que dormir con la ventana abierta pero lo más gracioso es que ¡Yo jamás abrí la ventana! Pero amaneció abierta.
—Muero de frío—Susurré y sentí como sus brazos me envolvían...Me estaba abrazando.
— ¿Qué te pasó?—Me preguntó y yo me acerqué más a él para mantenerme más caliente.
—La ventana se abrió por la noche y cogí un resfrío—Alex beso nuevamente mi cabeza.
— ¿La ventana fue...abierta?—Asentí con la cabeza. Sabía lo que estaba pensando y eso también se me había ocurrido a mí...Esto podía ser obra del acosador anónimo.
—Estoy temblando de miedo porque un maldito loco puede haberse metido en mi cuarto por la noche...Por favor, no digas nada que me asuste más—Alex se quedó callado y apoyó su cabeza sobre la mía.
— ¿Por qué no le dices a Daniel?—Negué con la cabeza. Pasaron unos minutos más hasta que escuche unos risas de mujer cerca pero no le preste atención— ¿Hoy crees que puedas ir a mi pelea?
Me quedé callada. La última vez había jurado no volver a ir ni aunque mi vida dependiera de eso pero ahora...
— ¿Prometes que no te darán ni un solo golpe?—Levanté un poco mi cabeza y lo miré a los ojos.
—Ni uno solo si tú estás ahí—Asentí con la cabeza y él sonrió. Mi teléfono comenzó a sonar y fruncí el ceño, No solía recibir llamadas.
— ¡¿Papá?! —Pregunté emocionada, Hace mucho que no hablaba con él debido a su reciente salida de la ciudad por sus reuniones...ni siquiera sé porque nos mudamos si él seguía sin estar en casa.
—Brooklyn... ¿Cómo está Daniel? He llamado a su teléfono y no me ha contestado ¿Está cerca?—Mi emoción decayó en cuanto pronunció esas palabras ¿Por qué? ¿Por qué no podía preguntarme cómo estaba yo? Sabía que yo le recordaba a mamá y le dolía recordar a mamá ¡Pero yo no tenía la culpa de eso!
—Daniel esta...—Mi voz tembló y mis ojos se llenaron de lágrimas por lo que Alex frunció el ceño—Daniel está bien... ¿Me quieres decir algo...a mí?
—Lo siento pero me tengo que ir... ¿Estás segura que tu hermano no está por ahí? No importa...Adiós. —La llamada se cortó y yo me quede con el celular pegado al oído y una lagrima derramándose por mi ojo.
Quité el celular y lo bloqueé guardándolo en mi mochila pero antes le baje el volumen...Me hubiese gustado escuchar un «Te quiero hija» pero hace diez años que no me decía así.
— ¿Quién era?—Preguntó Alex tomando mi mano delicadamente. Negué con la cabeza mientras mi vista se centraba en Daniel...
—Era papá—Dije y una triste sonrisa se formó en mi cara mientras jugaba con el dobladillo de mi polo.
— ¿Qué pasó? ¿Está todo bien?—Mordí mi labio y asentí con la cabeza.
—Lo mismo de siempre—Susurré y miré nuevamente a Daniel—...Quería saber cómo estaba Daniel...Me llamó para saber cómo estaba Daniel.
— ¿Y qué más dijo?
—Nada más...Solo quería saber cómo estaba Daniel—Sonreí de lado y me giré para verlo— ¿A qué hora es la pelea? Estaré ahí sin falta.
Las horas pasan volando y ahora me encuentro en frente de mi ropero buscando que ponerme para ir a la pelea... ¿Debía vestirme como las chicas que paran allá?
¿Debía ponerme una falda tubo corta? ¿Un crop top MEGA corto? ¿Tacones agujas? ¿Maquillaje? ¿Sin bragas?
— ¡LEILA!—Grité a todo pulmón y salí corriendo hacia su cuarto—Leila...Leila necesito tu ayuda.
Ella levanto la mirada de su revista y me quedó mirando.
— ¿Qué pasa, Brook?—Se puso de pie y caminó hacia mí.
—Necesito que me ayudes a vestirme...Es urgente...pero no le puedes decir nada a Daniel ¿Entendido?—Leila cerró la puerta de su habitación y me miró con una sonrisa.
— ¿Es un chico cierto?—Mis mejillas se sonrojaron y no le respondí— ¡Es por un chico! Cuéntame de él ¿Es guapo? ¿Alto? ¿Me dirás algo?
—Es guapo y sí es alto...—Mis mejillas se calientan más—Pero él...¡Hace ejercicio! Sí, hace ejercicio y hoy me ha invitado a hacer ¿ejercicio?
—No sabes mentir Brook—Rodé los ojos y me cubrí la cara con su almohada
—Práctica boxeo y hoy me ha invitado a ir a una de sus peleas pero las chicas siempre van casi...con muy poca ropa y no sé cómo vestirme ¿y si le parezco muy aniñada? Debes ayudarme Leila...
Le puse un puchero y ella sonrió levantándose de la cama y caminando hacia su armario. Sin decir una palabra me tiró ropa a la cabeza y me mandó al baño a cambiarme.
Me di una ducha y amarré mi cabello para ponerme la ropa que me dio. Unos pantalones de cuero ajustados, Un polo n***o sin mangas y unas botas con tachuelas...Me mire al espejo y negué con la cabeza.
El pantalón marcaba mucho mis muslos y no me gustaba... ¡No me gustaba! Mis muslos eran anchos y usar pantalones ajustados no era una buena opción.
Salí del baño y entre al cuarto de Leila, Ella al verme se le iluminó el rostro y comenzó a dar saltitos.
— ¡Me acostaría contigo si fuese hombre...o lesbiana!
— ¿De qué hablas? Se me marcan muchos los anchos muslos y no me gusta...—Leila alzó una ceja y me miró.
—Mataría por tener tus piernas—Dijo y me dio una nalgada—Sequemos tu cabello y pongámosle un poco de Ondas.
Ella sacó su secadora y me secó el cabello y con ayuda de un cepillo le dio ondas a las puntas. Al final terminé vestida de n***o y con ondas en mi rubio cabello.
—No le diré nada a Daniel...pero déjame llevarte—Asentí con la cabeza y ambas bajamos las escaleras, Menos mal que las botas no eran con tacos.