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1202 Words
Mirá, el sol se mandó en el horizonte, pintando el cielo con colores copados y anunciando un día lleno de oportunidades recién salidas del horno. Después de chamuyar y planear toda la noche, Isabella, Alexander, David y Emilia se juntaron en el comedor para el desayuno, re manija para poner en marcha las ideas que se les ocurrieron en la noche de luz y reflexión. El comedor, al palo de luz matutina, era el lugar ideal para arrancar el día. Nos sentamos a la mesa, donde esperaban frutas frescas, tortas y café que te volaba la peluca. Isabella, con una sonrisa, tiró, "Hoy es un día lleno de oportunidades. Las ideas que tiramos anoche pueden ser la posta para fortalecer la conexión entre la mansión y la comunidad." Alexander, sirviéndose un café bien cargado, asintió, "Cada amanecer nos da la chance de hacer crecer y mejorar nuestra visión. Sigamos construyendo puentes entre el pasado y el futuro de la mansión." La movida era dedicar el día a poner en marcha los proyectos que habían planeado la noche anterior. Empezaron armando el comité de eventos comunitarios, juntando representantes de la mansión y de la comunidad para charlar ideas y armar una estrategia. Isabella largó, "Este comité va a ser el motor de nuestra colaboración. Juntos, vamos a crear eventos que reflejen la riqueza de nuestra comunidad." Mientras el comité se ponía las pilas, Emilia se mandó a crear programas culturales con artistas locales. Habló con creadores de la zona para ver qué onda con colaboraciones y residencias artísticas en la mansión. David, por su lado, empezó a hablar con docentes para armar programas educativos que unieran más a la mansión con las escuelas locales. A la tarde, la plana mayor se reunió para pensar en un mercado de agricultores que iban a mandar mensualmente en los jardines de la mansión. Invitaron a agricultores y artesanos locales para que se sumaran al evento, que no solo iba a tener productos frescos, sino que también iba a ser el punto de encuentro de la comunidad. Mientras organizaban todo, se les ocurrió la idea de meter talleres y demostraciones durante el mercado. Isabella tiró, "Podríamos hacer talleres sobre sostenibilidad, arte y cultura. Queremos que este mercado sea una experiencia completa para todos." La mansión se llenó de acción. La sala de música estaba a full con ensayos de artistas locales que se estaban preparando para romperla en futuras actuaciones. La sala de recepciones se convirtió en el cuartel general, donde el comité de eventos comunitarios discutía las próximas jugadas. Cuando caía el sol, cerraron el día con una cena comunitaria en los jardines. Invitaron a gente destacada, artistas y agricultores para compartir una comida festiva. La mansión, iluminada por luces piolas y la luz de la luna, se transformó en el escenario de un encuentro donde la comunidad celebraba todo lo que se podía lograr juntos. Durante la cena, Isabella propuso un brindis, "A la comunidad que estamos armando a puro laburo. Que cada proyecto y evento sea un recordatorio de la conexión y el compromiso que tenemos con la mansión y entre nosotros." Los vasos se alzaron en un brindis que retumbó, marcando el final de un día de acción y trabajo en equipo. La mansión, ahora repleta de proyectos y actividades nuevas, estaba lista para encarar el próximo día con la certeza de que cada laburo iba a sumar a un futuro donde la comunidad y la mansión iban a estar más unidas que nunca. ¡Vamos, que se viene algo grande! ? Che, el sol estaba en todo lo alto cuando Isabella, Alexander, David y Emilia, junto con toda la banda que se copó y se sumó a la movida, se juntaron en los jardines de la mansión para un almuerzo y fiestón comunitario. Los jardines, con mesas llenas de onda y sombrillas, eran el lugar ideal para esta juntada. La comida se olía de lejos, y la música en vivo con las risas creaban un ambiente de fiesta total. Isabella, con una sonrisa de oreja a oreja, largó, "Hoy la rompemos no solo con los proyectos que arrancamos, sino también con la fuerza de nuestra banda. Cada uno acá suma para la historia que estamos armando juntos." Alexander, fichando a su alrededor, tiró, "La mansión se volvió el punto de encuentro para todos nosotros. Este almuerzo es un símbolo de la conexión que armamos y de la celebración de nuestras juntadas." La movida era dedicar el almuerzo a actividades que fueran a tono con la onda de la mansión y la comunidad. Nos sentamos en mesas comunitarias, donde nos mezclamos todos para charlar y ponerla al día. Emilia, a cargo de la expo de arte local, tiró, "Cada obra de arte tiene su historia. Estamos creando un espacio donde la creatividad la rompe y se comparte entre todos." Al mismo tiempo, David armó un espacio educativo con charlas sobre sostenibilidad, historia local y cultura. Los pibes se mandaron con actividades educativas, mientras los grandes aprovechaban el conocimiento de la mansión y la comunidad. La tarde fue puro rock, con música y baile a cargo de artistas locales que la rompieron en el escenario. La sala de música, ahora una especie de central cultural siempre con algo pasando, resonaba con aplausos y gritos. Después del show, Isabella propuso un brindis, "A la diversidad de talento que hay en nuestra banda. Que cada acto artístico y cada logro nos motive a seguir creciendo todos juntos." La fiesta siguió con la apertura oficial del mercado de agricultores mensual. Agricultores locales mostraron productos frescos, artesanos expusieron sus creaciones, y la banda se metió de lleno en el mercado. David, mirando todo, tiró, "Este mercado va más allá de comprar comida. Es prueba de la colaboración entre la mansión y la banda, donde cada uno aporta a la historia que estamos construyendo." Isabella, con el comité de eventos comunitarios, anunció futuras jugadas y eventos para seguir estrechando lazos entre la mansión y la banda. Tiraron ideas para programas educativos, residencias artísticas y juntadas culturales seguidas. La tarde terminó con una puesta en escena en los jardines, donde miembros de la banda participaron en la representación de historias locales. La mansión, con luces parpadeantes y la luna de testigo, se transformó en un escenario donde las historias de la banda se mezclaban con la historia de la mansión. En la terraza, cuando la noche caía, Isabella, Alexander, David y Emilia se juntaron para recapitular sobre el almuerzo y fiestón comunitario. Alexander, mirando los jardines, tiró, "Cada risa, cada historia compartida, nos dice que la mansión es el hogar de todos nosotros." Emilia, viendo las luces en los jardines, sumó, "Estamos construyendo un lugar donde la comunidad y la mansión se bancan a full. Cada evento es una oportunidad para reforzar nuestros lazos y festejar lo distintos que somos." Cerraron la noche con la promesa de seguir laburando juntos para que la mansión sea un lugar más copado y piola. La mansión, ahora llena de la buena onda de la celebración comunitaria, estaba lista para encarar el próximo día con la certeza de que cada paso fortalecía la conexión entre el pasado y el futuro. ¡Vamo' arriba! ?
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