Utilice un vestido morado oscuro, un poco ajustado, iba hasta mis rodillas, unas zapatillas de tacos negras. Aplique solo un poco de maquillaje, delineador, máscara de pestañas, y un brillo labial. Una vez estuve lista salí de mi habitación, iba a ver como iba Sebastian. Cruce la puerta. Llevaba un pantalón Jean con una camisa azul oscuro y, sus zapatos de vestir. Estaba intentando abrochar los botones. Me acerqué a ayudarlo — Que guapo esta mi príncipe — lo alage. Sus mejillas se tiñeron de un color rojizo. — Mamá — murmuro con media sonrisa. Deje un beso en sus mejillas. Encuanto termine de abricharle la camisa, fue a peinarse, echando su cabello, luciendo aun más guapo. — ¿No te quieres casar conmigo Sebas? — le propuse con una sonrisa. — Pero eres mi mamá. — Dejaré de serlo

