La luz del sol se colaba por la ventana, pero esta era suave, no era tan molesta como las demás veces. Sentía su abrazo alrededor de mi cintura, uniéndome a él. La calidez de su cuerpo contra él mío se sentía muy bien. Me entraban ganas de no levantarme y quedarme entre sus brazos. Con cuidado me voltee, quedado de frente a él. Su cabello tenía un aspecto oscuros, n***o, aunque delante de los rayos del sol no lucia así, si no de un castaño muy oscuro. Lo acaricie con delicadeza, era tan suave, con esas leves ondulaciones, su cabello tenía brillo. Y sus pestañas, éstas si son negras y, largas. Note sus labios curvar una pequeña sonrisa. — Buenos días — Sonreí. — Buenos días — murmuro. Sus ojos se abrieron lentamente, dejándome ver ese color gris que ahora lucía un poco oscuro. — ¿

