QUEMADURAS

1105 Words
Mientras Frey habla algo personal con Hugo adentro de la bodega, Alonso y Jair, llegan adonde esta Ersaí, y Alonso al verlo así tan cansado, le pregunta: — ¿Estás bien? — Si, sí, yo tengo que irme acostumbrando a esto. Jair le expresa a Ersaí: — Vamos a una cafetería que hay aquí cerca, y comemos algo ante que llegue el otro camión. — Buena idea, pero, ¿si alcanzaremos a comer algo? ¿No es mejor terminar con el camión que viene y después salir? Jair mira a Alonso, y luego le responde a Ersaí: — Comemos algo rápido y nos venimos. De inmediato, Alonso les dice a los dos: — El camión no demora en llegar, y es mejor terminar el trabajo, y luego se puede ir a comer algo, viene un carro para cargarlo de piñas, y no hay la cantidad de piñas como la otra vez, creo que podemos terminar rápido. Ersaí mira a Alonso, y le expresa: — Vaya, no te ves corpulento, pero tienes bastante fuerza, y no teves tan cansado que digamos. — Es que me acostumbré a hacer mucha fuerza. Luego de unos minutos, el camión llega para llevarse las piñas, y Ersaí junto a los demás, logran meter todas las frutas al nuevo camión... Exhausto, Ersaí se alegra de a ver acabado. Cuando Frey le dice: — Ya te iras acostumbrando a esto. — Espero que rápido, porque siento que no puedo más. Alonso se sonríe al igual que Frey y Jair, y le expresa Alonso a Ersaí: — Te entendemos, ahora sí, vamos a descansar y comer en la cafetería. — Bueno. Todos se van a la cafetería y comen algo y comparten en ese lugar, para después esperar otra carga... 5:40 pm, Ersaí llega al barrio donde vive con muchos dolores de espalda, y cuando llega al andén de la casa de su tía, Filomena sale de la casa a comprar algo de la tienda, y lo ve así, y le pregunta: — Vecino, ¿qué le sucedió? Ersaí mira a la vecina antes de sacar las llaves de la casa, y le responde: — Unos dolores en la espalda. — Yo tengo algo para que se echen la espalda. — No, tranquila, no se preocupe. — Pero... yo lo veo mal. En seguida, Ersaí y Filomena ve que llega un hombre a la casa de Lucrecia. Cuando Ersaí mira a la vecina, diciéndole: — Gracias vecina, pero este dolor ahora se me quita. — ¿Seguro? — Si. En ese momento, Alfredo; esposo de Filomena, llega junto a su hijo en un carro particular. Cuando Filomena le dice a Ersaí: — Llego mi hijo Justin de vacaciones, ya te lo presento. Ersaí queriendo entrar a la casa para descansar de su espalda, y luego preparar algo de comida por el hambre que tiene, espera a que Alfredo y Justin se bajen del carro, para luego saludarlos. Filomena aprovecha el momento para presentar a Ersaí su hijo de catorce años, diciéndole: — Este es mi hijo Justin. Ersaí extiende su mano derecha hacia Justin, diciéndole: — Mucho gusto, yo soy Ersaí. Justin no quiere darle la mano a Ersaí. Cuando al mismo tiempo Filomena y Alfredo le dicen a su hijo: — ¡NO SEAS GROSERO! Justin termina saludando a Ersaí, y este se despide de los vecinos, y entra rápidamente a la casa. Cuando Alfredo y Filomena regañan duramente a Justin... Ersaí siente un descanso al entrar a la casa, que primero se tira en el sofá para descansar su espalda... Luego de diez minutos recostado y quejándose de dolor en el sofá, Ersaí se va para su habitación y se baña de nuevo con el agua de la pila. Después de unos minutos, Ersaí se prepara para cocinar, pero se encuentra de nuevo sin agua limpia, y decide esta vez ir a casa de su vecina del lado derecho a pedirle agua, y Filomena amablemente le da bastante agua, como para dos días... Ersaí le agradece a Alfredo y a Filomena, y entra a su casa para preparar un arroz, y a volver a fritar carne o fritar huevos, porque no sabe hacer otra cosa. Parado viendo la carne y los huevos, Ersaí dice: — Fritemos de nuevo carne, y los huevos para desayunar, si, así haré... De inmediato, Ersaí arregla la carne, y luego lava el arroz, para después ponerlo a cocinar. Y todavía se sigue quejando del dolor de espalda que lo acosa... Luego de eso, Ersaí coge la misma paila que fritó la primera vez la carne, y la pone en otra boquilla, y espera a que caliente el aceite, para poder echar la carne que arregló cuidadosamente... Viendo que el aceite está muy caliente, Ersaí echa la carne a la paila. Cuando escucha que tocan la puerta, y decide ir hasta la puerta a ver quién es... En ese instante, Ersaí abre la puerta, pero no ve a nadie, y dice: — Puede ser que yo me haiga imaginado que tocaban la puerta. Ersaí cierra la puerta, y se va directamente a la cocina, pero este no ve que el frasco de aceite se había caído cuando fue de prisa a ver la puerta, y lo pisa. Y se va de frente hacia la paila con el aceite hirviendo, pero antes de que su rostro caiga en la paila, Ersaí pone sus dos manos en el aceite, y se le queman las dos manos. Cayendo la paila al piso y al lado él. Tremendamente asustado y con mucho dolor, Ersaí logra salirse de la cocina arrastras, y grita del dolor que siente. Haciendo que algunos vecinos se alerten... En ese momento, Ersaí se arrastra hasta la sala, y deja de gritar, y ve sus dos manos, las cuales están quemadas por el aceite, y se priva... Alfredo y Filomena son los primeros en llegar a la puerta de la casa de Ersaí a tocar. Justin se asoma al andén, pero sus padres lo hacen entrar a la casa, porque no saben con que se van a encontrar en la casa de Ersaí. También Lucrecia y un hombre desconocido salen a mirar que fueron esos gritos, y preguntan a donde fueron. Cuando Alfredo le dice a Lucrecia: — Los gritos fueron de aquí. Ersaí sigue en la sala privado y los vecinos llaman a la puerta, pero al ver que no hay respuesta, el hombre desconocido que estaba con Lucrecia, le dice a Alfredo: — Entremos por los pisos de arriba, quien sabe le haya pasado algo a la persona que vive aquí. — Si, es buena idea...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD