— Entonces ¿Me dejas ir? — Preguntó Eva haciendo uso de sus más adorables ojos de cachorrito.
— A ver si entendí. Quieres ir al cine para acompañar a tu amiga que esta perdidamente enamorada de un chico ¿Y tú solo quieres ir para darle apoyo? — Preguntó Irina dejando el saco de box a un lado.
— Si... — Murmuró ella. Dicho así sonaba un poco absurdo.
— Sabes querida sobrina la mayoría de las personas van al cine a ver una película — Se burló Irina. — Estas loca.
— Aprendí de la mejor.
Pero su broma le salió cara, pues Irina en venganza tomó la botella de agua y le arrojó todo su contenido empapándola por completo. Definitivamente su tía podía ser tan madura como una señora de ochenta años y tan valiente como un superhéroe de la tv, pero fácilmente podía llegar a comportarse de un modo tan infantil como una niña de cinco años.
— ¡Tita!
— Tú te lo buscaste. Te dejare ir, pero pasare a buscarte a las nueve ¿Entendido? — Concedió llenando el corazón de Eva de ilusión y alegría. —... La verdad yo no sé ni cuantas veces hice lo mismo por Ruth.
No pudo evitar chillar emocionada. Corrió a su habitación para alistarse y le escribió a Alizée quien enseguida le respondió igual de emocionada. Cuando al fin estuvo lista volvió a bajar para despedirse de su tía pero la encontró en su clase de defensa personal, así que decidió no interrumpirla y solo se marcho dejándole una nota con la dirección del cine. Sin poder aguantarse una enorme sonrisa, camino un par de calles y tomó el metro, en poco tiempo logró aprender a moverse por la ciudad fácilmente, era fiel creyente de que el aprendizaje se hacía más sencillo cuando se trataba de algo interesante o agradable para la persona. En cuanto llegó vio a un grupo de personas reunidas en la entrada, eran compañeros de clase y entre el grupo estaba Charly.
"La verdad no se qué le ve Alizée, es tan soso. Parece un corderito que siempre sigue el rebaño... En cambio Dean ¡Él sí que era otra cosa! Callado, inteligente, con gran estilo, bastante alto y muy, muy guapo... Lástima que sea tan reservado. Así se me hace más difícil acercarme sutilmente"
El ruido de un auto la sacó de sus pensamientos y pronto divisó el moderno y súper costoso auto del padre de Alizée. Esta bajo y ella no pudo evitar pensar que su amiga era como una Amelia Thermopolis de la vida real. La observó despedirse del chofer con su dulce sonrisa de siempre y se acercó a ella casi saltando de la euforia. Sí, sin duda lucia y actuaba como una perfecta princesa de Disney.
Vamos, que solo le faltaba la mascota.
Dejó sus pensamientos a un lado y charló con ella un poco antes de unirse al grupo, Alizée estaba realmente nerviosa pero ella le prometió ayudarla en el intentó de alentarla, pronto entraron a la película así que puso su plan en acción, empujó disimuladamente a Alizée delante de ella consiguiendo que se sentase junto a Charly. Bien al menos ahora pasarían toda la función uno al lado del otro.
¡Y para su increíble suerte su puesto estaba justo al lado de Dean! Tal vez tendría oportunidad de acercarse un poco a él...
La película comenzó y aunque en serio intentó prestarle atención, no pudo. Estaba nerviosa, pero quería hablarle; el cine no era precisamente un lugar para entablar una conversación, pero se conformaba con al menos comentar alguna tontería de la película... Sin embargo la película era sumamente aburrida y se decepcionó horriblemente al ver que todos sus intentos por comentar algo gracioso de la película eran completamente ignorados por él.
Ya frustrada y aburrida decidió salir y quedarse afuera. Al menos podría comprarse un helado o una hamburguesa en el negocio de enfrente. Se escurrió de la sala lo más silenciosamente posible que pudo y cuando por fin salió se estiro un poco, estaba entumecida.
— ¡Uf! Mucho mejor así.
La brisa fresca parecía revitalizarle por lo que más animada cruzó la calle y entró a la tienda, al menos podría curiosear un poco. Dió vueltas por el lugar observando cada pequeña baratija, para su suerte parecía ser la típica tienda para turistas con helados y algunos juguetes o suvenires, pero lo que realmente llamó su atención fue un peluche de Minion con una boina y una baguette que le pareció sumamente adorable. Ese iba directo a su colección.
— ¿Por qué te saliste?
No pudo evitar dar un grito ahogado al escucharle, no se había percatado de su presencia. Con el corazón desbocado se giró para encontrarse con nada más y nada menos que el chico más lindo de la clase riendo a carcajadas.
— ¿Qué te crees ninja o qué? — Le reclamó, a punto estuvo de derretirse pero no, por muy guapo que fuese no le gustaba que la asustaran. Sin embargo él tan solo se rió más fuerte. — Decidido, me caes mal.
— Oye, que solo vine a ver si estabas bien. Es raro que alguien se salga del cine en medio de la función. — Se excusó él
"Era imposible que me cayera mal... Dean es tan perfecto"
— Me aburren las comedias románticas — Murmuró volviendo a lo suyo.
— Ya somos dos, pelirroja.
— Me llamo Eva. — Le corrigió ella.
— Dean
"Eso ya lo sabía... Alizée se empeño en saber algunas cosas de Charly y sin querer también termine averiguando un par de cosas de Dean, todo gracias a las habilidades que me había enseñado el tío Axel. ¿Qué podía haber de malo en averiguar un poco sobre el futuro amor de tu vida?
Además podría decir que solo estaba jugando para entretenerme, me sentía como parte del FBI"
— ¿Te gustan estas cosas? — Preguntó él observando el peluche que ella ya tenía en las manos.
— Tengo un peluche por cada lugar que he visitado... Es como mi colección personal — Comentó ella con simpleza — Aunque no recuerdo quien me dió mi primer Minion.
— ¿Quieres helado? — Preguntó entonces y ella rogó porque él no notara lo mucho que le emocionaban esas simples palabras.
— Maracuyá y galleta, por favor.
Escuchó reír a Dean nuevamente y sintió como si volara... Sin duda si su tía la viera así bromearía con que no era más que una colegiala ilusionada. Él chico asintió y se encamino hacia la barra donde la chica no tardó en atenderle, Eva se moría de nervios y emoción; no solía ilusionarse fácilmente pero Dean era diferente. Su lindo caballero francés pronto regreso y le entregó su helado, pensó que se iría luego de asustarla pero no, allí estaba comiendo helado junto al chico de sus sueños. Ella era una parlanchina empedernida y a él no parecía molestarle así que termino contándole sobre los lugares que había visitado y se alegraba al ver que él se emocionaba o reía al escucharla.
— ¿Tus padres son ricos o qué? Has visitado tantos lugares increíbles. — Comentó él impresionado. Se estaba divirtiendo mucho con Dean.
— No, en realidad mis padres murieron en un accidente cuando era bebe y desde entonces vivo con mi tía, ella dice que la vida esta para hacer lo que quieras y nosotras decidimos conocer el mundo — Explicó pero en cuanto vio la incomodidad de Dean agregó — Era una bebe así que ni siquiera los recuerdo, mis tíos son mi mundo por así decirlo.
— Aun así lo siento, me pase de la raya. Mejor hablemos de otra cosa, dime algo en portugués — Pidió con una sonrisa que le calentó el corazón.
— Você é o garoto mais fofo que eu já vi — Murmuró con una sonrisa.
Sabía que él no lo entendería pero aun así le avergonzaba un poco decirlo en voz alta. Dean abrió la boca para decir algo pero entonces las personas comenzaron a salir del cine y ambos se levantaron para regresar. Se alejó del chico muy a su pesar y se unió a Alizée quien se despedía animadamente de Charly.
— Vi que saliste en medio de la función ¿Te sentías mal? — Preguntó pero estaba tan animada que ni la dejó responder. — Tengo que contarte algo, pero ya será luego.
Vio a Alizée señalar el auto de su padre y asintió, sabía que su amiga tenía muchas reglas y la sobreprotegían aun más que a ella, además lo más seguro era que a ella la vendrían a buscar pronto también.
— Nos vemos mañana. — Se despidió. Y observo como Alizée caminaba hasta él auto mientras ella esperaba.
Pero de pronto un escalofrío recorrió su cuerpo... Algo era diferente, lo sabía, toda su vida le enseñaron a observar y analizar cada aspecto de su alrededor ¿Qué era?... ¿El auto era diferente? ¿Las personas que caminaban cerca? ¿La luces de las farolas? No... ¡La ventana del auto! El chofer siempre bajaba la ventanilla para saludar a Alizée, pero esta vez no era así y ese pequeño detalle le daba escalofríos.
— Alizée espera — La llamó algo alarmada.
¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué estaba tan nerviosa? Qué tontería, seguramente era su imaginación...
Su amiga se giró hacían ella confundida pero entonces y antes de que alguna pudiese procesarlo, la puerta del auto se abrió violentamente y de él salieron dos hombres con mascaras. Sus piernas temblaron al ver las armas que estos llevaban, su cuerpo entero se paralizó mientras escuchaba los gritos desesperados de las personas ante los disparos que realizaron al cielo. El terror invadió el lugar y en cuestión de segundos las personas comenzaron correr, pero ella no pudo si quiera moverse... Todo su cuerpo temblaba como una hoja y los ojos se le llenaron de lágrimas, estaba aterrada, sentía su estomago revuelto y pensó que podría desmayarse en cualquier momento.
— ¡Corre! — Le gritó alguna persona que no pudo reconocer.
Estaba aterrada pero en cuanto vio que uno de ellos tomó a Alizée del brazo no lo dudo. Nadie las ayudaría, la mayoría de las personas habían salido corriendo o se habían escondido, debía ayudar a su amiga.
Se tragó su miedo y corrió hacia ella aun con piernas temblorosas, se abalanzó encima del que la sujetaba del brazo y se trepó a su espalda como un mono cruzando los brazos en el cuello de aquel hombre, como su tía le enseñó. Estaba sumamente nerviosa pero aun así sentía como si su cuerpo se moviera automáticamente desde el momento en que lo decidió. Apretó con fuerza y logró que el hombre soltara a Alizée para intentar detenerla a ella.
Alizée no paraba de grita aterrorizada y en cuanto el hombre la soltó intentó huir, pero de pronto el otro hombre se dio cuenta de lo que sucedía y comenzó a disparar al aire de nuevo, su amiga aterrada se lanzó al suelo temblando, mientras el otro hombre termino librándose de sus brazos de un tirón arrojándola al suelo junto a Alizée.
— Maldita mocosa. — Gritó el hombre asustándola aun más
Ahogándose con su propio miedo observo como él intentó volver a atraparle, le vio sujetar a Alizée nuevamente del brazo ocasionando estridentes gritos por parte de su amiga, no podía permitir que la lastimaran. Sin dudarlo pateó su rodilla con todas sus fuerzas logrando que este chillara adolorido. Debía aprovechar los pequeños segundos que le había dado, se levanto de un saltó y tiró del brazo de Alizée.
— Corre ¡Ahora! — Le ordenó cada vez más nerviosa.
Tiró de ella por la calle y casi se desmaya al escuchar a esos hombres gritarles miles de maldiciones, escuchó un disparo y se sintió desfallecer ¡Estaba aterrada! Sus pulmones ardían y sus piernas amenazaban con fallarle en cualquier momento, pero aun así no paró de correr hasta que divisó el auto de su tía...
Estaba tan asustada que ni lo pensó, se lanzó a la calle frente al auto de Irina arrastrando a Alizée con ella.
— ¡Eva! ¿¡Qué demonios haces!? — Gritó Irina que apenas y alcanzó a frenar a tiempo.
Pero Eva ni siquiera sabía que contestar, abrió la puerta del auto con tanta fuerza que Irina estuvo a punto de regañarla, pero ella solo la ignoró. Empujó a Alizée dentro del auto y ella casi se lanzó en el asiento.
— ¡Sácanos de aquí! — Chilló aterrada y a punto de echarse a llorar.
Irina pocas veces había visto a Eva tan asustada, sabía que algo realmente malo ocurría por lo que automáticamente piso el acelerador arrancando el auto a todo lo que daba mientras Alizée lloraba aterrada y Eva no paraba de temblar como una hoja.
"Todo me da vueltas, tengo ganas de vomitar, un sudor frió recorre mi cuerpo y no puedo parar de temblar. Siento como si mi pecho se oprimiera y no puedo respirar
Me estoy ahogando..."
— Eva respira. Mírame, estas a salvo — Murmuró Irina al ver el estado de la chica. Pero no consiguió respuesta por su parte.
Eva parecía perdida en otro planeta, sus pupilas estaban tan dilatadas que parecía estar bajo el efecto de alguna droga. Irina condujo lo más rápido que pudo y cuando por fin logró estacionar frente a su casa suspiró exasperada, Alizée no paraba de llorar y la estaba alterando, no sabía lo que había sucedido y eso la estaba volviendo loca, necesitaba saber quiénes eran esos hombres y que querían. Incluso una pequeña parte de ella no dejaba de pensar que lo sucedido tenía algo que ver con su pasado.
Y eso sin duda le aterraba.
"Ya no sé donde estoy... He perdido por completo la noción de lo que pasa a mi alrededor, se mezclan en mi mente miles de imágenes, reconozco a los hombres que han intentado llevarnos pero estos se mezclan con muchas otras que no entiendo. Los sonidos comienzan a atormentarme"
Irina observó por el retrovisor a las chicas y decidió moverse, si se quedaban allí serian blanco fácil. Deslizó la mano debajo del asiento y tomó el arma que tenía guardada allí, se aseguró de que Alizée y Eva no la vieran y salió del auto. Abrió la puerta de Alizée y esta la observó con los ojos encharcados en lágrimas.
— Alizée, cálmate. Sé que estas asustada pero yo no dejare que les pase nada. — Intentó tranquilizarla. — Necesito que me ayudes para poder ponerlas a salvo a ambas ¿Entiendes? Toma, corre a la puerta y espérame arriba. Yo iré tras de ti.
Alizée tomó las llaves con sus manos temblorosas y observo a Eva, era obvio que Eva no estaba bien y ella también parecía notarlo. Asintió y salió del auto. Irina lo agradeció mentalmente, entendía lo aterrada que estaba la chica pero debía ponerlas a ambas a salvo y Eva no se lo estaba poniendo nada fácil. Se mantuvo alerta mientras Alizée abría la puerta y una vez entró ella pudo respirar más tranquila, observó a su alrededor una vez más pues esperaba que las siguieran, pero en cuanto se aseguro de que no era así, entró al auto. El ver a Eva en ese estado la enfurecía al punto en que debió hacer uso de una gran fuerza de voluntad para no atravesarles la cabeza a esos hombres de un balazo en cuanto los vio.
— Eva, ven conmigo por favor... Soy yo, tu Tita — Habló lo mas suavemente posible, pero en cuanto intentó tocarla Eva se alejó aun más. — Estas a salvo.
Irina acarició su cabello suavemente como cuando Eva era solo una niña logrando que ella por fin la mirase, la tomó de la mano con suavidad y tiró de ella poco a poco logrando que saliera del auto. Tenía que llevarla adentro. Eva apenas y la miraba, solo se movía en la dirección en que ella la empujaba... La pobre temblaba frenéticamente y estaba tan pálida como un papel. Una vez entraron Irina llevó a Eva hasta uno de los sofás y la dejó allí con cuidado.
— ¿Qué le pasa? ¿Esta... He-Herida? — Chilló Alizée alarmada al ver el estado semiautista de Eva.
— Entro en pánico... Esta en shock. — Murmuró Irina. — Cuídala un momento Alizée.
La chica asintió y se sentó a su lado preocupada. Irina corrió a la planta de abajo y aseguró todos los lugares que se le ocurrieron, no sin antes asegurarse nuevamente de que nadie les había seguido.
Esa situación no le estaba gustando nada.
— ¿Qué fue lo que paso? — Preguntó con seriedad una vez volvió a subir.
Camino a la cocina y tomó un par de vasos con agua azucarada para ayudarlas a calmarse, busco también las viejas pastillas de Eva y en cuanto las tuvo en su mano las apretó con molestia... Cuanto hubiese deseado no tener que utilizarlas nunca más.
"Todo me da vueltas, escuchó llorar a una niña y sus lloriqueos me atormentan, inundan mi cabeza y apenas puedo escuchar algo más...
Eva...
Eva
¡Eva!"
— ¡Eva mírame! — Llamó Irina frente a ella intentando captar su atención.
— ¿Qué sucedió? Tita... — Murmuró mientras las lagrimas comenzaban a brotar de sus ojos como si de una niña pequeña se tratase.
— Tranquila pequeña... Estas a salvo. — Susurró ella lo más suave posible. Tristemente no era la primera vez que la veía así.
Irina le pasó la pastilla y ella se la tomó sin pensarlo, la pelirroja confiaba por completo en su Tita y sabía que con ella no le pasaría nada, pero aun así sus pensamientos la estaban atormentando y no dejaba de pensar que en cualquier momento alguno de esos hombres aparecería en la puerta.
— Yo las voy a cuidar, lo prometo. Pero necesito que me digas que paso. — Pidió Irina observando directamente a la castaña pues intentar obtener información de Eva era inútil en ese momento.
Sin duda en el pasado ella no hubiese logrado sacarles información de esa manera... Tal vez ni siquiera calmarlas.
— ¡No lo sé! — Chilló Alizée volviendo a llorar. — Ellos estaban en el auto ¡Ellos iban a hacernos daño! ¿Y si nos encuentran? — Lloriqueó alarmada.
— Tranquila, tranquila. No dejare que les pase nada, pero necesito que te concentres y me digas todo lo que recuerdas. — Pidió con toda la paciencia que tenía.
Alizée le recordaba a esa pequeña y asustadiza Ruth que conoció en aquella horrible habitación hace tantos años...
Eva la miró intentando comprender que pasaba a su alrededor, pero aun estaba demasiado alterada como para siquiera razonar. Alizée la observó preocupada, la pobre chica rogaba porque de verdad la rubia pudiese protegerlas.
— Dos hombres estaban dentro del auto de Papá... Ellos intentaron atraparme, Eva me salvo ¡Tenia tanto miedo! De no ser por usted, nosotras...
La chica comenzó a balbucear a toda velocidad entre lloriqueos intentando describir a esos hombres, Irina tomó su celular y comenzó a teclear a toda velocidad, Axel se encargaría de averiguar hasta el día en que nacieron... Esos hombres ya estaban muertos.
— Escucha Alizée llama a tu padre para que no se preocupe. Yo las cuidare hoy. — Le alentó, pues imaginaba que si esos hombres habían tomado el auto de su padre estos tal vez ya supieran lo sucedido.
La pobre chica solo asintió y tomó el celular que le ofrecía Irina, en cuanto se alejó para poder llamarle ella se sentó junto a Eva y la acurruco en sus brazos como cuando era una niña; tomaría tiempo antes de que el medicamento hiciera efecto, pero en su estado Irina poco o nada podía hacer... Solo le quedaba consolarla.
—Tuve tanto miedo...
— Lo sé, pero fuiste muy valiente. Gracias a eso ambas están a salvo. Ahora yo me encargare de todo, descansa tranquila. — Murmuró Irina.
Solo le quedaba esperara a que pronto cayese dormida. Sabía que los traumas de Eva eran su culpa, pero ni con todas las medicinas y psicólogos del mundo había conseguido ayudarla y se lo recriminaría para siempre. Ahora solo podía asegurarse de que Eva tuviera la vida más tranquila posible, aunque ignorara todo su pasado...
Pero esos hombres se atravesaron en su camino y ahora debían pagar por ello.