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610 Words
**Capítulo 43: Tarde de Pura Onda y Seguimos Explorando** La tarde se estiraba sobre la mansión y los jardines, llevando la buena onda de la celebración matutina. Isabella, Alexander, David y Emilia, con la banda que seguía enganchada explorando las nuevas movidas, nos juntamos en la sala de estar para pasar una tarde de puro encuentro y seguir explorando. La sala de estar, con la luz de la tarde dándole ese toque copado, era el lugar ideal para la reunión. Nos acomodamos en los sillones, rodeados por la buena onda del momento. Isabella, con una mirada pensativa, arrancó, "La mañana fue para compartir nuestras nuevas ideas con la banda, pero la tarde es el momento para ir más profundo en las conexiones y seguir descubriendo juntos." Alexander, dándole el ok, sumó, "Cada paso que pegamos es como una invitación a la banda para que se mande más. Sigamos construyendo puentes entre la mansión y la gente que la rompe." Decidimos meterle a actividades que la rompieran para fortalecer aún más los lazos comunitarios y que los residentes y la banda participen activamente en la construcción de nuestra historia compartida. Emilia tiró la idea de hacer un programa de intercambio de habilidades, donde cada uno le enseñe al otro lo que la mueve. Desde cocinar hasta talleres de arte, la tarde se llenó de oportunidades para aprender y compartir. David, encargado del asunto, dijo, "Este programa de intercambio de habilidades no solo va a hacer más fuertes nuestras conexiones, sino que también va a mostrar la diversidad de talentos que la banda tiene." Mientras las movidas de intercambio de habilidades estaban en marcha, surgió la idea de organizar una feria comunitaria mensual. La feria iba a mostrar lo que la banda produce y ofrece, creando un espacio para que todos se banquen mutuamente. La tarde avanzó con la mansión a puro movimiento y risas. La sala de música se convirtió en un escenario improvisado donde residentes y la banda compartieron su onda en una variedad de actuaciones. Desde música hasta poesía, cada expresión artística le dio más vida a la tarde. Mientras tanto, los jardines fueron el epicentro de juegos y actividades para chicos y grandes. Desde carreras de sacos hasta puestos de manualidades, la tarde fue una fiesta de diversión y participación comunitaria. Decidimos armar una ceremonia para reconocer a los que la rompieron en las actividades de la tarde. La sala de recepciones se transformó en el lugar donde la banda expresó su agradecimiento y aprecio. Emilia, tomando la posta, tiró, "Cada uno de ustedes le puso onda a esta tarde. Estamos construyendo una comunidad donde cada uno aporta lo suyo y se celebra." Después de la ceremonia, nos fuimos a la terraza para disfrutar del atardecer sobre los jardines a puro movimiento. Isabella, mirando la mansión iluminada por la luz del atardecer, comentó, "Cada tarde como esta nos acerca más a nuestra visión de una comunidad unida y activa. Cada risa y cada momento compartido es un paso hacia adelante." Alexander, viendo el atardecer, sumó, "Estamos escribiendo nuestra historia, y cada tarde es una página llena de momentos que definen quiénes somos como comunidad." Decidimos cerrar la tarde con un brindis en la terraza, agradeciendo por la participación activa y la buena onda que la banda aportó a las nuevas movidas. Cada vaso arriba era una señal de unidad y la promesa de más días copados por venir. Mientras nos retirábamos para descansar, sabíamos que la mansión, ahora llena de risas y nuevas conexiones, estaba ready para el próximo día con la certeza de que cada paso dado sumaba para construir una comunidad más fuerte y unida. ??
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