Capítulo 11. El bebé

860 Words

Aya estaba de nuevo en su departamento de Baja California, dos semanas después del funeral de Ariel. El silencio era ensordecedor. La cama parecía inmensa. Cada noche se despertaba llorando, extendiendo la mano hacia el lado vacío donde Ariel solía dormir. Sus dedos acariciaban la almohada fría, buscando el calor que ya nunca volvería. “Ariel…”, susurraba contra la tela, como si él pudiera responder. Luego se encogía sobre sí misma y lloraba hasta quedarse sin lágrimas, hasta que el amanecer la encontraba exhausta y vacía. Dejó de dar clases en la universidad. No podía mirar a sus alumnos sin quebrarse. Cada vez que veía a una pareja joven caminando de la mano por el campus, sentía que el mundo se burlaba de ella. La directora le dijo que se tomara todo el tiempo que necesitara. Aya nunc

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