Capitulo. 7

1409 Words
— Pareces feliz. — Se burló Irina en cuanto la vio llegar a la cocina con una sonrisa. — El mundo ahora es color de rosa Tita. — Canturreó divertida para hacerla rabiar. La verdad ya no se encontraba tan molesta con ella, entendía que solo quería cuidarla, y aunque su sobreprotección la hacía rabiar más de una vez, ya no le prestaba tanta atención a ello. Supuso que simplemente se había resignado... Eso, o tenía otras cosas ocupándole la cabeza. Eso sí, no perdería un oportunidad de picar a su tía con cualquier cosa. — Uy Eva. Mira que donde te me conviertas en una de esas tontas princesitas huecas, te interno en una academia militar — Le advirtió en broma. — ¿Por qué Tita? Ahora veo el mundo más colorido ¡El romance es tan lindo! — Bromeo. — Si, si. Y vuelan los ángeles, o palomas, o lo que sea. Eva no pudo evitar reír a carcajadas mientras tomaba su desayuno, adoraba el sarcasmo de Irina. Sus días sin duda eran más entretenidos cuando el mal humor se alejaba de su vínculo. — Oye, que no tiene nada de malo estar enamorada Tita. En algún momento debes haber sentido lo mismo. — Comentó sin pensar. Entonces se dio cuenta del error que había cometido, el tema romance en la vida de su tía era casi un tabú... Nunca hablaba de ello y desde que tenía memoria nunca le vio salir con nadie, ni siquiera tener una cita por compromiso. A decir verdad no tenía ni la menor idea de si le gustaban los hombres o las mujeres pues parecía nula a todo contacto romántico. Mencionarlo nunca era buena idea pues siempre la cortaba con algún comentario inconcluso que intentaba ocultar su aparente tristeza. Sin embargo nunca se esperó que Irina se sincerase. — Sí, Eva. Y terminó desastrosamente mal... Las palabras de Irina la sorprendieron, imaginó que cambiaria de tema o se quedaría callada, siempre era así. Pero al parecer esta vez no evitaría el tema y pensaba dejar que su curiosidad hondara un poco más en esa historia. — ¿En serio? ¿Puedes contarme que paso? La observó suspirar y apartar la mirada hacia la venta. Supuso que hasta allí había llegado su curiosidad, no le respondería más... Pero no. De pronto volvió una mirada entristecida hacia ella y comenzó a hablar. — Cuando lo conocí era un chica muy tonta, no quería tener pareja. Siempre pensé que el tener novio me limitaría de hacer todo lo que quería… Así que solo tenía citas y ya. En ese momento yo estaba envuelta en muchos problemas y sin quererlo lo arrastre a él. — Comenzó a narrar Irina atrapando por completo su atención. — Al principio no me importaba, pero terminé enamorándome... Él era tan diferente a todos los que conocía y no pude evitarlo. Eva no podía creer lo que escuchaba, jamás imagino que su tía tuviera una historia de romance de ese estilo. Parecía sacada de alguna película, sin embargo no podía ni siquiera imaginar a su Tita teniendo citas mucho menos en un romancen tan caótico. La curiosidad estaba matándola. — ¿Y qué paso? — Termine dejándolo... Con tantos problemas la relación comenzaba a volverse toxica y terminaría lastimándonos a ambos. Hice algo muy malo Eva —Se lamentó dolorosamente. — Lo lastime para alejarlo de mí. — ¿Qué? ¡Aquello no tenía sentído! — Él no se alejaría de mí por voluntad propia, me quería tanto como yo a él... Así que lo lastime de tal forma que no me buscara nunca más. — Murmuró bajando la mirada al suelo. — Huiste... — Susurró ella al comprender las palabras de Irina. — Lo amabas tanto como para protegerlo de ti misma. Él es la razón por la que no has tenido nada serio con nadie ¿Verdad? No quería pasarse de la raya con sus preguntas, ya bastante triste parecía estar su tía como para molestarla con preguntas tontas, pero no podía comprender realmente toda aquella situación. Si ambos se amaban entonces cualquier cosa podría tener solución ¿Cierto? — Siete años y aun no puedo superarlo — Comentó su tía con un sonrisa triste. Irina comenzó a hacer ademanes dramáticos haciéndola reír, pero de cierto modo sabía que ella solo intentaba ocultar la seriedad de sus palabras. Aquello era sumamente triste y le rompía el alma saber que el corazón de su tía seguía atrapado en tal dolor. "No pude evitar pensar en Dean... Un amor tan grande que a pesar del tiempo y la distancia, siguiese prevaleciendo y donde la felicidad y bienestar del otro sea más importante que cualquier cosa Parece salido de un cuento, y me gustaría vivir algo así" — Tal vez algún día se reúnan de nuevo. — Intentó animarle con una sonrisa. — ¡Oh querida Eva, sería maravilloso! Así yo también vería todo color de rosa —Se burló ella dramáticamente haciéndola reír. La vida le quito a su madre biológica, pero la recompenso con la mejor tía que pudiese tener. — ¿Me llevaras a casa de Alizée? — Preguntó cambiando de tema. — Luego de la clase, ella se quedara aquí esta semana ¿Cierto? Eva asintió sin más y decidió ver la televisión un rato, era fin de semana así que decidió invitar a su amiga para tener una pijamada ahora que el padre de Alizée debía viajar. Al final, eso de que su tía fuese su niñera, no resultaba tan malo pues las dejaban ir a más lugares y las tres la pasaban muy bien juntas. Lo único que le aburría enormemente eran aquellas tontas prácticas de defensa personal. Pero no tenía más opción que cumplir con su parte del trato, pues su tía parecía más tranquila y nunca recibía un no ante una nueva cita con Dean. Era como el colegio, aburrido, pero sabía que la beneficiaria a futuro. La tarde en casa de Alizée fue increíble ¡Su amiga tenia de todo! Y no dudaron en lanzarse a la piscina con todos los juguetes que tenia la chica. El tonto deseo de tener muchos amigos desaparecía en cuanto estaba con ella; podría incluso decir que la castaña era su otra mitad. Mientras ellas se divertían Irina hablaba con el padre de su amiga, supuso que sobre la seguridad de ambas. "Menuda tontería" — Entonces ¿Una semana? — Preguntó Irina observando la información que ella ya manejaba, no habían encontrado nada muy relevante durante ese mes... Era como si hubieran desaparecido. — Es la mejor idea que se me ocurre... Esta mañana alguien se metió a la casa. Necesito reforzar la seguridad. — Explicó el hombre totalmente desesperado, la paranoia y el miedo le consumían lentamente. — Señor Fave, tal vez sería mejor que nosotras nos quedáramos en esta casa, es más segura que la mía. — Propuso ella. — No, no, no. No puedo dejar que se acerquen a Alizée. — Murmuró aterrado. El hombre extendió frente a ella un peluche algo viejo como si se tratara de algo que no pudiera tocar sin lastimarse... Parecía tenerle miedo al juguete. — Es de Alizée. — Susurró agobiado. — Esto siempre está en su cama y hoy estaba junto al c*****r de uno de mis guardias... Ahora entendía su terror... Era un aviso, querían extorsionarle con lo que más quería. La situación era demasiado extraña, tenían el poder para llevarse a Alizée en cualquier momento ¿Pero preferían intentar extorsionarlos? Aquellos pequeños “avisos” que tan solo buscaban aumentar el miedo del hombre le parecía una táctica muy lenta para conseguir lo que fuese que quisieran. Porque esa era otra situación absurda. Un mes y no habían recibido notas, llamadas ni ningún otro indicio, solo parecían querer asustarlos; pero no entendía por qué. No parecía haber un motivo, la familia no tenía enemigos y todo el mundo parecía estar contento con las propuestas políticas del padre de Alizée... Era un callejón sin salida. — De nuevo, si nota. Siento que se acercan y aun no sabemos nada... — Murmuró él tomándose la cabeza con desesperación. Sus palabras le causaron un escalófrió, en un principio pensó que sus investigaciones eran erradas en un intento por convencerse de que sus más oscuros pensamientos se equivocaban. Pero era imposible seguir con aquella falsa positividad. Su comportamiento era claro, eran erráticos... Y parecían solo querer hacer daño.
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