"Escuchó a una niña llorar... De nuevo sus gritos me atormentan, no puedo siquiera pensar con el ruido que hay a mi alrededor, es como un taladro que atraviesa mi cabeza lentamente ¡No puedo detenerlo!
— ¡Ya basta! — Mi grito desesperado parece conseguir el silencio que tanto necesito.
Pero el alivio desaparece al instante, pues frente a mi veo a aquella niña... No la reconozco, pero de solo verla mi estómago se revuelve y siento mis piernas tan débiles que temo caerme en cualquier momento. Todo a mí alrededor se oscurece haciéndome casi imposible ver, pero aun así puedo observar como unos brazos toman a aquella niña y le apuntan con un arma al cuello.
— ¡No! — Gritó pero no puedo alcanzar sus manitas — ¡Huye! ¡Corre al barco! — Le gritó sin saber por qué.
No comprendo las palabras que salen de mi boca ¿Por qué la aliento a correr? ¿Qué barco? Ni yo entiendo lo que digo.
Pero no puedo seguir desvariando pues los gritos regresan y esta vez veo a Alizée ser llevada por esos hombres.
—Maldita mocosa — Escuchó detrás de mí.
Mi piel se eriza y siento que no respiro pero aun así me giro lo más rápido posible, ese hombre está detrás de mí y no tarda en atraparme también. Estoy tan aterrada que no puedo evitar gritar."
— ¡Eva despierta! — Escuchó gritar a su tía.
Su cuerpo estaba cubierto de un espantoso sudor frió llenándola de esa sensación que le erizaba la piel. Observó el lugar aterrada esperando que esos hombres aparecieran en cualquier momento, estaba en su habitación sin embargo no recordaba cómo llegó allí... En realidad no recordaba mucho de la noche anterior, no recordaba haber llegado a casa siquiera.
— ¿Estás bien? — Preguntó Irina con preocupación. — Fue solo una pesadilla cariño.
— Una pesadilla... — Repitió ella algo desorientada. — Solo una pesadilla... Parecía tan real. — Susurró abrazándose a sí misma.
— Lo sé linda... Pero fue solo un mal sueño, estas a salvo aquí. — Le tranquilizó su tía acariciando su cabello.
— ¿Donde está Alizée? ¿Está bien? — Preguntó Eva, le aterraba pensar que se la hubiesen llevado.
— Esta bien, esta abajo desayunando. — Le tranquilizó Irina. — Ve a darte un baño y baja a comer algo. Yo ya me encargue de todo, llamé a la policía y esos hombres ahora están tras las rejas. Fue solo un susto. — Explicó ella.
Eva asintió un poco más tranquila, el saber que esos hombres estaban encerrados y no podrían hacerles daño era como un soplo de brisa fresca. Se levantó de la cama algo tambaleante pero aun así rechazo la ayuda de Irina... No quería ser tan inútil, salió de la habitación y entro al baño. Necesitaba una ducha fría.
Irisa se quedo sola en la habitación y luego de asegurarse de que Eva ya no podía escucharla tomó el celular y le marcó a Axel.
— ¿Que averiguaste? — Preguntó en cuanto él contestó el teléfono.
— Debería regañarte por cómo me hablas... Pero esto es más importante. Estos tipos no son maleantes comunes, ocultaron muy bien sus huellas, estuve toda la noche intentando encontrarlos. — Se quejó él mientras le escuchaba teclear en su computadora — El sistema de cámaras está totalmente corrupto, las cámaras del cine, las tiendas e incluso las de transito. Fue una locura encontrar algo. Da gracias al cielo que las chicas corrieron lejos y una cámara pudo captarlos.
— Axel, al punto.
— Bien, bien... Identifiqué a uno de ellos. Belmont Feraud, ex soldado de las Fuerzas Armadas Francesas, le dieron de baja por mal comportamiento, ha expresado su enorme desagrado por la política y la autoridad miles de veces; incluso fue arrestado hace dos años por lanzarle una piedra a un candidato a la presidencia... Una verdadera joyita. Escapó de prisión hace seis meses y no se sabía nada de él hasta ahora. Aun no encontré nada del otro, el asqueroso no tiene nada distintivo que podamos usar para encontrarlo.
— ¿Tienen alguna relación con nosotros? — Preguntó ella con seriedad.
— No... Es imposible, no hay nada que nos indique que conocían a Sebastián.
Él también había luchado mucho para que su pasado no regresara y volviera a engullirlo en ese ciclo suicida...
— Entonces el objetivo no era Eva... Era Alizée — Murmuró Irina pensando en todas las posibilidades. — Con esto es suficiente Axel. Gracias. Envíame todo lo que encuentres a mi computadora.
Irina pronto escuchó a su hermano suspirar y apretó el celular con fuerza, sabía que esos resoplidos significaban que algo no le gustaba. Y creía saber lo que era...
— ¿Que harás? — Preguntó él preocupado.
— Lo necesario. Intentaron lastimar a Eva...
Pero Irina no pudo seguir hablando pues Axel comenzó a quejarse advirtiéndole una y otra vez sobre las cosas sucedidas en el pasado, cosas que ella intentaba olvidar. Sabía muy bien que el hombre vivía aterrado de su pasado, la muerte de sus hermanos se convirtió en una cicatriz imposible de sanar y ahora ambos debían lidiar con el pánico de perder a algún m*****o de su familia.
— Irina para. Ahora tienen una nueva vida, te costó mucho cambiar... Recuerda que esto es como una adicción. — Le advirtió él.
— Tranquilízate, Eva no sabrá nada. Puedo ser una sombra y lo sabes. Su vida seguirá siendo lo más normal posible. Es mi deber protegerla.
— Y el mío también. Somos familia Irina y sabes que daría mi vida por ayudarlas, pero estas exagerando... Te arrepentirás como la última vez.
— Cállate — Murmuró Irina apretando los dientes... No quería recordar y él se empeñaba en hacerle recordar cada vez que hablaban. Quería mucho a su hermano pero nunca esperó que tras su escape hace tantos años, él se empeñase en “ayudarla” por la fuerza — Solo cállate Axel... Ten mantendré informado.
Irina colgó con una gran molestia oprimiéndole el pecho, cuanto desearía poder olvidar tantas cosas que aun le hacían daño. Había aprendido a superar muchas cosas de su pasado, pero algunas de ellas aun le causaban pesadillas en las noches e incluso le generaban ansiedad de solo pensarlo.
Cuanto hubiese deseado que Liam estuviese allí…
Eva salió de la ducha un poco más tranquila, adoraba esa sensación del agua fría despertándola. Era como si el agua se llevara todas esas sensaciones desagradables y pensamientos horribles.
No tardó en observar que su tía seguía en su habitación, Irina estaba sentada en su cama y apretaba el celular con fuerza en su mano mientras observaba hacia la ventana... Estaba muy tensa, pero aun así prefirió no acercarse, sabía que su tía muchas veces fingía una sonrisa ante ella para no preocuparla. Supuso que estaría frustrada por lo sucedido la noche anterior, y que aquello le afectaba horriblemente por su extremo instinto sobreprotector. Así que prefirió no preguntar. Bajo intentando concentrar su mente en otra cosa, pero en cuanto vio a Alizée todo fue en vano. Su amiga se le lanzó encima y la abrazó con fuerza.
— ¡Eva! ¿Estas bien? ¡Me asustaste mucho! Ay no sabes cuánto miedo pase. — Chilló ella aturdiéndola.
— Estoy bien ¿Y tú? — Murmuró algo desorientada.
— Gracias a ti sí. Solo tengo estas marcas... — Explicó mostrándole su brazo amoratado. Alizée tenía un enorme moretón en el brazo donde aquel hombre la había agarrado. No pudo evitar pensar lo que les hubiesen hecho si las atrapaban. — Pero tú de verdad me asustaste, parecías poseída o algo.
Eva entonces la observo confundida, no recordaba casi nada y las palabras de su amiga no hacían más que confundirla.
— ¿Poseída? ¿De qué hablas?
— Si, si. Fue un gran susto el que nos llevamos y tú te quedaste como en otro mundo. Tu tía dijo que estaban en shock. Fue muy raro. — Comentó ella de forma acelerada. — Pero bueno ahora al menos estamos bien. Anoche llamé a mi padre y él dijo que se encargaría de todo, eran unos hombres locos que secuestran a las personas para pedir dinero por ellas. Pero ahora ya están en prisión, aunque a mí me da mucho miedo ahora salir a la calle ¡Fue aterrador!
Su amiga no paraba de hablar, supuso que sería una sobrecarga de adrenalina o algo parecido... Había experimentado cosas similares cuando había hecho cosas "arriesgadas". Dejó que su amiga siguiera hablando pues sabía que debía dejarla desahogarse, aunque en realidad ella no paraba de pensar en sus palabras ¿Por qué no recordaba nada? Y sobre todo ¿Qué era eso de que estaba en shock?