XXV

1679 Words
La noche había transcurrido como un abrir y cerrar de ojos, los tres muchachos estaban tan cansados que sus ojos se cerraban, se habían tomado un descanso de media hora para reposar sus pesados parpados, ya no podían más. Por unos 20 minutos decidieron en un común acuerdo un respiro. Laura se echó en la parte trasera del vehiculo llevando sus manos al rostro, por otro lado, Pedro pegó su cara al volante exhausto, y Susie al vidrio del asiento del copiloto. Oh si, fueron exactamente 20 minutos cuando unos rayitos de sol iluminaron el rostro de la pelirroja, su teléfono sonaba, era Holly quien la llamaba. Acto seguido, hizo un mohin con su boca quitandose la baba que se había desbordado por un lado de su cara. Escuchó el fuerte gruñido de pedro al roncar, parecía un leon o un animal salvaje del bosque. Le dió una mirada rápida a Laura y esta se movió cambiándo de postura. El teléfono seguía sonando, por un momento, Susie se planteó el contestar o no, y después de pensarlo por un segundo, decidió que era mejor atender a su hermana o la estaría llamando todo el santo día. Se bajó del auto y apretó el botón de contestar. A través del auricular, escuchó una voz angustiosa, con una mezcla de alegría. Sin duda, había ocurrido algo, percibía a su hermana sofocada. Susie suspiró al escucharla a través del auricular. Holly le había contado que vió a alguien, a alguien muy peligroso para ellas y tenían que hacer algo para mantenerse lejos, Susie no comprendió la urgencia que recitaba la voz de Holly, pensó que estaba exagerando, ya que no le había revelado el nombre de aquel presunto peligro. A Holly preguntarle a Susie su estado y el como estaba, no dudó en mentirle, no quería involucrarla en este asunto para que se pudiera concentrar en su trabajo, al fin y al cabo, faltaba 1 día para que llegara. —¿Vendras pronto?—su palabra salió como una niña cuando sus padres estaban lejos. Se denotaba en su voz que la extrañaba, y con honestidad, Susie la echaba de menos. —Si. Iré en tú cumpleaños—se escuchó una risa. Y la chica fue consciente de que el día que anónimo le había dado era su cumpleaños, en ese día podía ocurrir dos cosas: ser asesinada, o suicidarse. Abrió los ojos de par en par cuando por fin se dió cuenta donde estaban ubicados, el vivo recuerdo de hace dos años atrás fue como una película que pasaba por su cabeza. Su corazón se aceleró tanto que podía percibirlo hasta en su garganta. Sin planearlo, estaban en la entrada del bosque. Un flashback cruzó por su mente, eran fantasmas, pero tan reales que podía sentir, percibir los sentimientos de ese instante. Se vió asimisma, junto a Laura, Jeremy, Hanna y Pedro. El grupo de amigos llevaban a un hombre amordazado, con una capucha gris hasta la entrada. Estaban discutiendo y hablando todos a la misma vez sobre la lección que le darían, aún ese sujeto se encontraba inconsciente, Jeremy lo había dormido bien, de manera que cuando fuera consciente de lo ocurrido pudiera recibir su lección, sin embargo, ese hombre nunca salió del bosque. Se despidió de Holly con voz temblorosa, y al colgar el auricular corrió hacia el auto. Primero, tocó la ventanilla de Pedro, y él se sobresaltó en gran manera, tanto que su corazón no dejaba de latir como si tuviera una taquicardia. —¿¡Que carajos Susie!?—vociferó, llevándose su mano izquierda al corazón para calmarlo un poco. —¿Sabes donde estamos?—preguntó. Pedro hizo un esfuerzo por mirar desde el auto hasta que salió del mismo y se dió cuenta del lugar, sus recuerdo al igual que a Susie lo invadieron y por alguna razón ambos tuvieron la misma corazonada. —Noo, Hanna no es tan estupida como para volver ahi—dijo Pedro en negación. Susie lo miró entre lágrimas. —Es el único lugar donde hemos estado todos reunidos, y no hemos buscado. Pedro se rió con amargura. —No creo que este allí, prometimos nunca más volver. ¡Lo sabes Susie! no iré hasta allá de nuevo, no señor—se cruzó de brazos, apoyando su espalda en la puerta del coche, negándose a la posibilidad de que Hanna estuviera en ese maldito lugar. —Tenemos que ir...—dijo Susie con una voz suave. Acto seguido, fue a la parte trasera, abriendo la puerta para despertar a Laura tocándole con fuerza los hombros. Laura se quejó frotándose los ojos. —¡Tenemos que seguir buscando!—declaró Susie mirando hacia el bosque. Pedro seguía negando con la cabeza. Finalmente cuando Laura salió del auto bostezó estirando los brazos hacia arriba, aún sentía el cansancio en todo su cuerpo, era como si le hubiesen dado una paliza. —¿A donde buscaremos?—formuló con otro bostezo. —Al bosque...—soltó Susie paseando su mirada entre Pedro y su amiga, que ambos tenían un semblante horrible. Pedro estaba despeinado, con lagañas en los ojos, y ojeras bajo sus párpados. A Laura el maquillaje se le había corrido, el n***o de sus ojos estaba por toda su cara, en especial, habían formado dos círculos grandísimos como si le fuesen dado un puñetazo en cada lado. Susie no se había visto en el espejo, no obstante, pensaba que su apariencia era igual que el de esos dos. —¿Enloqueciste Susie?—peló los ojos Laura—. Prometimos nunca más regresar a ese lugar. —Es el único lugar donde nos puede llevar a Hanna. —¿Como lo sabes?, hay miles de sitios donde podemos aún ir. —Entra en razón Susie—repuso Pedro con una voz renuente. —Se qué está allí, no se, lo siento en mi corazón—dijo Susie con la voz entre cortada.. Todos se quedaron mirando guardando silencio, sopesando la idea de que volverían a pisar aquella cabaña. —Hanna no estaría ahí Susie, no lo creo que se atreviera a venir—agregó Laura, mirando los árboles. —No lo sabremos si no entramos y revisamos—los miró a ambos con angustia—. ¡Por favor chicos!... solo por un momento, revisamos y si no está, lo dejaremos, por favor—ahora las lágrimas estaban a flor de piel. En su corazón, Susie sabia que algo de allí los llevaría a Hanna. Laura se le quedó mirando analizando sus suplicas, no estaba del todo convencida, sin embargo, al ver a Susie tan afligida, decidió apuntarse a volver a esa cabaña. Soltó un largo suspiro frotándose la frente. —Bien... iré—finalmente dijo. A Susie se le escapó una risita de medio lado entre las lágrimas. —Gracias—farfulló un poco aliviada. Pedro seguía renuente, volteando a todos lados, observando el bosque, cruzado de brazos. Estaba reacio, no obstante, cuando Laura aceptó, no tuvo más remedio que acompañarlas a ambas. —Esta bien...—murmuró entre dientes—. Solo veremos y nos largamos, y nunca más pisaremos ese lugar ¿okey?—señaló a Susie con dedo acusador. Susie asintió secándose las lágrimas. —Okey—musitó. —Bueno, deja de ser llorona, me duele la cabeza y eso me fastidia—manifestó Pedro, llevando sus dedos a las cienes que con impaciencia se las masajeaba cerrando sus ojos lentamente. Asimismo, los tres jóvenes se aventuraron a ingresar al bosque después de haber cerrado el coche. Al poner un pies en la nieve del mismo, en lo lúgubre de ese lugar, no pudo evitar tener recuerdos de hace dos años, eran pequeños episodios que la seguían en cada paso que acentuaban. Estaban los cinco, Jeremy y Pedro cargaban al profesor a medida que las tres chicas apresuraban el paso. En ese tiempo Hanna se había cortado el pelo, y tenía el flequillo. Laura, tenía el pelo hasta el culo, y Susie se peinaba de medio lado. Llevaban ropa deportiva, hacía semanas que habían planeado su venganza. El profesor Fisher iba desmayado, con los brazos a cada lado por el inmenso sendero de la muerte. Susie no estaba convencida, pero le haría pagar al profesor Fisher lo que le hizo en ese salón de clase, le daría un buen puñetazo entre las bolas, y le quemaría el pene, así más nunca volvería a tocar a ninguna adolescente como ella. En cambio sus amigos eran solidos en la tortura que le harían al profesor Fisher. Cada paso que Susie daba, era el vivo recuerdo de aquel día. Su estómago se contrajo de un leve dolor, se llevó su mano a el lugar donde le dolía y inspiró hondo cuando llegaron a la cabaña abandonada, la misma que Pedro había visto cuando fue a cazar con su padre. Podemos llevarlo a una cabaña abandonada que vi en el bosque, así ese hijo de perra recibirá su lección... Las palabras de Pedro resonaban en la mente de Susie como un eco. ¡Quiero que sufra! Ahora era su voz la que la atormentaba. Los tres se quedaron inmóviles ante la cabaña que tenían frente a ellos como si la presencia de ese lugar les hiciera daño. Sopesaron unas cuantas miradas de aprobación hasta que Susie fue la primera en dar el primer paso. Subió el escalón de aquella cabaña vieja, luego el segundo, y el tercero, hasta colocar la mano en el pomo. Acto seguido, Laura y Pedro se encontraban detrás de ella, y después de otra larga mirada, abrió la puerta Acontinuacion, Susie ahogó una exclamación cuando lo primero que vió fue a Emily inmovil en la cabaña, estaba pegada a la pared como si estar así fuera su lugar de refugio, puso un pies dentro y al girar la cabeza fue cuando la visualizó. El cuerpo de Hanna lleno de serpientes. Volvió a mirar a Emily ... Emily la miraba a ella ¿Ella era la asesina? ☆☆☆☆ Leo sus comentarios... ¿qué opinan de este capítulo?
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