Si fuera un poco más valiente, ¿Podría vivir sin él?

2062 Words
Aun podía escuchar su voz susurrando por los pasillos, aun podía sentir su olor a cigarrillos flotando sobre mí. Podía escuchar el sonido de sus pasos al acercarse y ver la línea fría en que se había convertido su sonrisa. Podía incluso oír su silencio, su caótico silencio que me hacía temblar… el vacío que su presencia me dejo y que creí había olvidado por completo con el paso de los días, de las noches… Mi madre. - “Déjalo hacer lo que quiera contigo, por favor… o él lo hará conmigo… solo déjalo” esas fueron sus palabras mientras limpiaba mis lágrimas, mientras miraba mi cuerpo cubierto de sangre… Y lo dejé, dejé que él me lastimara durante mucho tiempo incluso ahora, esa es toda la historia – susurré la taza de café tembló en mis manos y su contenido se derramo por un costado manchando el mantel azul, Aki solo miro la ventana por un largo rato, afuera la noche seguía cayendo hermosa y fría, demasiado fría. Espere en silencio también, al final no tenia mas palabras para aquello. Observe a Aki en su lugar, sus finos rasgos, sus labios… sus ojos color miel… sus mejillas pálidas salpicadas de rubor… - ¿Por qué lo hiciste? – preguntó de pronto, sus ojos estaban llenos de lagrimas y ahora fue él quien presiono la taza de café entre sus manos con fuerza, me encogí de hombros y fue mi turno de mirar la noche caer por la ventana. - Tenía 8 años cuando ocurrió. No entendí lo que sucedió o por qué sucedió. No entendí porque ella no lo detuvo o porqué con el paso de los años yo no lo detuve. Lo siento, yo… nunca, nunca creí que podría encontrar algo mejor – las manos de Aki buscaron las mías con desesperación y las presionaron con fuerza, me miró y un suspiro tembloroso escapó de sus labios, yo aparté una de mis manos y acaricié su mejilla. - Incluso cuando me conociste, Vitya, ¿creías eso? - Aki, por favor. - Dímelo, ¿lo creías? – preguntó con insistencia, su mirada se clavó en la mía, las lagrimas siguieron cayendo por sus mejillas, verlo de esa manera rompía parte de mí, la rompía de forma dolorosa y lenta. - No. Yo… yo traté de ocultarlo, Aki, teníamos 12 años, creí que… pensé que podrías llegar a odiarme, que sentirías asco por mí, de lo que hacía… Pensé que podrías dejarme… - Lamento haberme ido, Vitya. Pero jamás sentiría asco por ti – y sus labios se presionaron con los míos. --- Podía escuchar su voz llamando mi nombre en la oscuridad, sus gemidos suaves contra mi piel… el temblor de sus labios buscando los míos con desesperación. El rubor subiendo con gracia por su cuerpo. Me aferré a su mano con fuerza y volví a mirarlo, respiraba con dificultad; esperé un poco acariciando suavemente su rostro con mis manos, lo escuché preguntar de nuevo. - ¿Te irás conmigo? - Si me pierdo a mí mismo. Si algún día necesito tu amor… si necesito tu ayuda, ¿tú, me rescatarías? ¿tú, podrías rescatarme? - Te rescataría, Vitya… moriría por ti de ser necesario… Te prometo que lo haría – besé una vez más sus labios y él se aferró a mí con fuerza. --- Me fui de casa con Aki esa noche. Me fui de casa llevando conmigo esa horrible historia de mi vida, los golpes… los gritos… el odio hacia mi padre, hacia mí y un pequeño y difuso recuerdo de mi madre… Me fui de casa de mano de Aki, con la hermosa sonrisa de Aki a mi lado… con la promesa de que estaríamos juntos siempre. Subimos a un tren y su madre y mi padre fueron olvidados el tiempo suficiente. ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ [Algunos años después] ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ Como toda historia de invierno fue fría, fue dolorosa… muy dolorosa. Nos dejó sin palabras, sin muchas opciones, sin nada para elegir. ¿Aki y yo? ¿siempre fue así? ¿Tal vez fue su olor, su pasado, mi pasado? ¿Las noches que había pasado a su lado? ¿El sabor de su piel en mis labios? ¿El miedo que teníamos a perdernos en la oscuridad? ¿A estar solos? No lo sé. En algún momento comenzó a doler más de lo esperado. En algún momento de los años juntos todo empezó a cambiar, él, yo… ambos. Nos perdimos. Con el tiempo, Aki por fin soltó mi mano. Aki me dejo ahí observando lo que hacía. Observando cómo noche a noche me reemplazaba por otros labios, en otra cama, con alguien más. Y sí, a él ni siquiera le importó verme llorar, gritar o sufrir… Aki, sin embargo, lo disfrutó. Aki disfrutó destrozando mi corazón día tras día luego de haberme amado, de haberme hecho huir de mi vida… De creer en él. Él no estaba enamorado de mí. Aki se enamoró de una parte importante de mí, la misma parte que mi padre había atormentado por años. Él estaba enamorado de mi fragilidad, de mi capacidad para complacer a otros sin decir nada en absoluto, sin importar si dolía. Él se enamoró de mi debilidad, y solo de eso; él quizá jamás me vio del todo. Probablemente solo fui una mancha borrosa y gris en la cuál él puso su deseo y sus pensamientos oscuros. Fui tal vez, solo su capricho. Sin embargo, yo lo amaba… yo lo amé de verdad y fue ese amor el que terminó por destruirme, pedazo a pedazo, día tras día. Pero, pero yo solo seguí sin más. Estuve dispuesto a dar mi vida por él. A sacrificar mi felicidad por la suya. Él no se enamoró de mí, o tal vez lo hizo en el principio de esta historia, tal vez en algún momento del frío invierno, con el paso de las estaciones en nuestra ventana, pudo amarme como decían sus labios. Quise creerlo porque no podía simplemente pensar que todo aquello, que la espera por él no significó nada. Que mis lagrimas no significaron nada en su vida. Con el paso de los años lo vi dejar de sonreír, su amor por mí se hizo demasiado frágil, efímero y eventualmente fui yo quien cargo con el amor de ambos, porque yo aun no podía soltar su mano, yo no podía hacerlo de la forma en que él lo hizo… con el tiempo sería capaz de hacerlo, ahora mismo no podía vivir sin él. Aki siguió avanzando, fui yo quien comenzó a quedarse atrás, bajo esas altas paredes blancas, bajo lagrimas que para él ya no significaban mucho; recordando nuestra promesa de estar siempre juntos. Lo amé sin esperar mucho a cambio… Fue ese amor lo que me hizo no querer dejarlo, fue el verlo irse de mí hacía tantos años lo que ahora me hacía quedarme a su lado, aunque doliera, aunque aquello de nuestro amor comenzara a pesar en mis hombros. --- Aki me destrozo pieza por pieza, momento a momento… ¿Cómo debía sentirme después de perder a la persona que había amado por tanto tiempo? ¿Qué debía pensar o hacer para sentir algo? ¿dolor, tristeza, miedo? Sin embargo, sentí soledad y asco de nuevo. Mucho asco. ¿Qué era lo que se supone debería de sentir? …Él, simplemente me había dejado fuera de su vida aun cuando estaba a su lado. Después de un tiempo quise sentirme triste, quise sentir alguna otra cosa que me llenara de dolor o lágrimas, pero, solo fue rabia, demasiada rabia hacia él, por dejarme ahí de nuevo con mi miserable vida, con los recuerdos y fragmentos dolorosos que me atormentaban todavía… lo odié y me odié por depender de él por tanto tiempo. Maldición. --- Aki comenzó a aprovecharse de la forma en que resistía todo lo que sucedía por estar con él… Aki se aprovecho de eso y yo lo permití. Quise dejarlo, quise irme y dejarlo de una vez, cuando volvía a casa con el olor de otra persona en su piel, con el sabor de los labios de otra persona en los suyos, cuando me llamaba con otro nombre… cuando lo observaba hacerse daño a sí mismo y culparme por ello. Quise irme. Quise dejarlo solo y apartarme, quise muchas cosas durante ese tiempo… no hice ninguna de ellas. Lo amaba. Y el amor que sentía por él me hizo mirarlo un día y aceptar que todo aquello era normal, que todo lo que él hacía estaba bien. Al final, Aki era lo único que yo tenía y yo era lo que Aki tenía también. Éramos familia. Me arrastró a su vida entonces, y no dije nada. Me callé y lo acepté por estar con él, porque a pesar de todo aun no podía saltarlo e irme. --- No fue tan extraño. Estaba acostumbrado desde siempre a lidiar con otras personas; personas que pagaban por mí, por mi cuerpo… Fingí que todo aquello era como esos años en los que me había vendido durante tantas noches, tantos días, pero luego el asco volvió. El asco de volver a lo mismo, de volver de lo que había escapado y de lo que había huido. El asco y miedo de acostarme con personas que no conocía, que me veían como basura, como alguien con quien satisfacer sus deseos sin mirar lo que aquello podía causar en mí. Luego de todas sus palabras, luego de que me sacara del mundo en el que mi padre se aprovechaba de mí… Aki me arrastrara consigo a algo peor y eso me golpeó, me golpeo muy fuerte pero, de alguna manera deje que eso se escapara entre mis dedos, deje que las lágrimas cayeran y después de eso, lo superé de nuevo, por él, por Aki, por complacerlo y tenerlo a mi lado. No pensé mucho en ello, nunca pensé que dolería tanto recordarlo, pero lo hace. --- A los 23 años Aki y yo seguíamos juntos, nuestra vida había cambiado demasiado... Él comenzó a amarme de esa manera tierna en que lo hacía cuando éramos más jóvenes y eso me asustaba, eso siempre me asustaba, porque entonces todo eso comenzaba a parecer una broma, una maldita broma de su parte. Nuestra vida... Nuestra vida se había derrumbado lentamente, habíamos terminado por arruinarlo todo... Todo sucedió deprisa, sin darme ningún momento para pensar en qué rayos hacíamos... ahora solo estaba bien... Aki comenzó a depender de mí de nuevo, de pasar las noches conmigo y con alguien más... yo lo dejé, ya no me importaba mucho, estaba bien amando y teniendo a Aki de esa manera... --- - Hueles bien, Vitya - susurró en ese momento, hundió el rostro en mi cuello e inhalo con fuerza, yo simplemente lo dejé, se movió inquieto sobre mi regazo y yo lo miré, sus ojos color miel algo turbios me regresaron la mirada y sonrió. Aún amaba esa sonrisa, sin embargo, me había hecho demasiado daño... me había hecho sufrir más de lo que en algún momento creí que podría ser posible. Estar con él en ocasiones parecía un error, en ocasiones estaba mal... muy mal. - ¿Harías algo por mí? - preguntó sus labios rosaron con suavidad los míos, luego me besó. En ocasiones solía ser tan encantador que quería salir de ahí. - ¿Qué? - movió sus caderas suavemente contra mí, yo simplemente lo miré esperando a que dijera algo, él sonrió de nuevo. - Dime que me amas y mírame a los ojos - susurró, cerré los ojos y suspiré. A veces dolía que fuera de esa manera, a veces dolía que ni siquiera viera lo mucho que me dañaba oírlo hablar de esa manera cuando él mismo había dicho que me amaba en el pasado y ahora simplemente lo había olvidado. Me tragué mi odio por permitir aquello, me tragué mis lágrimas y solo miré su semblante sonriente. Sus manos se presionaron contra mis mejillas con fuerza, las aparté suavemente de mí en silencio. Si tan solo pudiera dejarlo ir... Dejarlo ir... Si fuera un poco más valiente. ¿Podría vivir sin él?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD