La noche había caído sobre el territorio Summer como un manto pesado de terciopelo n***o, salpicado de estrellas que parecían más cercanas de lo habitual. La entrada principal a la cueva —un arco natural de roca erosionada por siglos de viento y lluvia, flanqueado por antorchas que ardían con fuego azul changer— estaba custodiada por dos lobos en forma humana: Chambers, uno de los tenientes de Viktor, alto y de hombros anchos, con el cabello rapado y una cicatriz que le cruzaba la mejilla izquierda, dándole un aspecto más recio; y otro soldado silencioso cuyo nombre nadie mencionaba en voz alta. Viktor esperaba de pie en el centro del arco, brazos cruzados, expresión seria. Savage estaba a su lado, pero no como siempre: inmóvil, con la mirada fija en el sendero oscuro que bajaba de la mon

