24

1261 Words
Che, mientras el sol bajaba en el horizonte, la mansión quedaba en modo chill-out total. Después de un día de joda y unión, nos juntamos Isabella, Alexander, David y Emilia en la sala de estar para organizar la tarde de cosecha y crecimiento. La sala de estar, con sus sillones cómodos y ventanas gigantes que daban a los jardines, era el spot ideal para nuestras movidas. Nos sentamos alrededor de una mesa baja, donde teníamos mapas y planes para la próxima etapa de la movida en la mansión. Isabella, mirando los jardines desde la ventana, arrancó, "Celebramos con la comunidad, pero no podemos olvidar nutrir y hacer crecer este lugar. La tarde es la oportunidad ideal para plantar nuevas semillas." Alexander, chequeando los mapas, asintió, "La mansión es como un campo fértil, no solo para la historia sino también para la movida ecológica. Podemos meter prácticas sostenibles y crear lugares llenos de vida." Decidimos poner toda la tarde en armar un jardín comunitario en los terrenos de la mansión. Invitamos a los vecinos a meter mano en la plantación de flores, hierbas y verduras. David tiró, "Podemos darles parcelas a las familias para que se manden a cuidar y cultivar. Va a ser un proyecto que no solo va a poner lindo el jardín, sino que también va a hacer que la comunidad se sume." Emilia, con toda la pila, sumó, "Y podríamos organizar unos talleres de jardinería. Llamar a unos expertos para que tiren data sobre el cultivo sustentable y la importancia de cuidar el ambiente." Mientras nos poníamos manos a la obra en los jardines, compartíamos anécdotas y experiencias con los vecinos. La tarde se llenó de risas, charlas y la buena onda de ver cómo el jardín comunitario cobraba vida. La mansión, rodeada de la movida en la tarde, se convertía en el punto de encuentro donde la conexión con la tierra se mezclaba con la conexión entre la gente. David, viendo cómo los pibes ayudaban con la plantación, comentó, "Este jardín va a ser el recuerdo tangible de nuestra movida en equipo. Cada planta es el esfuerzo conjunto de la comunidad por hacer crecer algo copado." Isabella, con una plantita en la mano, tiró, "Así como estas plantas van a crecer y florecer, también lo va a hacer nuestra conexión con la comunidad. La mansión se está volviendo un hogar en el sentido más profundo, donde cada uno pone su granito para la movida colectiva." A medida que la tarde avanzaba, decidimos armar un mercado de agricultores en los jardines. Invitamos a los agricultores locales a tirar sus productos frescos y a los artesanos a mostrar sus creaciones. La mansión quedó impregnada con los olores tentadores de la comida fresca y la buena onda de un mercado comunitario. Emilia, paseándose por los puestos, tiró, "Esto podría ser un evento fijo. No solo apoyaría a los agricultores locales, sino que también haría de la mansión un punto de encuentro para la comunidad." La tarde terminó con una cena al aire libre, donde todos compartimos los frutos de nuestro laburo en el jardín y nos clavamos las delicias del mercado de agricultores. La mansión, iluminada por la luz suave de las velas, resonaba con la satisfacción de una tarde dedicada al crecimiento y la buena onda comunitaria. En la terraza, con un último brindis, Isabella soltó, "Esta tarde nos recordó que la mansión es mucho más que paredes viejas. Es un espacio que siempre está evolucionando, alimentado por la conexión y el compromiso de la comunidad." Alexander, viendo el jardín bajo la luz de la luna, sumó, "Cada planta que plantamos y cada charla que tuvimos hoy suman a la historia en expansión de la mansión. Estamos escribiendo un capítulo donde la movida ecológica y la conexión con la tierra son partes esenciales de nuestra historia." Cerramos el día con la certeza de que la mansión, ahora con nuevos toques de crecimiento y sustentabilidad, esperaba el próximo día con la promesa de más historias para contar y más lazos para fortalecer. Che, la mansión, con toda la calma de la noche, se mandó un cambio total con luces suaves y estrellas en el cielo. Después de laburar en el jardín, nos juntamos Isabella, Alexander, David y Emilia en la biblioteca para pegarnos una noche de luz y reflexión. La biblioteca, con libros por todos lados y las lámparas tirando una luz copada, era el lugar perfecto para ponernos a pensar. Nos acomodamos en los sillones, rodeados de toda la data acumulada a lo largo de los años. Isabella, mirando por la ventana los jardines iluminados, largó, "Mandamos fruta en los jardines, pero también creamos conexiones más fuertes con la comunidad. Ahora es el momento de reflotar lo que logramos y pensar en lo que todavía podemos hacer." Alexander, hojeando un libro viejo, sumó, "La mansión la remó desde el día uno, y nosotros también crecimos con ella. Cada paso acá es un paso hacia una comunidad más fuerte y conectada." La movida de la noche fue planificar eventos futuros para estrechar la relación entre la mansión y la comunidad. David tiró la idea de armar un programa de mentoría, donde los residentes de la mansión se asociarían con gente de la comunidad para compartir habilidades y experiencias. Emilia, revisando papeles viejos, largó, "Podríamos meter eventos temáticos que celebren la diversidad de la comunidad. La idea es que la mansión sea un lugar donde todos puedan tirar ideas y ser parte de la joda." En la movida de tirar ideas para el futuro, decidieron armar un comité de eventos comunitarios con representantes tanto de la mansión como de la comunidad. Isabella mandó, "Queremos que cada evento sea real y muestre la posta de nuestra comunidad. Este comité va a ser el puente que conecta nuestras visiones y experiencias." De ahí pasaron a hablar de programas culturales con artistas y creadores locales. Alexander propuso, "Podríamos darles lugar a artistas para que laburen en la mansión y compartan sus movidas creativas con la comunidad. Queremos que la mansión sea un espacio que inspire y aporte al arte local." La noche avanzó con la mansión tranquila, pero las cabezas de Isabella, Alexander, David y Emilia explotaban de ideas y proyectos copados. La cereza del postre fue armar un evento de poesía en la terraza, donde la comunidad se juntaría para compartir sus movidas artísticas. Emilia, re emocionada, comentó, "La poesía es un viaje hermoso para unir a la gente. Podríamos invitar a residentes y gente de la comunidad a tirar unos versos que reflejen sus experiencias y sueños." La terraza quedó con luces parpadeantes y la poesía flotando en el aire. La mansión, con su historia pesada y sus planes para el futuro, se convirtió en un lugar donde las palabras y las emociones se mezclaban en una joda poética. Después del evento, Isabella, Alexander, David y Emilia se mandaron a la terraza para pensar en la noche de luz y reflexión. Isabella, mirando las estrellas, comentó, "Cada luz que brilla en la mansión y en la comunidad es como una estrella que suma a nuestra historia compartida." Alexander, viendo la mansión iluminada, sumó, "La mansión fue testigo de cómo la remamos, pero también nos mandó para adelante con un futuro lleno de vibras. Cada paso acá aporta a una historia que sigue creciendo." Se fueron a descansar, sabiendo que la mansión, iluminada por la comunidad y los proyectos futuros, estaba lista para el próximo día con la promesa de más conexiones y capítulos nuevos para agregar a la movida que nunca para.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD