Maldijó internamente y se encogió por instinto al escuchar el estruendoso ruido que causo al cerrar la puerta, le tomaría un poco de tiempo acostumbrarse al uso de una puerta metálica en lugar de una simple puerta de madera. Llegaba algo más tarde de lo que su tía le tenía permitido...
— Eva ¿Dónde estabas? — Escuchó la voz de su tía a sus espaldas y volvió al maldecir.
— Lo siento. Estaba con Alizée y se nos paso el tiempo — Intentó excusarse.
Irina suspiró exasperada y regresó al sillón sin siquiera mirarla. Estaba molesta, lo sabía; pero realmente se le había pasado el tiempo, no era su intención desobedecer... Entonces se le ocurrió una forma de contentar a Irina.
— Te traje algo rico... — Canturreó rogando porque su soborno funcionara.
Sacó de su bolso una Coca Cola junto a una porción de pastel de chocolate y la meció frente a ella intentando sobornarla. Su tía amaba los dulces y sabía muy bien que sus enojos nunca duraban demasiado tiempo.
— Vaya, vaya ¿Con que sobornando a tus mayores? Eso es muy bajo señorita. — Escuchó la voz de su tío Axel salir del computador.
— Le enseñe demasiado bien. — Se quejó Irina divertida.
Su tía no tardó en arrebatarle las cosas de la mano logrando obtener una divertida reprimenda de su tío. Ella se dejó caer en el sofá junto a Irina y saludo con la mano, pues para ella era costumbre encontrarlos hablando por videollamada. El resto de su pequeña familia vivía en Australia y a decir verdad los veía muy poco, el pasaporte de su Tita era un enorme problema pues se les dificultaba muchas veces viajar a algunos países, por lo que solo los veía cuando ellos iban a visitarlas...
Poco o nada conocía del verdadero problema que les impedía hacer apariciones públicas en grandes aeropuertos o que eliminaba completamente del mapa de destinos a Estados unidos y algunos países Latinoamericanos. Su tío Axel alguna vez le contó que se debía a problemas legales que tuvo su familia en el pasado. No los juzgaba por supuesto, pero la verdad si tenía curiosidad ya que nunca le contaron realmente que había sucedido...
— ¡Hola tío! ¿Cómo está la tía Mirai y mis primos? — Preguntó mientras veía a su tía beber la Coca Cola.
— Muy bien Eva. Pronto iremos a visitarlas — Le anunció aumentando su alegría, adoraba a su familia. — ¿Y bien? ¿Dónde estabas señorita?
— A él no lo puedes sobornar — Se burló Irina. — Tus clases terminaron hace unas horas. — Le recriminó.
"Adoro a mis tíos, pero esa forma que tienen de interrogar a los demás es algo que desearía que no estuviera incluido en sus genes familiares"
— Fui a comer helado con Alizée y sus amigos. — Le explicó nuevamente. — Estoy haciendo amigos Tita.
— ¿Quién es Alizée? — Intervino Axel y ella maldijo internamente.
— Una chica que conoció el otro día cuando casi la atropellan — Explicó Irina sin nada de tacto.
— ¡¿Qué casi qué?!
"¡Ay por todos los demonios!"
— Fue un tropezón nada más — Intentó restarle importancia, pero fue demasiado tarde pues Axel comenzó a regañarla y exigirle que tuviera más cuidado —Entiéndanme por favor. Adoro París y no he podido hacer ni la mitad de las cosas que quiero — Se quejó ella.
Irina suspiró y la miró con culpabilidad, ella tenía razón y su tía no podía negarlo. Además ambas se conocían perfectamente así que ella debería saber que la ansiedad que le generaba su poca paciencia, la estaba matando.
— Ya se, ya se. Es que tengo demasiadas cosas que hacer ¡No tengo nada de tiempo libre! Necesito unas vacaciones.
— Tita. Vivimos de vacaciones.
Sin duda le encantaba vivir con su tía, ella era como su mejor amiga. Le imponía reglas, claro ¡Pero era tan divertida! Nunca la juzgaba y siempre intentaba guiarla de la mejor manera, confiaba por completo en ella. Incluso era capaz de contarle absolutamente todo lo que sucedía en su vida, pues sabía que ella la orientaría de la mejor forma y por mucho que se equivocara no la castigaría.
"Aunque no conocí a mi madre, dudo que pudiera llevarme tan bien con ella como lo hago con mi Tita. "
— Bien, entonces ¿Quién es Alizée? — Preguntó Axel un poco más tranquilo.
— Es una gran amiga, estudiamos en la misma escuela y me ha ayudado mucho con las palabras que no conozco del francés. — Explicó ella a grandes rasgos.
— Es buena chica, vino hace unos días y pidió que le enseñara algún truco de defensa personal. — Murmuró Irina.
Y allí estaba de nuevo esa mirada extraña que siempre se apoderaba del rostro de los hermanos cuando Eva conocía a alguien nuevo; podría decir que estaba acostumbrada a su sobreprotección, pero por lo general resultaba tonto para ella así que simplemente los ignoró. A veces le daba la sensación de que Irina evaluaba a las personas que se les acercaban... Pero siempre pensó que se debía al enorme cariño que le tenía, después de todo Liam e Irina le habían criado los primeros años de su vida.
Sus tíos cambiaron entonces la conversación hacia aspectos que a ella no le incumbían. Axel les preguntó por el "negocio" de Irina y ella no pudo evitar reírse a carcajadas mientras su Tita le contaba todo lo que había pasado.
Su Tita siempre demostró ser muy astuta para hacer dinero en cada nuevo destino y aunque no les faltaba, la rubia intentaba enfocarse en hacer cosas que la mantuviera activa. Era gracioso recordar la gran cantidad de trabajos que termino desempeñando Irina en todos esos años, desde niñera hasta asistente en un campo de tiro; sin embargo esta vez terminó decantándose por enseñar defensa personal en la planta baja, era buena no podía negarlo pues la había visto defenderse algunas veces, como cuando intentaron robarlas, o cuando un hombre intentó sobrepasarse con ella, e incluso una vez que por un susto terminó tirando a una chica al suelo sin quererlo.
Lo único que no le gustaba era que muchas veces la tomaba de ejemplo a ella. Su tía era experta pero ella no, así que cuando llegaban chicas nuevas Irina le hacía ensayar algunos movimientos con los que incluso una inexperta como ella podría librarse de un agresor. La verdad... Le avergonzaba. Nunca estaba de más saber defenderse, claro... Pero no se le pasaba por la cabeza una situación o momento donde de verdad necesitara de ello.
"Todas esas medidas de seguridad a las que tanto se apega Tita son muy tontas e innecesarias... El mundo no es tan peligroso como ella quiere hacer ver"
[...]
Se encontraba en clases de química y la verdad se aburría mucho, se le daba bien la química pero el idioma le estaba costando más de lo que quería. Alizée que estaba sentada a su lado le paso un papelito, en ingles, para su suerte.
Alizée se estaba convirtiendo en una amiga increíble, aunque en realidad eran polos opuestos. Ella era un dulce ambulante, incluso demasiado amable en algunos caso; mientras que Eva... Bueno, había heredado el carácter de su tía. Mentiría si dijese que encajar siempre fue fácil para ella, fuese a donde fuese era la niña extranjera, que no hablaba del todo el idioma y no conocía a nadie. Había viajado por una enorme cantidad de países por lo cual terminó absorbiendo la cultura de ellos mientras que su amiga era la niña consentida de Papá, y puesto que el hombre era un político reconocido ella debía ser la niña perfecta y bien portada.
— Adoro tus caras raras — Se burló Alizée cuando por fin sonó el timbre y pudieron salir al receso.
— ¡Casi me duermo!
— Oye me acompañaras ¿Verdad? Es que mi padre no me dejara ir sola — Pidió la chica haciendo referencia al mensaje escrito en el papel.
— Claro, solo debo pedir permiso. — Simplificó ella. — No entiendo a tu padre... Es solo una tarde de películas. Ahora que lo pienso agradezco que mi tía no exageré tanto con la sobreprotección.
— No es su culpa, él es el rostro de muchas decisiones que se toman, buenas o malas y algunas personas son muy... Radicales. Él solo quiere cuidarme Eva. — Explicó con paciencia.
— Eres un angelito Alizée, nunca te quejas ni piensas mal de los demás. — Se burló Eva. — Si su trabajo es tan estresante ¿Por qué se postula a presidente?
— Porque quiere ayudar a todos los que pueda.
— ¿Ya le contaste sobre Charly? — Preguntó con picardía haciendo sonrojar a su pálida amiga.
— ¿Estás loca? Me pediría llevarlo a casa y no me dejaría en paz hasta que lo conociera... Él ni siquiera me nota. — No le gustaba ver a su amiga tan deprimida, sin duda necesitaba ayudarla a mejorar su autoestima.
— Oh vamos no seas tonta ¡Es obvio como te mira! Le gustas — Canturreó divertida logrando que Alizée se animara un poco.
— Cállate ¿Y si te escucha? — Le recriminó ella divertida. El patio escolar estaba llenó de estudiantes distraídos en sus propias actividades.
— Que lo haga, a ver si así terminan juntos de una vez. — Simplificó dándole una gran mordida a su delicioso almuerzo. — Por cierto lo de la película es por él ¿Cierto?
— Tú qué crees...
Esa respuesta bastó para hacerla reír, Alizée era como una tierna bebe enamorada, y la verdad le parecían sumamente divertidos sus vanos intentos por lograr que Charly la notara cuando era obvio que a él también le gustaba. Pero aunque su amiga fuera tan tímida estaba decidida a ayudarla, y además así aprovechaba de salir a todos los lugares que quería y conocer a más personas. Su vida en París acababa de comenzar y no dudaba de que sería increíble.