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La noche caía sobre la mansión, trayendo esa tranquilidad después de un día lleno de cosas. Isabella, Alexander, David y Emilia, más los que se sumaron a la tarde de unión, nos juntamos en la biblioteca para una noche de reflexión y charlas profundas. La biblioteca, con sus luces piolas y la luna colándose por las ventanas, era el lugar ideal para boludear un rato. Nos sentamos alrededor de la mesa, con cuadernos y lápices listos para tirar ideas y pensamientos. Isabella, mirando por la ventana hacia los jardines en modo tranquilidad, arrancó, "La noche nos da la chance de mirar para atrás en el día y meterle a esos lazos que armamos. Cada risa y cada charla nos acerca más a la comunidad que queremos." Alexander, con cara de estar pensando en la vida, sumó, "Cada cosa que hicimos hoy fue un recordatorio de lo copada y variada que es nuestra banda. La noche es el momento para valorar esas conexiones y pensar en cómo seguimos creciendo juntos." Nos pusimos a hablar de la movida y planificar qué más podíamos hacer para que la mansión y la comunidad sigan creciendo. Cada uno tiró sus ideas sobre las actividades de la tarde y cómo podríamos mejorar y expandir las nuevas movidas. Emilia, con su cuaderno a mano, dijo, "Vimos la buena onda y emoción de la banda hoy. ¿Cómo la seguimos rompiendo para que las movidas sean más inclusivas y duraderas?" David, revisando los planes, tiró, "La mansión siempre está cambiando, pero hay que asegurarse de que cada paso que demos esté en sintonía con lo que la banda quiere. La noche es un buen momento para pensar para dónde vamos." La charla nos llevó a la idea de armar eventos culturales mensuales, donde mostraríamos la diversidad de la banda a través de shows, exposiciones y festejos. También planeamos cómo hacer que los residentes se sumen más a las decisiones comunitarias, para que todos tengan su chance de opinar. La noche se fue en pura charla y planeo. Decidimos armar un comité de participación comunitaria con residentes y miembros de la banda para que todos puedan tirar ideas y decidir juntos. Después de la movida de planificación, nos mandamos a dar una vuelta por los jardines, que estaban a puro brillo de la luna. Cada paso era una chance para fortalecer los lazos y pensar en cómo la mansión evoluciona como un lugar para la banda. Isabella, mirando las estrellas, tiró, "Cada estrella es como un sueño que tiramos. Estamos escribiendo nuestra historia y la noche nos invita a soñar en grande y seguir construyendo juntos." Alexander, relajado en la tranquilidad de la noche, sumó, "La mansión no es solo un lugar físico, es un reflejo de la banda que la forma. Cada noche como esta nos acerca más a la visión que compartimos." Cerramos la noche a puro agradecimiento, valorando la banda que armamos y los lazos que se hicieron fuertes. La mansión, ahora en la quietud de la noche, estaba ready para el próximo día con la promesa de más charlas compartidas, más conexiones profundas y más capítulos que sumar a la historia que vamos construyendo juntos. ¡Bien ahí, banda! ??
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