Observo las luces de la ciudad mientras el auto va en movimiento e intento con todo mi ser ignorar a la persona que está a mi lado. Me negué, por supuesto que me negué a que me lleve a mi casa, pero la maldita lluvia parecía no querer parar y los taxis estaban con demoras, así que, no me quedo más opción que aceptar su ¨amabilidad¨. - ¿Por qué no te agrado? – rompe el silencio y maldigo para mis adentro. - ¿Disculpa? - Solo… no entiendo que fue lo que hice para… - ¿No sabes? Por dios, me juzgas por mi decisión y no solo eso, hablaste con Megan de mi abuela y de mi enfermedad ¿entiendes la gravedad del asunto? - ¿Qué? Yo no… - ¡Ay, por favor! ¿Cómo es que la niña sabe de mi difunta abuela? ¿¡O de mi maldita enfermedad!? - No tengo idea, pe

