Capítulo 1 Aria POV
Nunca pensé que tendría que comprar una entrada para ver a Derek cantar nuestra canción con otra mujer.
La invitación a Escenario Aurora seguía en mi celular desde que Bianca me la envió.
Será emocionante cantar junto a Derek esa canción que ustedes creían que los haría famosos. Espero que vengas.
Debí ignorarla, pero terminé llamándola.
—Claro que iré —le dije.
—Me sorprende. Pensé que sería demasiado incómodo para ti.
—No tengo por qué sentirme incómoda.
—Tienes razón. Además, habrá representantes de Vértice Records. Quizá consigas una oportunidad, aunque sea entre el público.
Sabía dónde golpearme. El contrato con Vértice Records había sido el sueño de Derek y mío desde la preparatoria. No era una disquera internacional, pero sí lo bastante reconocida como para impulsar cantantes nuevos en festivales, estaciones de radio y plataformas importantes de la región.
—No necesito buscar oportunidades ahí —respondí—. Iré acompañada por alguien con conexiones mucho más importantes.
—¿Alguien del medio?
Miré mi habitación vacía.
—Sí.
La mentira habría quedado entre nosotras si Bianca no la hubiera contado. Dos días después, antiguos compañeros y músicos locales ya esperaban verme aparecer con aquel supuesto hombre influyente.
Llegar sola sería darle exactamente lo que quería.
Por eso contraté a un actor de una agencia para eventos privados. Solo pedí que fuera elegante, seguro y convincente. La mujer que me atendió aseguró que llegaría directamente a Éclipse Royale y entendería la situación en cuanto yo me acercara a él.
Ahora, frente a la entrada del club, me parecía la peor idea de mi vida.
Éclipse Royale estaba lleno. Cantantes, conocidos y personas interesadas en acercarse a Vértice Records conversaban cerca del escenario. Entregué mi invitación y entré antes de arrepentirme.
Cuando vi el logotipo de la disquera, recordé a Derek y a mí en el salón de música de la preparatoria, escribiendo canciones después de clases.
—Cuando firmemos nuestro primer contrato, tendrás que admitir que soy la estrella del dueto —me había dicho una tarde.
—Cuando aprendas a seguir el ritmo, quizá.
Él me besó y yo creí que nuestros planes eran promesas.
—Aria.
Chloe, una antigua amiga de la preparatoria, se acercó con una copa en la mano.
—De verdad viniste.
—No iba a esconderme.
—¿Y tu acompañante?
Sentí el estómago apretarse.
—Está por llegar.
—Bianca ha hablado mucho de él. Todos quieren conocerlo.
—Bianca siempre habla demasiado.
—Al menos en estamos de acuerdo.
Me giré. Derek estaba junto a Bianca. Tenía la misma expresión incómoda que ponía cuando no quería enfrentar las consecuencias de algo. Bianca, sonrió como si aquella noche le perteneciera.
—Aria, qué gusto que aceptaras mi invitación —dijo.
—No habría querido perderme la presentación.
—Será especial. Sé que esa canción significa mucho para ti.
—Bianca, basta —intervino Derek.
—¿Qué? Solo intento ser amable. —Volvió a mirarme—. Espero que no te moleste escucharla con otra voz. Derek piensa que conmigo tiene la fuerza que antes le faltaba.
Lo miré a él.
—¿Eso piensas?
Derek bajó la voz.
—No quiero discutir aquí.
—Tranquilo. Yo tampoco vine por ti. Esa canción también yo la compuse.
La sonrisa de Bianca se endureció.
—Claro. Viniste con tu hombre importante. ¿Dónde está?
Miré hacia la entrada. El actor debía haber llegado hacía varios minutos.
—Se retrasó. Estará aquí pronto.
—Entiendo —respondió Bianca, sin ocultar que no me creía—. Sería una pena que no existiera.
Aquellas palabras me devolvieron al pequeño estudio donde Derek y yo ensayábamos. El día que llevé una nueva parte de nuestra canción y lo encontré besando a Bianca.
—Aria, no quería que lo supieras así —dijo Derek, separándose de ella.
—¿Desde cuándo?
—Las cosas cambiaron. Tú tienes talento, pero Bianca sabe llamar la atención. Sabe vender una imagen.
—¿Y por eso me engañaste?
—No intento justificarlo. Solo estoy siendo honesto.
Bianca se acomodó junto a él.
—Tú eres demasiado correcta, Aria. Demasiado predecible. Derek necesita a alguien que pueda destacar.
Lo peor no fue perderlo. Fue comprender que también se llevaba el sueño que habíamos construido juntos.
—¿Estás bien? —preguntó Chloe.
Volví al presente.
—Sí.
Era mentira. El actor no llegaba, Bianca estaba a punto de descubrirme y Derek seguía allí, callado, permitiendo que ella hiciera todo el daño.
Entonces vi entrar a un hombre solo.
Vestía un traje oscuro y caminaba con seguridad. Parecía buscar a alguien.
La agencia había cumplido.
—Disculpen —murmuré.
Fui hacia él antes de que alguien pudiera detenerme. Al llegar, apoyé una mano en su brazo.
—Llegas tarde.
El desconocido me miró.
—¿Perdón?
—No tenemos tiempo. Necesito que hagas exactamente lo que te contrataron para hacer.
—¿Y qué se supone que me contrataron para hacer?
Se me secó la garganta. Quizá la agencia no le había explicado lo suficiente.
—Interpretar al hombre importante que prometí traer. La mujer del vestido n***o que me robo a mi novio y se quedó con mi lugar en esta competencia está esperando que yo quede como una mentirosa. Solo necesito que parezca que tienes contactos en el mundo de la música y que estás interesado en mí.
Él miró hacia Bianca. Después, sonrió.
—Puedo hacer eso.
Solté el aire.
—Gracias. Soy Aria.
—Matthew.
Me ofreció el brazo con tanta naturalidad que por un momento olvidé que estaba pagando por aquella actuación.
Regresamos con los demás.
—Bianca, Derek, él es Matthew.
Bianca perdió la sonrisa.
—¿Mattew?
— Lockwood —dijo Matthew.
Derek y Bianca lo miraron incrédulos.
Yo sonreí, sin saber que el hombre que estaba a mi lado era a alguien capaz de decidir si Derek y Bianca tendrían futuro en él mundo artístico.