Por aquel entonces, yo estaba en medio de una complicada situación familiar, así que me aferré tanto a él, que cualquier excusa era válida para defender lo que teníamos, y, en una de esas decidí a escondidas de David, llamar a su padre el señor Federico, quien me había dado su número de teléfono y pedirle que me diera información de David y me ayudara a mejorar nuestra relación... sin dejar de advertirle que eso se debía quedar entre los dos, pues sabía que al enterarse David, pondría fin a la relación.
FEDERICO: Julieta, es un placer escucharte, cómo estás?
- Señor Federico, el placer es mío… estoy muy bien y usted, su familia?
FEDERICO: Muy bien, estamos llegando de Cancún, un poco bronceados por el sol pero bien. Cuéntame, a que debo el honor de tu llamada?
- Señor Federico, me da un poco de vergüenza decirle esto, pero necesito su ayuda por favor, yo amo a su hijo, pero últimamente nuestra relación ha sido difícil, la distancia nos está matando, para mí es difícil viajar constantemente a Bogotá y estoy notando que él ha perdido el interés en la relación, ayúdeme por favor, hable con él se lo pido como un favor.
FEDERICO: Lamento escuchar eso, tú me caes muy bien porque sacaste a mi hijo de la depresión que le causó su ruptura con la anterior novia, yo se que él te quiere. Ten por seguro que te voy a ayudar.
Dicho eso, colgamos el teléfono y algo de esperanza nace en mi interior, Cielos, si tan solo pudiese encontrar un empleo en su ciudad para estar mas cerca de él, creo que con eso bastaría para que florezca nuestro amor.
Pasaron dos maravillosos meses en los que las videollamadas no se hacían esperar, sexo telefónico y videos calientes, sin tocarnos podíamos sentir esa conexión con nuestros cuerpos que es difícil de sentir con cualquiera. Sentada en la oficina miro mi teléfono y de repente siento la necesidad de llamar al señor Federico solo para saludar y al hacerlo me llevé una gran sorpresa.
El padre de David ha regresado a Medellin en plan de negocios y me dice que está hospedado en un importante hotel de la ciudad y que regresa al día siguiente.
-Señor Federico- Digo sin preámbulo, -Como está?
FEDERICO: Hola Julieta, justo estaba pensando en ti. Estoy en Medellin, llegué anoche.
-Wao, que sorpresa, cree que nos podamos ver?, lo invito a un café.
FEDERICO: Claro que sí, qué te parece mañana a las 11 am en el salón platinum del hotel?
-Claro que sí, ahí estaré – Añado.
Cuelgo el teléfono e inmediatamente me dirijo hacia un centro comercial cercano para comprarle un presente a David y enviárselo a través de su padre argumentando que el encuentro fue casual, aunque no tengo idea de como hacer para no levantar sospechas con David por mi encuentro con su padre, ya encontraré una excusa para hacerlo.
Así se me ocurre enviarle una canasta con su cerveza favorita, una loción costosa y unos chocolates, le diré que en el restaurante al que fui a almorzar vi a su padre y lo saludé y me dijo que regresaría al día siguiente por si quería enviarle algo a David.
Al día siguiente salgo de la oficina para el hotel donde tengo una cita con mi suegro y me encuentro con que él se encuentra en una reunión de negocios de la que sale para atender mi visita, razón por la cual le entrego el presente y me despido no sin antes advertir que queda comprometido a tomarse un café conmigo en su siguiente visita a la ciudad.
DAVID:
Estoy tan metido de cabeza en mis proyectos que a duras penas me queda tiempo de acordarme de Julieta, ya estoy aburrido de esa relación netamente telefónica, me gusta, es agradable conversar con ella pero ni siquiera me permitió hacerle el amor cuando estuve en Medellín. como puedo sentirme enamorado de alguien que ni siquiera me permitió tocarla, me encendió rápidamente con sus besos y hasta me corrí cuando me hizo sexo oral, el mejor que me habían hecho en mi vida, pero cuando llegó el momento de hacerlo, sintió miedo y empezó a llorar como niña chiquita y a decir que la iba a dejar embarazada a pesar de que tenía puesto ya el condón, entonces nada pasó.
Necesito una mujer de verdad que pueda tocar, besar, follarmela cuando quiera porque soy un hombre y esas cosas nos hacen falta, no una niña romántica y tímida.
De pronto suena mi teléfono y es ella Julieta, me ha dejado un sin número de mensajes y ahora llama.
Julieta: Hola amor divino, como estás? Estaba preocupada sin saber de ti yo…
Antes de que termine de hablar la interrumpo. –Julieta, necesitamos hablar, no estoy enamorado de ti, me cansé de esto que tenemos a distancia, debemos terminar aquí, no pienso seguir soportando estar con alguien que no está presente, con quien no puedo hacer planes normales de novios… ir a cine, salir de paseo, por Dios, ni siquiera sé como eres de amante, no sé si nos llevaríamos bien en ese aspecto. Además por qué carajos tienes que hablar con mi padre de nosotros, dime... por qué lo llamaste cuando ya te había advertido que no lo hicieras...
JULIETA: Yo, solo pensé que como tu padre estaba en la ciudad podría enviarte algo, te extraño, te amo y esa fue la manera que vi de demostrártelo.
- Pero esa no es la forma, no hagas eso con mi familia, yo nunca llamo a tus padres. Mira, esto no está funcionando, ya no te amo.
JULIETA: Te pedí que me tuvieras paciencia un poco más, estoy buscando empleo en Bogotá para hacer todo eso, y respecto a la intimidad, yo tampoco sé como sería de amante porque nunca he tenido sexo con nadie.
-Lo sé, pero algún día debes dejar ese temor a perder tu virginidad. Quedemos como amigos, tu ni siquiera muestras ganas de venir a verme y yo ya cumplí viajando a verte a Medellín, lo recuerdas?
JULIETA: Si viajo reconsiderarás tu decisión?
-Viaja para Bogotá y veremos.